¿Qué tuvo que pasar para que la empresa Godaddy.com, un gigante que maneja más de 50 millones de nombres de dominios, es decir la organización registradora más grande del mundo, se asustara, diera marcha atrás, y de repente, le quitara su apoyo a SOPA? ¿Fueron esos tweets amenazando con pasarse a otro servidor porque este proyecto de ley era el cáncer de la web libre? ¿Fue el hecho de quedar del lado más conservador en esta pelea por la libertad en internet? ¿Cómo logró un grupo de ciudadanos presionar a esta organización para que, tras ofrecer una larga perorata de por qué SOPA era lo mejor que le podía pasar a la civilización, a las horas se desdijera y se tragara todas esas páginas repletas de frases como "es necesario identificar y deshabilitar todo tipo de actividad ilegal en internet" o "SOPA no colapsará internet accionando contra los DNS" o "que esta ley no puede ser razonablemente entendida como censura"

Pues bien, lo cierto es que GoDaddy pegó la vuelta. Dijo que no. Que ahora va a esperar el consenso de la comunidad de internet. Que ya no apoya a SOPA. Que sigue pensando que hay que luchar contra la piratería, pero que prefiere esperar. Se asustaron. Vieron venir algo. Se encontraron de repente, en el medio de una tormenta perfecta. En el medio de un boicot perfecto.

Claves de un boicot perfecto

Boycott fue un capitán abusador de Irlanda que hizo oído sordos a los pedidos de bajar los costos de arrendamiento de la gente del feudo, ya que su objetivo era resguardar los intereses de los terratenientes. Un tío que no quiso atender las demandas de sus clientes y proveedores campesinos y que tras meses de no poder comprar en la zona, de no recibir el correo, de no conseguir que nadie le trabajase, tuvo que ceder. En definitiva, lo que logra internet es acelerar los tiempos. Lo que llevó meses en el siglo XIX quizá hoy se consiga en horas. La justicia es la misma. Los modos de presionar, casi idénticos.

Veamos las claves del boicot perfecto hoy, en la era en la que estamos más comunicados que nunca.

  • Los consumidores de la empresa a boicotear deben saber de qué se trata el conflicto. Si hay un grupo de personas que conoce los peligros que conllevan una ley como la denominada Stop Online Piracy Act, esos son los dueños de sites. Es decir, los clientes de GoDaddy. De allí el acto provocador de esta compañía al avalar una iniciativa que afecta los intereses de su masa de "asociados". Algunos otros boicots, la mayoría, fracasan porque muchas veces los potenciales participantes no están al tanto de los alcances del conflicto por el que se pelea. Es decir, ¿cuántos son los consumidores de ciertas marcas de zapatillas que saben realmente que su empresa favorita utiliza mano de obra barata o casi esclava en la confección? Iniciar un boicot de estos es una tarea titánica y demanda mucho esfuerzo a aquellos que quieren encender la mecha de la protesta.

Y por supuesto, para saber del conflicto, éste debe interesarlo primero (sea por un interés intelectual, ético -los menos- o económico -los más-). ¿Esto explica por qué no funcionó el boicot contra el CEO y Fundador de GoDaddy, Bob Parsons, en tanto que cazador de elefantes en África?

  • La acción debe ser rápida. Fue cuestión de horas. El tema no alcanzó a diluirse. El boxeador no tuvo tiempo de subir la guardia. Ya estaban encima de él, los consumidores, enviando mails, lanzando tweets, cambiándose de compañía. No hay un dato preciso de cuántos fueron los que decidieron abandonar a GoDaddy, pero algo me llamó la atención; en los comentarios de ALT1040, y de otros blogs, muchos lectores informaban que ya habían iniciado el cambio de proveedor. Esta acción simultánea debe haber abrumado incluso a quien posee el manejo de más de 50 millones de nombre de dominio.

  • Para que la acción sea rápida se deben usar medios sin intermediarios. Creo que los diarios tradicionales casi no alcanzaron a informar sobre la noticia. Aquí todo sucedió en medios on line, blogs, redes sociales y fundamentalmente en Twitter. #Sopa es lo peor que le puede haber pasado a Sopa. Porque allí se mezclan lo universal y lo particular. Se puede leer en un mismo timeline el link hacia la información completa sobre el apoyo de GoDaddy a Sopa; y también el deseo de tal o cual de dar de baja su cuenta en esa empresa. Es el caldo de cultivo para el boicot perfecto. Las acciones de comunicación se multiplican incitando aún más a participar. Y el que participa comunica, y al comunicar incita. Un círculo virtuoso que puede doblegar al más gigante.

  • Individuos. No hubo tiempo para acciones coordinadas. Para que las agrupaciones sumaran fuerza. Aquí accionaron los individuos. El boicot perfecto es el que hacen los individuos, no los partidos. Que los particulares puedan pensar lo mismo, y responder a un mismo slogan, es totalmente factible. Pero aquí los golpes son uno a uno.

  • Es importante que el contexto ayude. Que hasta la competencia ofrezca una mano. Fue el caso de servicios como Name.com, HostGator.com y NameCheap.com, que ofrecieron rebajas a todos aquellos que escapaban de GoDaddy.

Simultaneidad, rapidez, conciencia de lo que se está logrando, contexto favorable, individuos trabajando sin esperar al otro. Ante un boicot así, no hay injusticia que aguante.