Cuando pensamos en Windows Vista, la sensación generalizada es la de pesado, lleno de errores y molesto para los usuarios. No es que haya sido un fracaso rotundo, y aunque esa es la imagen que le quedó pegada, de él se aprendió lo suficiente como para llegar a Windows 7, que cambió por completo esa imagen. Y eso es algo que tienen muy en claro en Microsoft.

En una reciente reunión con otros líderes de negocios, Steve Ballmer, CEO de Microsoft, se refirió al respecto:

No estuvo bien ejecutado. No el producto en sí, sino que estuvimos durante cinco, seis años sin un producto (...) Lo pienso ahora y pienso en las miles de horas-hombre, y no es que tuviésemos malos pensamientos y no quisiéramos innovar. Quisimos hacer una tarea demasiado grande, y en el proceso terminamos perdiendo esencialmente miles de horas-hombre con capacidad de innovación".

Básicamente el error fue no reconocer que tanto los usuarios promedio como el _hardware_ promedio no estaban listos para ese cambio, y luego de miles de millones de dólares invertidos, y muchísimas horas de trabajo, el resultado fue desperdiciado. Sin embargo, sí fue una buena base para Windows 7, un sistema operativo que se ha encargado de compensar por los errores del pasado.

Puede ser que hayan apuntado demasiado alto, o ido demasiado rápido. También es cierto que el sistema operativo tenía fallas. Lo importante es aprender de los errores y poder capitalizarlos al momento de crear el próximo producto, y ese parece ser el espíritu en Microsoft.

Vía: Windows 7 News

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