De tanto en tanto, alguna preocupada asociación de padres de familia presiona a los legisladores para promulgar alguna ley en contra de los videojuegos. Los pretextos son variados, aunque uno de sus preferido es el contenido violento. Sin embargo, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos ha dado un fallo histórico al derogar una ley en contra de los videojuegos en California.

Esta legislación estatal restringía la venta o renta de juegos de vídeo con contenido violento a los menores de edad. Sin embargo, la Corte ha decidido tirar esta ley al declararla inconstitucional, en detrimento de la Primera Enmienda. ¿Por qué fue tan importante esta decisión? En primer lugar, porque al amparar a los videojuegos bajo el precepto de la libertad de expresión, se le está dando por fin un lugar semejante al de los libros o las películas. De este modo, gozan de la misma protección para comunicar ideas, independientemente de la plataforma.

Desde la década de los ochenta, cuando inició el auge de los juegos de vídeo, la industria ha tenido severos choques con algunos sectores de la sociedad por el contenido violento y sus presumibles efectos en los niños. Como medida de precaución, los desarrolladores impusieron una tabla de consulta de contenido --llevada luego hasta la hipérbole--, con la finalidad de que los padres decidieran si dicha trama era apta para la edad del jugador.

Sin embargo, con los años, las protestas se han elevado, sin que exista aún evidencia científica que soporte plenamente la correlación entre violencia en el juego y comportamiento agresivo en el niño. De hecho, de acuerdo con el juez Antonin Scalia, ninguno de los estudios psicológicos ha sido concluyente en que los videojuegos fomenten más estas actitudes violentas en comparación con los efectos de otros medios.

A propósito, recuerdo el caso en México sobre la solicitud de prohibición a Call of Juarez: The Cartel, considerado como un peligro por provocar conductas violentas en los niños, así como servir como una apología del crimen organizado. Por fortuna, decisiones como la de la Corte de Estados Unidos funcionan como jurisprudencias al interior de dicho país; y como ejemplos a seguir para otras naciones que se encuentren en el mismo debate. Ojalá este caso se tome en cuenta para terminar pronto con un debate contra los videojuegos basado en los prejuicios, la desinformación y el temor a lo nuevo.

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