Toma título sensacionalista, ¿no? Pues **resulta que no**. Es la puritita verdad. Según hemos podido saber, **Philip Shoemaker**, el máximo responsable de una de las unidades de negocio más polémicas de **Apple** tiene una empresa, **Graynoodle LLC**, [que se dedica a vender *apps* de pedos](http://www.wired.com/gadgetlab/2010/08/apple-fart-apps/all/1). Tal cual. Un oso panda tirándose pedos. Un tipo gordo tirándose pedos. Y **todo puede ser tuyo por la módica cantidad de entre uno y dos dólares estadounidenses**.

La cosa no pasaría de la anécdota si no fuera precisamente porque **una de las principales críticas que recibe la App Store es la falta de transparencia en las aprobaciones**, y otra el **excesivo número de aplicaciones banales e inútiles que inundan la tienda virtual**. Yo, que nunca he ocultado mi condición de *fanboy* cupertinero de la peor especie, siempre he achacado la primera a que, desgraciadamente, la aprobación o no de una *app* siempre va a tener un componente subjetivo, y que prefiero una **App Store** censurada —entre muchas comillas— a un **Android Market** lleno de apps de dudosa legalidad—¿o creen ustedes que Disney ha licenciado todos esos *wallpapers* de ***Disney Princesses*** que inundan el Market?

Sin embargo esto me hace plantearme ciertas cosas. **No voy a decir que lo cambie todo**, sería una falacia. Pero una de las bases del *fanboyismo* de Apple es que **elegimos confiar en Apple, porque Apple nos da razones para confiar en ella**. Si descubrimos que el máximo responsable de una de las áreas más grises —por no decir negras— de la compañía tiene *como mínimo* un conflicto de intereses bastante curioso, **me empiezo a preguntar si esa confianza está bien depositada**.

En realidad, la cuestión de si son *apps* de pedos o pequeñas joyas digitales sin las que no podríamos vivir es casi irrelevante. Lo importante es **que obtiene pingües beneficios de ellas**, y es discutible que sea completamente honrado el hecho de que lo haga. No quiero decir con ello que sea un delito —dudo que lo sea— ni tan siquiera moralmente censurable a priori. Lo que quiero decir es que es moralmente *dudoso*, y que cabría la posibilidad de que Shoemaker estuviera utilizando su posición de forma poco limpia.

Noticias como ésta **no hacen más que dañar la ya de por si dañada** reputación del programa de revisiones de la tienda de aplicaciones de Apple, y **restarle una credibilidad que no le sobra**. Y es que si yo, un *fanboy* declarado, me estoy planteando cosas, **¿qué no harán los que no estén tan enamorados de la manzanita?**

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