Hoy en día la cosa es bien simple, iOS y Android. Symbian es una sombra de lo que pudo haber sido y Carlos ha venido explicando muy bien el problema de fragmentación que enfrenta Android. Creo que fue en un comentario en el que le hacían notar que algo similar ocurre ahora con el iPhone, pues dueños del 3G vieron convertirse a su amado dispositivo en un ladrillo inútil al actualizar a la cuarta versión del sistema operativo y no todas las nuevas funcionalidades están disponibles en dispositivos antiguos (antiguos equivale a decir más de seis meses). Pero el problema es lógicamente mucho mayor con Android al ser cientos los equipos que llevan el sistema, desarrollados por distintas compañías que no tienen ninguna relación entre sí. Así es que Motorola le hace los cambios que quiere, lo mismo HTC, lo mismo Samsung y a pesar de que el teléfono sea muy pero muy nuevo y con un hardware potentísimo, quizás su dueño deba esperar algunos meses para una actualización o una nueva funcionalidad vaya a saber uno por qué.

Pero tras todo este asunto se esconde algo más grave y complejo: una de las cuestiones que más se suele elogiar de Android es que es una plataforma libre, basada en Linux. Y si bien puede ser en algunos aspectos más abierto que el iOS y de hecho está basado en Linux, esta es una verdad a medias. Android está basado en el kernel de Linux, pero la gran mayoría del código fuente o bien tiene licencia Apache (se le pueden hacer modificaciones privativas) o es directamente cerrado. Entonces, al no tener relación las compañías que se encargan de construir el teléfono con quienes crean el núcleo (basándose a su vez en Linux) estas pueden modificarlo a su antojo, sin contribuir con los cambios realizados y luego recién de que el sistema esté completo. Toda esta situación compleja es la que crea la fragmentación en la que parece haber más variaciones de Android que distribuciones de Linux. Es más, los “aportes” de Android a Linux eran tan malos que Linus Torvalds decidió quitarlo totalmente del núcleo. Recientemente Google contrató a gente para que se dedique a mejorar este aspecto del sistema operativo móvil, pero como verán no es todo tan simpático como la mascota verde.

A New Hope

Y aquí es cuando entra en juego MeeGo. Symbian, de Nokia, es un chiste si se habla de smartphones, es un vestigio de cuando los teléfonos no eran más que teléfonos y no tiene nada con qué competir en el mundo de hoy. Así es que la unión de Maemo y Moblin (las esperanzas de Nokia y de Intel, respectivamente) dieron lugar a MeeGo, con el apoyo directo de la Linux Foundation. Y la semana pasada, durante la conferencia LinuxCon (a cuyo final Oracle esperó para demandar a Google y matar OpenSolaris), se llevó a cabo un interesante panel del que participaron Jim Zemlin, director ejecutivo de la LF, Thomas Miller de Nokia y Derek Speed de Intel. Como no podía ser de otro modo, hablaron de los beneficios que presentará el sistema operativo, pero me parece muy importante ya que apunta justamente a los puntos débiles de Android.

En principio, aseguraron que será una plataforma totalmente abierta, por lo que el usuario final podrá modificar el software si es que quiere hacerlo (nuevamente, Android no es completamente libre). Pero por el otro lado, el desarrollo será inclusivo y cualquier empresa que quiera vender un dispositivo con MeeGo podrá participar del desarrollo del sistema operativo, teniendo acceso continuo al código fuente desde el primer momento. De ser así, se evitaría caer en la fragmentación de Android en la que cada empresa hace lo que quiere, pues Google desarrolla las nuevas características en privado, luego las anuncia públicamente y recién después las compañías salen a hacerle las modificaciones. Claro, dependiendo del hardware del dispositivo el mismo podrá poseer o carecer de cierta funcionalidad, pero eso no tiene solución alguna y aunque sea el sistema operativo sería el mismo. Es decir, un desarrollador no deberá tener en cuenta la versión particular de ninguna compañía.

Como directa consecuencia, sería posible también escribir para la plataforma en varios lenguajes, además de que al tener una relación mucho más cercana con el kernel de Linux, MeeGo será beneficiado por todas las mejoras presentadas de manera general que Android no aprovecha. Otro aspecto que me llamó la atención es que al ser descentralizado podrían existir varios centros de venta de aplicaciones para MeeGo. Entonces, si es bien implementado, cada compañía podría tener su propia tienda: de ser compatible con el dispositivo, un desarrollador podrá poner su aplicación en la tienda, sin caer entonces en un centro repleto de miles de aplicaciones de las cuales la mayoría no funcionan en un dispositivo en particular. El primer teléfono con MeeGo vería la luz en algún momento de este año. ¿Soy el único ansioso por que llegue ese momento? No lo creo.