Que nadie se asuste, por favor, porque no estoy insinuando que Doctor Who esté en peligro. De hecho, con unas audiencias domésticas más que respetables -sólo por debajo del tercer año de Tennant- y unas audiencias internacionales fuera de las escalas que tenía la BBC para todo lo demás, seguramente la serie esté en mejor momento que nunca. Pero, oh desgracia, los whovians estamos lamentablemente acostumbrados a soportar largas esperas para conseguir lo que queremos, que son más. Episodios. Ya. Y la espera hasta la próxima temporada promete ser muy larga.

No pasa nada. Ya esperamos más de un año con cuatro especialitos miserables que además ni siquiera eran tan buenos (salvo The Waters of Mars), y antes de eso esperamos dieciséis años con una película en medio que es como aquella fiesta a la que no deberías haber ido y que por más que lo intentas no consigues olvidar. Esta espera va a ser mucho más corta, ya que la séptima temporada de la serie no se empezará a emitir hasta otoño de 2012, y eso sin contar el especial de Navidad que todavía nos espera en 2011. Pero, ¿por qué el retraso?

Por una parte, no sé si lo saben y si no lo saben ya estoy yo para decírselo, pero Doctor Who es lo más grande que se ha hecho en la televisión británica nunca. Y la BBC no estaba preparada para esas dimensiones. Si alguna vez se han preguntado por qué hay tantas bases espaciales que se parecen a almacenes abandonados de las afueras de Cardiff, es porque Upper Boat, los estudios donde se graba la serie actualmente, carece de ningún set lo suficientemente grande como para acomodar los interiores de localizaciones como el Starship UK. Eso va a cambiar con la construcción del Cardiff Drama Village, un inmenso complejo de estudios de televisión en los que se grabarán hitos de la televisión como Doctor Who, Being Human y Pobol y Cwm. Eh, sí, eso último es una telenovela en galés. El único problema es que la producción de Doctor Who no puede trasladarse a los nuevos estudios hasta que no termine la producción del especial de Navidad, y el traslado lleva su tiempo, de modo que en ningún caso podría estar listo el primer episodio para pascua, su habitual fecha de estreno.

¿Pero sabéis qué? Eso no es malo. Porque resulta que significa que la séptima y la octava temporada van a ir prácticamente seguidas, sólo con el verano separándolas, y total, en verano se pueden hacer cosas que no son ver Doctor Who. O eso me dicen. Y lo siento por los whovians del hemisferio austral. Y además tendremos la novedad de un especial de Navidad metido dentro de la temporada, y no al final, lo cual es una novedad muy interesante.

Y esto me lleva a la última consideración de este cambio. ¿Se han dado cuenta ustedes de que en 2013 es el cincuenta aniversario de An Unearthly Child? ¿Y se han dado cuenta de que cae en sábado? ¿Y se han dado cuenta de que habrá un episodio emitiéndose ese día? Ya nos ha dicho Moffat varias veces que esperemos al aniversario, que entonces y no antes será cuando descubramos lo que es ser moffucked. Supongo que a todos se nos viene a la mente la caída del Undécimo en los Campos de Trenzalore, y la pregunta definitiva que por fin obtendrá respuesta. ¿Tendremos Los Once Doctores? Es dudoso, a no ser que la tecnología de clonación avance mucho de aquí a 2013, pero bueno, uno puede soñar.