Paprika, ¿así de mal está el interior de mi cabeza? -- Detective Konakawa

Estoy despierto, dormido o ambos. Quién sabe. Sólo sé que soy un espectador envuelto en la casi total oscuridad. Sin embargo, la luz aparece y luego sencillamente veo llegar un automóvil minúsculo que se convierte en el centro de mi atención. Después de observarlo avanzar y detenerse justo en el centro, colorido, emerge desde dentro de él una payasa que con la voz aguda anuncia la llegada de sus compañeros, los bailarines, elefantes, músicos, acróbatas y camaradas del circo. El público, yo entre ellos, estamos felices y asombrados con este espectáculo tan animado, tan perplejo.

Llevo algunos minutos observando a ese hombre de traje y bigote. Es obvio que busca a alguien. El auricular en la oreja y la mirada seria delatan sus intenciones. La payasa cruza palabras discretas con él. Y justo ahora, como predestinado, el hombre es el centro de atención del circo. Yo lo ví en las gradas, pero instantes después, no sé cómo, quizá por arte de magia, apareció dentro de una jaula en medio de la pista.

Todos aplauden pero yo comienzo a temblar. El hombre está aterrado. Y entonces, como si fuese otro acto de magia, todos nos convertimos en él. Todos. Conservamos nuestros cuerpos, sí, mas el rostro es el de él. Niños, mujeres, cirqueros con la mirada angustiada y bigotes del hombre corremos hacia la jaula enajenados...

Ahora estoy viendo el televisor. Eso supongo, porque el hombre sigue allí y pasa de ser Tarzán, James Bond, creo, a protagonista de alguna película rara como todas las de David Lynch. Tal vez el hombre esté atrapado en algún sueño pesado, igual que yo, de esos que terminan cuando caes al abismo.

Paprika (2006, 90 mins.) es una obra magistral co-escrita y dirigida por el fallecido Satoshi Kon, basada en el libro homónimo de Yasutaka Tsutsui, conocido autor de ciencia ficción japonés, también escritor del libro en el que se basó esa joya del Anime que es La chica que saltó a través del tiempo. Paprika pertenece a ese género de películas que son retomadas por Hollywood para ser presentadas en un formato distinto, con muchos aires de originalidad, buena cantidad de efectos especiales y un presupuesto bárbaro (digamos, para hacer Inception).

Más allá de los homenajes hollywoodenses, Paprika se alza por sí misma como una obra de ciencia ficción imprescindible. Una que nos ofrece mezcla perturbadora de temas que pasan por la ciencia del sueño, la consciencia como una manifestación eléctrica (a la que podemos acceder vía el dispositivo DC Mini), las pesadillas colectivas y los mundos alternos sin fronteras entre sí. Alguien tiene que resolver el caos, alguien como el detective Toshimi Konakawa y la doctora Atsuko Chiba, conocida en el mundo de los sueños como "Paprika".

Sin más que decir, mi recomendación es simple: si eres fanático de consumir ideas que rompan tu concepción del espacio y el tiempo, entonces corre ya a descargar o comprar Paprika, porque no te arrepentirás. Ah, y un consejo extra: haz lo mismo con toda la obra del maestro Satoshi Kon.

Si quieres comentar sobre anime perturbador-genial, de Satoshi Kon o de Paprika por supuesto, espero tus comentarios aquí o en @alanlzd.