Hay mucho camino recorrido entre la primera Campus Party Brasil en 2008 (a la cual tuve la oportunidad de asistir) y la edición del evento que se está celebrando en Sao Paulo estos días (del 17 al 23 de enero). De lo que fue el primer intento exitoso de internacionalización, con tres mil personas y una sociedad absolutamente diferente a la española hasta lo que es hoy: una verdadera fiesta geek donde 6.800 personas se reunen durante una semana para hacer, frente a frente, lo que más les gusta.

Y sorprende. Durante 2010 tuve la oportunidad de asistir a tres Campus Party en diferentes partes del mundo (Madrid, Valencia y México) pero la edición brasileña sigue superando cualquier expectativa. Hay que sacarse el sombrero ante lo logrado por el equipo comandado por Paco Ragageles y Belinda Galiano ha logrado. No solo reunir tantas personas, mantener un ambiente colaborativo impresionante o lograr que Al Gore y Tim Berners-Lee compartieran escenario, sino el haber convertido en apenas cuatro años a la Campus Party en un evento absolutamente referente en el país.

Pero lo más importante de la Campus Party en Brasil no es la organización, son las personas que asisten. Y no es que quiera desmerecer el trabajo de Paco, Belinda y todo su equipo, al contrario, es parte del éxito de su labor. Este evento probablemente ha reunido al mejor talento que hay en el país, y se nota.

En Latinoamérica tenemos bastante que aprender de Brasil. Quien piense que la razón por la cual este país ha despegado de la forma en que lo ha hecho es por las buenas decisiones de un gobierno está equivocado. Sí, Lula ha hecho mucho bien pero sería bastante ingenuo pensar que un gobierno es el único responsable de su surgimiento. Los brasileños se implican, trabajan y avanzan en grupo, colaborativos y curiosos. Sumamente amables, abiertos y atentos. Se nota en cada charla, en el ambiente general. Lanzados y proactivos. Es lo que hace la Campus Party de este país tan interesante e intensa.

En verano de 2010 tuve la oportunidad de no solo estar en México participando de la Campus Party, también dar un par de charlas y transmitir mis ideas a muchas de las personas que estuvieron ahí. Fue de mis puntos más altos del año pasad; es un tema "emocional" que supera cualquier despliegue tecnológico que se pueda hacer en un evento de este tipo. El mejor reto que se puede hacer Paco, Belinda y su equipo es lograr contagiar con aún más entusiasmo a las demás ediciones de su evento, y "hacer el mundo chiquito", de tal forma que los latinoamericanos, independientemente de nuestra situación geográfica o idioma, nos ayudemos y creemos cosas grandes.

Me saco el sombrero ante lo que se ha logrado durante estos últimos años. De Valencia a Brasil, México DF y Colombia, con fechas confirmadas en Monterrey, Guadalajara, Silicon Valley y llegada prevista a Ecuador, Chile y Venezuela.

Un evento es tan bueno o malo como la gente que asiste, bien por la Campus Party en lograr reunir lo mejor de lo mejor en Brasil, y no puedo esperar a ver como logran que suceda lo mismo en las demás ediciones durante este y posteriores años.

Foto: Cristiano Sant