Usando de un texto propuesto y preparada por la delegación Mexicana se impulsa el rechazo a la decisión del gobierno de Estados Unidos de construir un muro en la frontera con México en la XIV Cumbre Latinoamericana, aprovechando su tema central: la migración.

Muy pero muy independientemente de lo que yo pueda pensar del muro (se me hace una salvajada), no entiendo cómo México puede ser tan hipócrita, cómo se atreven a opinar del proceder político dentro de Estados Unidos si ellos mismos no permiten que personas que no tengan la suerte de ser mexicanos hablen de política en su país, ya que por medio de la misma Constitución Política Mexicana, dicen:

Artículo 33.- Son extranjeros los que no posean las calidades determinadas en el artículo 30. Tienen derecho a las garantías que otorga el capítulo I, título primero, de la presente Constitución; pero el Ejecutivo de la Unión tendrá la facultad exclusiva de hacer abandonar el territorio nacional, inmediatamente y sin necesidad de juicio previo, a todo extranjero cuya permanencia juzgue inconveniente. Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país.

Aunque, como expliqué aquí mismo una vez, este texto generalmente se presta a malas interpretaciones, aún así es usado por individuos para discriminar a quienes queremos ejercer nuestro a la libertad de expresión.

México es y será un hipócrita mientras mantenga el Artículo 33 en su constitución.

Lo voy a repetir:

México es y será un hipócrita mientras mantenga el Artículo 33 en su constitución.

Los mexicanos no tienen derecho a exigirle ni opinar nada nada sobre los procederes de Estados Unidos (mucho peor aún si lo hacen dentro de su propio territorio) mientras mantengan la actitud de no permitir opiniones de quienes no somos mexicanos sobre su país.

Martín Varsavsky lo tiene muy claro:

El Artículo 33 de la Constitución Mexicana dice que si un extranjero se inmiscuye en los asuntos políticos de México le pueden procesar. Si, así de increible. En el caso de un bloguero esto significa que si Eduardo se mete en política Mexicana le pueden procesar, cosa que para colmo me he enterado que ocurre.

¿Es esto democracia? Imaginaros un país en el que los periódicos no pueden emplear a periodistas extranjeros. Esto no es nacionalismo, es miedo a la opinión pública internacional.

Actualización: No se pierdan los comentarios que se han dejado en este post, que confirman todo lo que he dicho aquí: mucha hipocrecía disfrazada de nacionalismo, desde insultos hasta personas que están de acuerdo y defienden que yo como extranjero no pueda opinar de política dentro del territorio mexicano. Definitivamente México tiene el gobierno que se merece.