Era una cría de mamut de unos dos años y medio cuando murió hace por lo menos 10.000, ha sido descubierto en Siberia, lo han bautizado con el nombre de Yuka y los científicos están dando palmadas con la orejas ante el hallazgo ya que está extraordinariamente bien conservado y muy completo.

Más específicamente, el ejemplar presenta tejidos blandos en buen estado -algo muy raro por razones obvias-, parte de su esqueleto también está intacto e incluso porciones de su pelaje han llegado intactas hasta nuestros días como se puede ver en la imagen. Es decir, que estamos ante una auténtica Piedra de Rosetta gracias a la que los paleontólogos resolverán diversas incógnitas y obtendrán nuevos conocimientos sobre el Pleistoceno.

Por ejemplo, podría ser la clave para explicar la extinción del mamut -hay diversas teorías pero todas tienen fallas-, y de confirmarse la trágica persecución que supuestamente sufrió, también darnos pistas sobre nuestros propios antepasados.

¿Trágica persecución?” Sí, en base a las rasguños profundos y las marcas de mordeduras que se ven en el cuerpo los científicos creen que Yuka fue perseguido por uno o más depredadores tipo felino hasta que cayó rompiéndose una de sus piernas traseras, momento en el que entrarían en juego los humanos.

Y es que además de las heridas comentas típicas de depredadores felinos de la época, el cadáver presenta otros cortes que parecen corresponder a herramientas humanas y le faltan partes, de lo que han deducido que el animal pudo haber sido descuartizado por humanos y lo que hemos encontrado ahora son los restos que guardaron bajo el hielo para un consumo posterior.

Rematando la jugada, en caso de que la teoría sea cierta, Yuka sería la primera evidencia prehistórica que muestra signos de interacción entre mamuts y humanos en esa parte del mundo.

Por cierto, toda la historia del descubrimiento de Yuka junto a lo que supone será contada en el documental “Woolly Mammoth: Secrets from the Ice” producido por la BBC y Discovery.