En las últimas semanas, algunos movimientos gubernamentales están poniendo sobre la mesa la necesidad de defender la Neutralidad de la Red, es decir, garantizar a los usuarios de accesos de datos que no se aplica ningún tipo de restricción vinculado al origen o tipo de datos que se envían o degradaciones en la velocidad de acceso para favorecer unos servicios en detrimento de otros. De todos es sabido que a los operadores, precisamente, esta garantía no le hace mucha gracia y, en determinadas ocasiones, se cuenta con el respaldo de autoridades y organismos reguladores gubernamentales para preservar el negocio de unos pocos frente al interés general. Si Etiopía declaró ilegal el uso de la VoIP hace apenas 15 días y, la semana pasada, en España un "comité de expertos" aconsejaba no garantizar la Neutralidad de la Red; Corea del Sur acaba de autorizar a los operadores móviles a cobrar una tasa por utilizar, en redes móviles, servicios de VoIP.

Reconozco que este tipo de noticias me siguen dejando perplejo, sobre todo cuando son los organismos encargados de regular el mercado (y por tanto favorecer la libre competencia), los que se encargan de hacer tender la balanza del lado de los carriers y penalizar tanto a los players de contenidos como a los propios usuarios finales del servicio. En este caso, el organismo regulador del sector de las telecomunicaciones en Corea del Sur ha dado luz verde a las operadoras (y de paso le ha dado una patada a la Neutralidad) para que cobren una tasa extra para utilizar, sobre redes móviles, servicios de VoIP como Skype, Google Voice o KakaoTalk (un servicio que opera precisamente en Corea del Sur y que es muy popular entre los usuarios). En el caso de no querer pagar una tasa extra, los operadores podrían bloquear el acceso a este tipo de servicios a los usuarios.

¿Y esta decisión a qué se debe? En un movimiento excesivamente proteccionista, y algo sesgado bajo mi punto de vista, el organismo regulador se ha inclinado del lado de los operadores al ver que éstos estaban subiendo los precios de las conexiones de datos para compensar la bajada de la facturación en llamadas y SMS; un descenso en el nivel de facturación que achacan a la VoIP y la mensajería móvil (WhatsApp, BlackBerry Messenger, Gtalk, etc).

Si bien la bajada en la facturación de llamadas o SMS debería ser algo natural y fruto de la propia evolución del catálogo de servicios disponible y la evolución en los hábitos de los usuarios, en vez de que el sector se adapte al cambio, se lanza una regulación que intenta frenar el cambio o penalizarlo. Este tipo de decisiones son bastante peligrosas porque, al final, si los usuarios aceptan esta nuevas reglas del juego y el modelo de Corea del Sur termina funcionando para las operadoras, se sentaría un inquietante precedente que podría exportarse e implantarse en cualquier otro país.

En un mercado tan activo como el coreano, donde KakaoTalk tiene 36 millones de usuarios y donde más de la mitad de las 50 millones de líneas móviles que hay activas en el país están en un smartphone, una medida así restringe el derecho de los usuarios para usar su conexión libremente y, precisamente, en el país no hay problemas de despliegue o de redes antiguas.

¿Y qué cosas podrían ocurrir de ahora en adelante? Si este tipo de medidas se ponen de moda, y parece que comienza a estarlo, no sería raro comenzar a ver paquetes de servicio donde accedamos a una tarifa plana de Internet restringida y tengamos que ir pagando "extras" para acceder a Skype, a Facetime (en el caso de usuarios de dispositivos iOS), a Facebook o Twitter; un escenario bastante gris que, por desgracia, parece que es al que tienden operadores y reguladores.

Imagen: Harvard College Tech Review