Sin duda, si hay un personaje que se roba la cámara en Thor es Heimdall. No es que brinde una actuación sobresaliente o sea parte de algún extraño giro de tuerca en la trama. No: toda la polémica se desprende por la elección de Idris Elba para encarnar el papel. Porque Heimdall, el más blanco de los dioses, es interpretado por un actor de raza negra. Ahí empezaron los problemas.

Muchos fanáticos quedaron decepcionados por la mezcla interracial que propuso Kenneth Branagh en su interpretación de Asgard. Después de todo, hablamos de dioses nórdicos, y se esperaba que se respetara ese detalle. Sin embargo, la idea de un casting ciego --una selección de elenco sin considerar estas características-- tampoco es criticable. Después de todo, se trata de una adaptación y el director tiene derecho a tomarse ciertas licencias creativas. Claro, de eso a satisfacer a la audiencia hay un trecho.

Los detractores del filme ven un despropósito en este intento por hacer una película multicultural. Por el contrario, se dice que esta discriminación positiva termina por acentuar el conflicto racial. Muchas personas vieron con malos ojos que sea precisamente Heimdall, el portero que debe vigilar incansablemente las puertas del Bifrost, quien sea retratado como una persona negra en la cinta. Porque hasta entre los dioses hay categorías, y por más poderoso que sea Heimdall, el trabajo de guardallaves no es el más decoroso que digamos.

También se han lanzado con todo contra la interpretación de Loki. Veamos: se trata de un dios que reniega de ser un gigante de hielo, y para ganarse el afecto de su padre, decide aniquilar a su propia raza. ¿Les recuerda a algún personaje histórico? En efecto, algunas personas acusan que el dios de la travesura tiene algunos símiles con Adolf Hitler (en parte judío) y su campaña antisemita. Ojo, que no es la primera vez que se hace esta asociación con un villano --como Voldemort, en Harry Potter--.

Tampoco ha caído en gracia que Jane Foster, la científica que se enamora de Thor, vaya convirtiéndose en la damisela en peligro conforme avanza la trama. Foster --interpretada por Natalie Portman-- comienza como una mujer independiente, valiente y decidida. Pero la aparición de Thor la convierte en bobalicona y tímida, La escena del remolque es especialmente significativa: nos muestra cuán solitaria, desordenada y gris es su vida dedicada enteramente a la ciencia. Y el amor termina como último redentor de una mujer que palidece ante el Dios del Trueno

Dirán que cada quien ve conflictos donde quiere, pero vale la pena sentarse a pensar si la cinta consigue liberarse de los prejuicios como tanto pregona. En el fondo, va más a una película tradicional que no puede desafiar algunos cánones, por más que exista una concesión (o mejor dicho, simulación) en la asignación racial de los dioses nórdicos. Sí, Asgard es un reino cosmopolita, pero en el fondo, el blanco sigue siendo el héroe, el enemigo es de una raza deleznable y la mujer cae perdidamente enamorada del hombre musculoso. Hay cosas que en Hollywood no se tocan.