Sayaka Ganz es una escultora de origen japonés, aunque nació en Yokohama ha pasado gran parte de su vida en otros lugares como Brasil o Hong Kong. Hace quince años se instaló en Indiana donde actualmente ejerce como profesora de diseño y dibujo en la Universidad de Indiana Purdue University Fort Wayne (IPFW).

La obra de esta artista se caracteriza por el reciclaje que hace de objetos del hogar que usa en sus esculturas. Ganz encuentra esa “materia prima” en contenedores de basura, tiendas de segunda mano, centros de caridad; incluso sus amigos y familiares le proporcionan grandes cantidades de objetos de plástico que luego ella transforma en hermosos animales en movimiento. Su trabajo ha sido expuesto en ciudades como Londres, Tokio, Nueva york, San Francisco o Isla de Man.

Los caballos corren al galope, los pájaros vuelan, el perro olisquea el suelo... las obras parece que se mueven; Ganz capta el momento y lo suspende en el tiempo sin que pierda por ello su fuerza y su energía. A la hora de hablar de su trabajo, la artista, pone especial énfasis en la integración de los objetos y de las personas:

Mi meta es que cada objeto trascienda su origen al integrarse a un animal, en formas orgánicas que se encuentran vivas y en movimiento. Este proceso de recuperación y regeneración es liberador para mí como artista. La construcción de estas esculturas me ayuda a entender las situaciones que me rodean. Esto me recuerda que, incluso si hay un conflicto en este momento, también hay una solución en la que todas las piezas pueden coexistir pacíficamente. Aunque hay grandes lagunas en algunas áreas y los pequeños agujeros en los demás, cuando se ve desde la distancia hay una gran belleza y armonía en nuestra comunidad. A través de mis esculturas quiero transmitir un mensaje de esperanza.

Ganz fue educada conforme las creencias sintoístas, el influjo de esa religión politeísta japonesa en su obra es fundamental ya que le enseñaron que todos los organismos y objetos tienen espíritus, y que aquello que es desechado antes de tiempo llora cada noche en el contenedor de basura. Donde nosotros solo vemos cuchillos, espumaderas, tenedores, gafas de sol o platos; ella ve majestuosas orcas, sinuosos dragones … todo un mundo que se abre ante sus ojos y que tiene a bien compartir con el mundo. Propuestas como esta nos ponen una sonrisa en los labios.