El Tetris es un juego de leyenda; diseñado por Alekséi Pázhitnov en la Unión Soviética en el año 1984, es uno de los rompecabezas digitales más conocidos que existen, ha pasado por todo tipo de plataformas (Apple II, Commodore 64, IBM PC, Atari ST, Nintendo NES, Game Boy, etc) y ha marcado a toda una generación de aficionados a los videojuegos que se ha puesto delante de este juego dispuesto a ordenar las piezas al ritmo del Korobéiniki. A pesar que el Tetris ha pasado por todo tipo de plataformas, un grupo de estudiantes de Física de la Universidad VU de Amsterdam decidió dar un paso más allá y llevar el clásico juego del Tetris al mundo microscópico gracias al empleo de un láser, unos fragmentos de cristal de tamaño microscópico y unas "pinzas ópticas".

¿Un Tetris de tamaño microscópico? Pues sí, este grupo de estudiantes ha sido capaz de diseñar una versión del mítico Tetris a una escala microscópica, utilizando un dispositivo óptico para atrapar haces de luz denominado pinzas ópticas y unas esferas de cristal de tamaño microscópico que sirven para formar los bloques del juego. Estas piezas de cristal se encuentran sujetas gracias a un haz láser altamente concentrado que mantiene su posición al mover nuevas piezas.

Las pinzas ópticas permiten la manipulación en una escala por debajo de una micra, pero con la misma sensación de estar manejando unas pinzas reales. Gracias a éstas, se forma un punto de atracción para las partículas pequeñas: se dejan atrapar y no pueden escapar.

Impresiona bastante ver el vídeo de demostración del juego, gracias al haz láser se forman los bloques a encajar que provienen de un depósito de piezas de cristal que se sitúan en el lateral izquierdo del panel de juego y que, además, actúa como receptor de las piezas que forman una línea completa. El control de estas piezas cuando se forma la línea, se retiran las piezas de cristal y vuelven de nuevo al depósito está francamente bien conseguido. Una vez que se desactiva el láser que controla la cohesión de las piezas de cristal, las piezas se dispersan y desaparecen de la zona de juego.

Realmente, esta experiencia hay que verla más como un demostrador que como un experimento de corte científico, las pinzas ópticas son instrumentos que se utilizan para manipular bacterias o para separar la doble hélice del ADN, pero si tenemos en cuenta que ha sido desarrollado por unos estudiantes, queda bastante demostrado el ingenio de éstos y lo que, en unos años, podrían ser capaces de hacer.

Imagen y vídeo: New Scientist