Hace unos días reseñábamos por aquí GroupMe, una pequeña aplicación de mensajería instantánea para móviles que parece haber nacido para competir directamente contra WhatsApp y otros gigantes como BlackBerry Messenger. El caso es que como concluimos era un servicio que todavía estaba muy verde y que tenía demasiadas carencias como para ofrecer una apuesta sólida, pero sí tenía un gran punto a favor que lo ponía por encima del resto: tenía una versión web de escritorio. Si digo que a WhatsApp le hace falta algo así probablemente no le esté descubriendo las Américas a nadie, es una característica que algunos vimos ya hace mucho tiempo que sería de extrema utilidad y que últimamente se está convirtiendo entre las más demandadas por sus usuarios.

Pero mientras los responsables de la aplicación se preparan para lanzar la que parece que será su aplicación para Windows Phone lo cierto y verdad es que si hay que hacer algún tipo de predicción con respecto a una futura versión de escritorio, aunque sea un mísero cliente en Adobe AIR o similar, esta debería ser más bien pesimista. Los desarrolladores de WhatsApp se han caracterizado últimamente por dormirse en los laureles, con frecuentes cortes en el servicio, actualizaciones críticas para ciertos Nokias en los que no funcionaba que se demoraban días y la sensación general de que ante cualquier imprevisto la respuesta siempre es lenta y desorganizada.

Entonces ¿Por qué necesita WhatsApp una versión de escritorio? ¿Tan importante es? En realidad, si se piensa con detenimiento, WhatsApp es un servicio de mensajería instantánea orientado a la movilidad, a los smartphones, no tiene sentido en absoluto entonces plantearse algo tan estático y tradicional, por así decirlo, como una versión de escritorio. Sin embargo, y por eso citaba GroupMe al principio, en cuanto los usuarios ven que un nuevo servicio nace y que este incorpora una faceta que no se limita a lo móvil (recordemos también a Beluga que fue posteriormente comprada por Facebook, nada más y nada menos) estos se lanzan apresurados para ver si puede compararse mínimamente a su querido WhatsApp y si pueden hacer uso de la tan ansiada versión de escritorio.

Las claves de que ocurra esto son muchas y muy variadas. Para empezar, comunicarse por mensajería está fenomenal, y es genial en situaciones de movilidad, pero cuando se trata de escribir bien y rápido nada como un buen teclado físico tradicional. Estuve usando Beluga durante varios meses con un grupo de amigos entre los que había gente que tenía smartphone y gente que no, los que teníamos usábamos ambas versiones y los que no la versión de escritorio sin que se viesen limitados en aspecto alguno, ni siquiera en la geolocalización. La sensación de estar escribiendo algo en el teléfono enfrascado en una conversación, dejarlo, abrir el navegador y encontrártela tal y como la dejaste es maravillosa, es sincronización pura y dura, un buen uso de la nube y una función tremendamente útil.

Además de todo esto, una versión de escritorio ayuda a implementar funciones extras que no entran dentro del campo de la movilidad, como un servicio más avanzado para compartir imágenes, o para hacer encuestas o preguntas, algo que ha explotado bastante bien GroupMe. También, y no menos importante, estoy convencido que es un movimiento que vamos a ver cada vez más, ya tenemos un claro ejemplo con Google y sus Huddles integrados dentro de Google+ que de momento sólo son accesibles dentro del móvil pero que no tardarán en llegar a la versión web, o con iMessages de Apple que también evidentemente y en algún momento se verá integrado ya sea con iChat (lo veo díficil), con FaceTime (algo más probable) o incluso como un servicio aparte dentro de Mac. Es algo que ya ocurrió con FaceTime que salió primero para iPhone 4 para llegar posteriormente a OS X y que tienen todas las cartas de volverse a repetir.

Así que en definitiva, sí, a WhatsApp le conviene mucho tener una versión de escritorio y le conviene tenerla cuanto antes. Lo que me temo es que ese cuanto antes no va a producirse en ningún momento relativamente cercano, ya tardaron siglos en incorporar algo tan básico como los chats grupales, algo que servicios como PingChat ofrecían desde un inicio, así que probablemente vuelva a ocurrir lo mismo con la versión de escritorio. WhatsApp va el primero, y lo sabe, acabará desbancando en algún momento incluso a grandes como BlackBerry Messenger, así que puede permitirse el lujo de hacer este tipo de cosas. Igual me equivoco y próximamente tenemos novedades al respecto, aunque me extrañaría mucho ¿Qué opináis vosotros?

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