John Sculley es conocidísimo por haber sido el CEO de Apple entre los años 1983 y 1993, una década completa que marcó en su inicio la época dorada de Cupertino y que, ya comenzados los 90s, tuvo sus altibajos. ¿Por qué? En los primeros años (aquellos de las primeras Macs y de la prograganda de 1984), Sculley aumentó las ganancias por ventas de 800 millones a 8 mil millones. Pero llegado cierto punto se alejó bastante de las ideas de Steve Jobs y finalmente debió irse de la empresa de la manzana por la puerta trasera, con una importante disminución de ventas y una baja en el precio de las acciones.

En Cult of Mac hicieron una entrevista bastante larga al ex CEO, quien fuera convencido por Steve Jobs con la famosa frase "¿quieres pasar el resto de tu vida vendiendo agua azucarada o quieres una oportunidad para cambiar el mundo?" y hay algunos puntos muy pero muy interesantes sobre su carrera que no suelen ser dichos por muchos ejecutivos. Una breve traducción:

Mirando atrás, fue un grave error que me contrataran como CEO. No fui el primer candidato. De hecho era Steve, pero el Directorio no estaba preparado para hacerlo CEO con tan sólo 25 años de edad. Analizaron todos los candidatos obvios en la industria y David Rockefeller, quien poseía acciones en la compañía, sugirió que intentaran en una industria diferente, para lo que contrataron al caza talentos número uno, Jerry Roach. Me contrataron y entré a la compañía sin saber nada de computadoras. La idea era que Steve y yo trabajásemos como socios, él sería la persona técnica y yo me encargaría del marketing.

Digo que fue un error que me contrataran porque Steve siempre quiso ser el CEO. Habría sido mucho más honesto de parte del Directorio que encontraran una manera de hacerlo a él CEO y que luego nosotros dos trabajásemos en conjunto. Recuerden que él era el Director, el mayor accionista y quien dirigía la división de Macintosh, por lo que estaba por arriba mío pero a la vez por debajo.

John Sculley sigue contando que piensa que toda la situación fue una fachada y confiesa que pasados los años no aprendió absolutamente nada sobre ordenadores, por lo que todo el rédito, todos los éxitos, asegura, pertenecen a Steve Jobs: "todas las ideas eran de él". Podrá caer muy mal a algunos, pero en los años que no estuvo en Apple la compañía se fue a pique, mientras tanto se dedicó a emprendimientos igual de exitosos y una vez que volvió bien, pues ya saben lo que es Apple hoy en día. ¿Qué mejor manera de corroborar este hecho que con declaraciones de una persona tan cercana, que reconoce todos sus logros y le cede toda la gloria? BTW, qué extraño es leer a un CEO confesando sus errores con tal honestidad, no es nada común.

Vía: Cult of Mac Imagen: Cult of Mac