Sin duda una de las cuestiones sobre las que más se está debatiendo en relación con la red en los últimos meses es si estamos o no ante una nueva burbuja de Internet hermana de la que se vivió entre 1997 y 2001. Echar luz sobre el asunto no es fácil ya que las burbujas económicas son bastante misteriosas de por sí, pero tras haberme pasado varios días investigando definitivamente creo que hablar actualmente de una nueva burbuja puntocom es erróneo.

Ciertamente a lo largo de las semanas pasadas hemos visto un aumento de inversiones unido a altas valoraciones --algo similar a lo que ocurrió en la burbuja tecnológica de los 90-- y como consecuencia directa de ello las teorías catastrofistas se han desatado. Ahora bien, aunque eso es cierto, también lo es que la Internet de hoy y la de hace diez años no tienen nada que ver y por otro lado el panorama de inversiones actual y el que dio lugar a la burbuja puntocom tampoco son iguales.

Si echamos la vista atrás es fácil ver cómo se gestó la burbuja. De manera simplificada lo que ocurrió es que en un primer momento un puñado de listos dijo que el futuro era Internet y sacaron al NASDAQ varias puntocom por el mero hecho de serlas, sin valorar nada más. En este instante comenzó la especulación. Nadie quería quedarse sin su parte del pastel, así que los fondos de inversión norteamericanos y europeos empezaron a meter ingentes cantidades de dinero en montones de empresas de Internet, lo que a su vez provocó una impresionante aceleración en el nacimiento de nuevas empresas vinculadas al sector --muchas absurdas y prácticamente iguales entre sí--.

Esa fue la tónica hasta el 2000, año en el cual la bolsa tecnológica de EE.UU alcanzó pico histórico de 5.048 puntos para comenzar posteriormente a desplomarse ya que los inversores se dieron cuenta de sus errores; habían invertido demasiados miles de millones de dólares en demasiadas empresas digitales de nueva creación que no iban a conseguir dar beneficios en plazos razonables ya que el medio --que por aquellos años no tenía la suficiente masa de usuarios para soportar semejante aluvión de oferta-- se congestionó, muchas eran absurdas y las acciones de otras habían sido sobrevaluadas con fines especulativos. Tras el golpe de realidad los capitales huyeron a la velocidad del rayo y todo se derrumbó (por ejemplo entre 2000 y 2003 desaparecieron unas 5.000 empresas por haberse fusionado unas con otras para intentar salvar algo o por quiebra).

Hecha esta pequeña radiografía de cómo y por qué tuvo lugar la burbuja de las puntocom, analicemos la situación actual que cómo veremos es diametralmente diferente a la descrita hasta aquí.

La primera gran diferencia entre la red de los años 90 y la de hoy es que la cantidad de usuarios que acceden a ella habitualmente ha aumentando de una forma espectacular, crecimiento que además no tiene visos de de parar en los próximos años; para rematar la jugada no solamente se está creciendo en número de usuarios sino que además estos navegan mucho más y utilizan Internet para toda clase de cosas con toda naturalidad. Es decir, que la Internet actual tiene capacidad para absorber gran cantidad de oferta.

Por otro lado si nos fijamos en los datos reportados por varias fuentes (como el New York Times o Keven Lin) estos indican que a diferencia de lo que se vivió en el pasado hoy el nacimiento de nuevos emprendimientos es sostenido y no exponencial, característica que también se cumple en relación al número y cantidad de inversiones.

Si seguimos tirando de datos vemos que se están produciendo inversiones de capital muy importantes, pero la mayoría se concentran en los actores de auténtico peso (como pueden ser Facebook, Zynga, Twitter o Groupon) que tienen bases de usuarios enormes y ya están generando dinero que en el futuro cercano, según todas las previsiones, será mucho más. Por último aunque es verdad que algunos proyectos recién nacidos también están recibiendo dinero de inversores, conseguir financiación no es fácil ya que ahora si que se tienen en cuenta diversos factores antes de invertir y las sumas no son tan altas como en el pasado (salvo algún caso puntual que habría que estudiar independientemente).

En resumen creo que no estamos ante una nueva burbuja puntocom por que aunque algunos de los factores que causaron el desastre en la red entre 1997 y 2001 también están presentes hoy, las coincidencias son muchas menos de lo que algunos están diciendo y tanto la Internet del siglo XXI como la estructura financiera de las empresas digitales y las maneras de invertir no tienen absolutamente nada que ver con los visto en los 90.

Finalmente voy a cerrar diciendo que aunque en mi opinión --basada en los análisis anteriores-- no existe nueva burbuja de Internet alguna y creo que el nacimiento del debate sobre la misma es consecuencia del sensacionalismo mediático, si que considero muy necesario continuar observando la evolución del sector para prevenir males futuros ya que en economía todo cambia muy rápido y de aquí a unos años podríamos encontrarnos con un nuevo pinchazo.