Muy, muy poco del presupuesto anual de México se destina a la investigación, tanto que hemos tenido una masiva fuga de cerebros. Por eso me da muchísimo gusto saber que se sigue trabajando en este campo y con la firme intención de posicionar a México como un país donde hay talento.

Francisco Javier Pérez Pinal, como parte de su tesis doctoral, diseñó un auto eléctrico -prácticamente en su totalidad con tecnología nacional- con un peso de 250 kilogramos que puede desplazar a una persona hasta una velocidad de 50 kilómetros por hora, suficiente para grandes (y no tan grandes) ciudades con bastante tráfico.

La gran ventaja es que sus emisiones con nulas pues convierte la energía química derivada de las reacciones del hidrógeno directamente en electricidad, sin que pase por una combustión o recarga como sucede con varios autos eléctricos o de hidrógeno de la actualidad (además que su costo sería muy accesible).

Vía: El Universal | Imagen de Hammacher Schlemmer

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