Imaginad un vehículo con fecha de caducidad. Vale, todos la tienen, pero uno con una vida útil bastante más predeterminada de lo normal. Un coche por cuya endeblez se dijera inservible a largo plazo. Un medio de transporte biodegradable.

Deja de imaginad y echad un vistazo a la solución propuesta por Kenneth Cobonpue: el Phoenix, un utilitario que bien pudiera deshacerse a cachos ante el más intenso monzón. Está construído con bambú, ratán, acero y nailon. Su diseño, aprecian desde Engadget, está a medio camino entre el Tata Nano y el Roadster de Tesla. Nada se sabe sin embargo de qué movería semejante esqueleto, presumiblemente una pequeña maquinaria eléctrica.

La idea resulta interesante en tanto solventaría uno de los principales problemas a que nos enfrentamos en este mundo tan dependiente de las cuatro ruedas (ahora veremos que pronto podrían comenzar a ser tres). Nos referimos a la contaminación inherente a motores de combustión y al propio desechaje de vehículos. Todo ello por no hablar de lo que nos ahorraríamos: este prototipo no tendría un coste excesivo, acercándonos así al concepto de "coche de usar y tirar".

También nos ha sorprendido la propuesta de T3 Motion, que ha materializado la idea de coche futurista a tres neumáticos (dos traseros y uno delantero). Se trata del R3, vehículo eléctrico que ya puede ser adquirido por encargo adelantando una fianza de $500.

La estrella del automóvil (motocicleta dice la legislación) es su panel de navegación, que inevitablemente resulta una tableta electrónica. Pero no, no se trata de un iPad, sino de una Galaxy Tab.

El R3 alcanza los 115 kilómetros por hora y tiene un autonomía de entre 130 y 160 kilómetros. Lo que no convence tanto es su precio: $250.000 (17.300€). ¿Os convence?

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