¿Tuviste un mal día en el trabajo? ¿Se te quedaron las llaves dentro del coche? ¿Llegó la tía Gertrudis de visita en el momento más inoportuno? A veces necesitamos una válvula de escape, desahogar nuestras frustraciones, y compartirlas con el mundo en búsqueda de un consuelo. Twitter, por supuesto, es una plataforma perfecta. Sin embargo, uno no puede andar por el mundo despotricando contra todo, sobre todo con tantos amigos, colegas y parientes al acecho. ¿Cómo hacerle para no renunciar a este pequeño placer de la vida? Aquí mis cinco consejos para quejarse con estilo en Twitter.

1. Crea personajes

Hace unos años, tenía en mi blog personal la política de no usar los nombres reales de mis amigos. En su lugar, les daba algún apodo o mote para disfrazarlos, sin necesidad de exponerlos. Si tenemos un amigo que nos haga pasar algún entripado, podemos convertirlo en un personaje. Por ejemplo, yo me refiero a la señora que me hace la limpieza como Regina Poppins, o una amiga se queja de su padre bajo el mote de Sr. Primavera. Funciona también para designar algunos lugares sin determinar su identidad. Así, nuestra queja se convierte en un pequeño juego entre realidad y ficción.

2. Ríete de la situación

¿Cuántas veces hemos escuchado que hay que reírse de la vida antes de que ésta se ría de nosotros? El humor es un analgésico poderoso. En mi timeline tengo algunos usuarios que, sistemáticamente, se quejan de algún problema en el trabajo, con la pareja o sólo porque pasó la mosca. ¿Por qué no los borro? Porque lo escriben de una manera tan divertida que me sacan una sonrisa. Simpatizo con ellos, con esa sensación de "a mí también me pasó". La risa alivia hasta la pena más pesada.

3. Involucra a tus seguidores

Aunque digan que consuelo de muchos es consuelo de tontos, la verdad es que todos necesitamos un poco de apoyo de vez en cuando. A todos nos agrada intercambiar historias, incluso las tragedias cotidianas. Alguna pregunta como "¿no odian cuando tienen sueño y tienen que escribir?" o "¿soy el único que tiene que desvelarse recortando genes de papel?" sirven para que nuestros lectores se enganchen. No, no estás solo, mi amigo: Twitter está lleno de almas en pena como tú, dispuestas a compartir hasta los malos momentos.

4. El que se enoja, pierde

No escribas enojado. No, no y no. Con la cabeza caliente, uno es muy propenso a proferir insultos, agredir con las palabras a otras personas, entre otras actitudes negativas. Parte del objetivo de compartir nuestras frustraciones es sublimarlas, tener una catarsis que nos alivie el momento. Twitter puede ser una excelente ayuda para canalizar la ira y convertirla en algo gracioso, interesante o reflexivo. Caer en el ataque sólo te causará problemas.

5. Sé responsable de lo que dices

Regla de oro: no digas en Twitter nada que no dirías de frente. La intención de este artículo es que uses esta herramienta de comunicación para canalizar tu malestar en una propuesta creativa. Todo lo que dices tiene consecuencias, asúmelas. Nunca insultes a menos que estés preparado para confrontar a alguien a la cara. Existen maneras más creativas y constructivas de mostrar descontento. Recurre a la tuitósfera para desahogarte de ese reporte extra que te asignó el jefe o de la tarea interminable que debes entregar mañana. Si tienes algún asunto pendiente con alguien, lo mejor es que hables directo con esa persona. Así se entiende la gente.

Espero que esta pequeña guía les sirva para convertir sus malos momentos en tweets cargados de humor. El humor, la irreverencia y la facultad de reírse de uno mismo son herramientas que nos permiten sobrevivir lo cotidiano sin amargura. En Twitter siempre encontraremos alguien que ha pasado por alguna situación similar, y podremos reírnos entre todos de esos inconvenientes que le dan sabor a la vida. Si gustan, me pueden seguir en mi cuenta personal (@padaguan); y no olviden añadir a ALT1040 para estar informados al momento sobre los artículos que escribimos para ustedes.

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