Hace unos días os comentábamos el cambio al que se había visto obligado a tomar Grooveshark pasando a convertirse en un servicio de pago. La razón no era otra que la situación insostenible debido a las demandas abiertas de las discográficas. Cuatro grandes entre las que se encontraba EMI, único sello que mantenía contrato con la plataforma y que desde hace unas horas rompe su contrato con la plataforma. Una noticia que deja el futuro del servicio en streaming en un gran interrogante.

En un breve comunicado, Grooveshark era el primero en ofrecer su versión de la "separación":

Grooveshark se ha visto recientemente obligado a tomar la difícil decisión de separarse de EMI debido a las tasas insostenibles de la discográfica para nuestro servicio en streaming. EMI se encuentra en espera de una fusión con Universal Music Group, lo que consideramos un monopolio y una violación de las leyes antimonopolio.

Hasta la fecha, Grooveshark ha pagado más de 2,6 millones de dólares a EMI y aún así todavía tenemos que encontrar fórmulas para los pagos del streaming. A pesar de ello, la dedicación de la plataforma a los artistas y titulares de derechos seguirá siendo la misma.

En cambio, la visión de EMI difiere totalmente a la planteada por el servicio de streaming. Para la discográfica, Grooveshark no ha pagado todo el dinero que debe y alega que en un caso judicial contra la plataforma no ha realizado el pago de 100.000 dólares, y por lo tanto, será demandada para recuperar este dinero.

Además, EMI explica que desde ahora la plataforma deberá eliminar las grabaciones originales de la discográfica en su servicio de datos.

Con el fin de las relaciones con EMI (quienes alojaban en su servicio a los Beatles o Coldplay entre otros), Grooveshark se encuentra en la situación más delicada desde que naciera como servicio de streaming. Sin respaldo de ningún "gigante" y con una serie de demandas en curso, el futuro de la plataforma se presenta más que difícil.