Esto no es exactamente gravedad cero, pero es probablemente el vídeo que mejor recoja la sensación que se siente desde un salto base a 2.000 metros de altura recogido a más de 1.000 fps. Si es verdad que el hombre siempre ha querido volar, esta es la forma más cercana que ha estado de conseguirlo.

Se define gravedad cero o ingravidez al estado en el que un cuerpo tiene peso nulo. El motivo por el cual se hace nulo es que la fuerza gravitatoria sea contrarrestada por la fuerza centrífuga (en un sistema de referencia solitario con el cuerpo) o por alguna fuerza de igual intensidad que el peso, pero que actúa en la dirección opuesta

Esta es la definición que nos da la Wikipedia y quizá por esta razón el espectacular vídeo con el que abrimos no llegue ni se asome a la ingravidez o gravedad cero. Principalmente porque el hombre aún tirándose en paracaídas de un avión consigue acercarse. Siempre encontraremos nada más comenzar a planear el rozamiento que provoca la Tierra, y por tanto tendríamos que hablar de la gravedad de la Tierra, que sería la que está ejerciendo sobre el cuerpo.

De hecho, la única forma de que pudiera darse la gravedad cero sería si nuestro cuerpo estuviera flotando en el espacio y ninguna masa pudiera ejercer sobre nosotros, si no hubiera o existiera alguna ni cerca ni lejos de nuestro cuerpo.

Por tanto lo que vemos, quizá lo más cerca que ha estado el hombre de la sensación de ser un pájaro, es una caída libre sometida a una enorme fuerza que acelera el cuerpo y que cae a gran velocidad. El Wingsuit hace el resto para que el salto base se convierta en la forma más brutal en la que el hombre ha llegado a planear.

El vídeo forma parte de la lista de piezas que lanzan desde Infinity.com, vídeo creaciones que nos acercan el deporte de riesgo a través de grabaciones espectaculares. En este caso es una recopilación de saltos bases, muchos de ellos con trajes Wingsuits.

Este modelo también llamado Vampire permite a través de la posición del cuerpo elevar y arrastrar el mismo a nuestro antojo, pudiendo variar la velocidad o incluso la trazada. El hombre no vuela, planea, pero es quizá lo más cercano que ha estado a la sensación de un ave.

Todos los saltos que vemos se encuentran localizados desde acantilados de hasta 2.000 metros de altura situados en Noruega, Suiza y Francia. Una maravilla, ya que acompañados de la cámara GoPro un segundo saltador nos permite recoger en Slow Motion la caída en picado y el cambio de trazada.

Foto: Betty Wants In

👇 Más en Hipertextual