Tomando al mundo por sorpresa, el 2010 parece ser el año de Pac-Man. A 30 años de su lanzamiento, no creo que nadie en Namco ni Google hubiesen imaginado que el doodle animado tendría la repercusión que finalmente tuvo, haciéndose con un completo monopolio de los trending topics de Twitter y causando que se perdieran en ese día cinco millones de horas productivas en todo el mundo. Este año también estaría en preparativas una nueva versión del juego con Hirokazu Yasuhara (responsable de la saga Sonic) como principal desarrollador. Y ahora, a la convención de videojuegos Festival of Games llevada a cabo en Holanda (en Utrecht, para ser exactos), fue invitado Toru Iwatani, el creador del juego y responsable también de la versión Championship Edition que salió para la Xbox 360 y iPhone OS.

La particularidad de la visita de Iwatani es que llevó consigo y mostró por primera vez al público sus bocetos originales del diseño del juego, en lapiz y papel. En ellos se puede ver el clásico mapa laberíntico así como también decenas de bocetos sobre el eterno comecocos. Es sumamente curioso ver tantos años después el simple origen de un juego que, si bien no se caracteriza por una extrema complejidad, revolucionó la industria de los videojuegos junto a otros grandes como Space Invaders y el Tetris, con el cual comparte una característica: puedes competir con amigos a ver quién hace más puntos, puedes intentar superar tu propio record, pero no puedes ganarle a la máquina, no hay manera de ganar el juego en sí y esta pequeña diferencia tiene enormes implicancias a la hora de sentarse a jugar.

Recordar, ese se supone que sea el objeto más simple de un aniversario, pero también estos son importantes para poner el pasado en perspectiva y hacerse una idea más objetiva de qué es lo que verdaderamente estaba ocurriendo en ese entonces. Creo que el aniversario de Pac-Man nos está haciendo tomar conciencia de la verdadera influencia que tuvo ese juego tonto en todos nosotros. No viene mal volver a citar las palabras del falso ejecutivo de Nintendo Kristian Wilson, quien "dijo" "Los videojuegos no afectan a los niños. Si Pac-Man nos hubiera afectado estaríamos todos moviéndonos por habitaciones oscuras, tragando pastillas mágicas y escuchando música electrónica repetitiva." Este año queda más claro que nunca que no por ser falso el ejecutivo es falsa la leyenda.