¿Recuerdan el programa One Laptop per Child, propuesto por Nicholas Negroponte en 2006? La idea era simple, pero muy ambiciosa: dotar a cualquier niño del mundo de acceso a las tecnologías de la información como formas modernas de educación a través de una computadora de $100 dólares. Mientras muchos tachaban a este proyecto como una mera utopía, da gusto ver que en alguna partes del planeta comienza a rendir frutos. En TechCrunch entrevistan a Maureen Orth, una ex periodista que a través de su fundación ha logrado grandes avances en una escuela en Medellín, Colombia.

A través de la Marina Orth Foundation, cada estudiante de este programa ---desde kindergarten hasta el quinto grado--- cuenta con una laptop personal que no sólo utiliza en la escuela, sino que también puede llevar a casa. Para Maureen, la computadora es un cambio significativo en el desarrollo educativo de los niños. Orth comenta que los chicos aprenden a trabajar en equipo, pues entre ellos se enseñan a utilizar la laptop. Otro de los beneficios es la responsabilidad, pues al llevar a su hogar el aparato, deben cuidarlo y aceptar las consecuencias si pierden algún accesorio o rompen alguna pieza.

En el ámbito educativo, Maureen destaca la multifuncionalidad de la laptop, la cual permite que los niños hagan música, tomen fotos, aprendan otros lenguajes, entre muchas actividades más. Sin embargo, uno de los grandes problemas a los que ha enfrentado es que los profesores no están al mismo ritmo que los chicos. "Para reformar la educación en América Latina ---y en los países en desarrollo en general--- debemos reinstruir a los maestros", señala Orth. Uno de los fenómenos más curiosos que observa es que son los alumnos los que enseñan a los profesores a usar la computadora, y no viceversa.

Maureen dice que le han cuestionado el uso de laptops. "¿Por qué no usar celulares?", le han preguntado. A propósito, Orth destaca la importancia de que los niños tengan un aparato más grande, una pantalla, por lo menos en las fases iniciales. Al final de la entrevista, Maureen hace una invitación a todos para que se sumen a esta iniciativa, a través de algún financiamiento a la fundación o la donación de computadoras.

Es alentador ver que One Laptop per Child da frutos en Medellín, una ciudad que lamentablemente es reconocida internacionalmente por sus problemas de narcotráfico. En América Latina tenemos otros casos de éxito, como el Plan Ceibal en Uruguay, que inició en 2005 y concluyó en 2009, con la entrega de computadoras a la totalidad de las escuelas públicas del país. Una computadora por niño aún es una utopía lejana, pero con estos esfuerzos, alcanzable.

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