El efecto estroboscópico es aquel que provoca que el ojo humano perciba las imágenes de manera continua y fluida aunque en realidad sean secuencias pasando a mucha velocidad. Es el responsable, entre otros de la ilusión necesaria para una ver una película apreciendo los distintos fotogramas como un continuo o de que el agua cayendo la percibamos como un chorro en lugar de como gotas individuales.

Con un poco de maña, ajustando el sonido y empleando el obturador de una cámara de vídeo a la frecuencia adecuada en lugar de la típica luz estroboscópica normalmente utilizada para demostrar este efecto (también se usa mucho en discotecas) se consigue crear el curioso efecto de gotas que están aparentemente congeladas en el aire.

Recuerda un poco a aquel otro vídeo en el que las aspas de un helicóptero parecen estar quietas, cuando al igual que en este vídeo lo que ocurre es que sincronizan con la frecuencia de obturación del sensor. Realmente curioso y un buen ejemplo de cómo lo que vemos no es siempre lo que realmente está sucediendo.