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El fiasco del logo de Gap, o cómo sucumbir a la presión en redes sociales

Por 12/10/10 - 13:16

El fiasco del logo de Gap, o cómo sucumbir a la presión en redes sociales

Logos de Gap

Esta historia seguro vaya a pasar a los anales de los casos de estudio, por un lado del diseño gráfico en cómo hacer logos bien feos, y por otro, de la comunicación social como ejemplo de que un poco de presión en las redes sociales puede hacer que una compañía se eche atrás.

La semana pasada, la popular marca de indumentaria norteamericana Gap cambió su logo por uno nuevo en uno de sus sitios web (el primero en la imagen de la derecha). El logo no le gustó a nadie, algunos blogs de diseño lo defenestraron, y el público empezó a opinar. Se sucedieron varios días de comentarios negativos en la página de Facebook de la marca, y dirigidos a su usuario de Twitter. Hoy finalmente la empresa dijo "ok, ganaron"...bueno, no dijo exactamente eso, pero Marka Hansen su presidenta de brand dijo esto:

Para la marca Gap, nuestros clientes siempre están primero. Hemos estado escuchando y observando todos los comentarios esta pasada semana. Los hemos escuchado decir una y otra vez cuando les apasiona nuestro logo de la caja azul, y que lo quieren de regreso. Por eso hemos decidido hacer justamente eso, lo traeremos de vuelta a todos nuestros canales.

Y así, un logo bastante insulso que despertó la irritación de miles de fans de la marca, inspiró cuentas falsas de Twitter, y hasta un sitio generador de logos mediocres, impulsando a Gap a intentar una propuesta de hacer crowdsourcing y entre todos pensar un buen logo. Esta idea despertó algo de indignación en los profesionales del diseño, y también una sospecha: ¿habrán hecho un logo horrendo a propósito para que la gente hablara de ellos, y luego aparentar que escuchan a sus clientes en una movida de marketing ingeniosa?

Finalmente no se presentó un proyecto concreto donde la gente pueda colaborar en el logo, en su lugar, llegó hoy el anuncio de que se volvería a la clásica cajita azul, y punto y todos contentos. La empresa ya había dicho que el logo era legítimo, y que no era una movida publicitaria. Pero intencional o no, todo este fiasco logró que se hablara bastante de Gap por unos días en Internet.

El logo de Gap es un clásico, pero si cada vez que una empresa clásica quisiera renovar su imagen, escuchara a los quejosos que saltan inmediatamente a decir que no les gusta (y que tantas veces al cabo de unos días se aburren y se adaptan) y se quedara con esa opinión, todavía tendríamos los logos viejos de muchísimas empresas, y la innovación que suele tener resistencia inicial se vería sofocada a menudo. Es que el megáfono de las redes sociales hace que cada queja, cada descontento, se escuche muy fuerte. A todo esto, muy pocos consumidores se habían percatado realmente del cambio de logo, pero la gente en las redes sociales grita fuerte. El logo era feo, sí, pero ¿era para tanto? ¿No debería una marca poder rediseñar su imagen que ya lleva 20 años igual sin tener que ceder ante la presión de los haters del diseño facilista?

La moraleja de esta historia, según Gap, es que "hemos aprendido mucho en este proceso, reconocemos que perdimos la oportunidad de participar con la comunidad online. este no era el proyecto indicado ni el momento indicado para hacer crowdsourcing. Habrá un tiempo para evolucionar nuestro logo, pero si y cuando ese tiempo llegue, lo manejaremos de una forma diferente".

Para mí, la moraleja es que qué si hubieran develado su logo en sus tiendas, en su ropa, y no tímidamente online para medir la reacción, la gente probablemente hubiera renegado al principio y luego se hubiera habituado. Si realmente creían en su visión inicial, de que nuevo diseño de logo era más "contemporáneo y actual, honrando la herencia de la caja azul pero llevándolo más allá", lo hubieran defendido en lugar de quebrarse ante la presión de un puñado de críticos en las redes sociales. Si quisieron hacer un experimento, les salió bastante mal. Si lo que querían es que hablaran de ellos, entonces lo han hecho muy pero muy bien.

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