>… Cualquier persona que habitualmente visita páginas en Internet que defienden el terrorismo o la realización de llamadas al odio o la violencia serán castigados conforme al derecho penal…

>Sarkozy.

Tras el atentado de las Torres Gemelas Estados Unidos utilizó el terrorismo para lanzar la Patriot Act, una ley que se amplió años más tarde para «adecuarla» al espacio digital y que permitía al gobierno actuar sobre cualquier persona en el mundo si lo viese necesario. Más de una década después, los políticos siguen sin entender cómo funciona la red. Las palabras de Sarkozy en el día de ayer demuestran la ignorancia de quienes nos gobiernan o quizá la poca vergüenza para aprovechar situaciones externas y ampliar la censura en Internet. Sólo así se entiende su discurso sesgado y de difícil traducción en un mundo real.

El discurso tuvo lugar tras la muerte del asesino en Toulose al ser disparado por la policía. En ese momento Sarkozy se dirigió al pueblo francés para proclamar la erradicación y vigilancia del «terrorismo» en Internet y la proliferación de espacios que inciten a la violencia en la red. Lo hizo de la manera más absurda que se pueda hacer, como lo hiciera cuando lanzó Hadopi, con una mentalidad muy alejada de la libertad de expresión de los ciudadanos.

El presidente nos viene a decir que cada ciudadano que visite de manera reiterada ciertos sitios web será perseguido. Un día después de la proclama nadie sabe en Francia si se trata de una ampliación de la ley existente contra aquellos que visiten pornografía infantil en Internet. De cualquier forma no es comparable. Se puede entender que el acceso y descarga a este tipo de material es ilegal. Por contra, que un ciudadano entre a una página que contenga información sobre terrorismo o violencia no lo es ni debería serlo.

La lectura de este tipo de información no es un delito ni debería serlo por el mero hecho de acceder a ella. De la misma forma sería interesante saber cómo va a evaluar el gobierno al usuario «habitual» de este tipo de páginas, cómo se le puede enjuiciar por acceder a información y aún más grave, que tipo de acceso tendrá el gobierno para llevar a cabo este tipo de espionaje entre los ciudadanos.

Quizá lo más preocupante sea que estas palabras hayan salido del propio presidente del país. Las conjeturas de lo que hay o no detrás de sus palabras lo veremos en el tiempo. Más censura, una nueva ley, un nuevo esfuerzo por aplicar el seguimiento sobre los ciudadanos… la simple idea es ya de por sí peligrosa si pensamos que en el fondo se trata de coartar nuestra libertad de expresión, tan simple como acudir a donde queramos para obtener información, conocimiento. En este caso perseguir, catalogar y enjuiciar a un ciudadano por el acceso a la misma. Tomando al individuo como un ser estúpido cuya lectura le provocará la radicalización convirtiéndolo en el momento en un terrorista.

Preocupante y grave, sobre todo si sus palabras acaban convirtiéndose en ley.

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