Laika fue una perrita sin hogar de unos tres años capturada en Moscú y entrenada para ser el primer ser vivo de la tierra en orbitarla, una misión que cumplió --aunque ella nunca lo supo con certeza-- cuando fue lanzada dentro del Sputnik 2, una nave soviética en noviembre 3, 1957.

Laika

Oficialmente el objetivo de enviar a Laika al espacio era diseñar procedimientos para que luego fueran aplicados a los cosmonautas rusos, la perra sacrificaría su vida (pues la cápsula no estaba diseñada para reingresar a la tierra) para aprender acerca del envío de misiones tripuladas al espacio. Propagandisticamente la idea era demostrarle al mundo que la Unión Soviética tenía el conocimiento y recursos de poner una nave en órbita con un ser vivo adentro. Extraoficialmente Laika sufrió excesivamente en el entrenamiento y durante la misión.

Fueron tres los perros candidatos para Sputnik 2: Albina, Mushka y Laika, a quienes solían meter en pequeñísimas cajas (cada vez más reducidas a medida que se acercaba la fecha de lanzamiento) por 15-20 días, lo cual causó que los animales dejaran de orinar y defecar, dejándolos en un estado de salud deplorable. Los tres perros también sufrieron en máquinas centrífugas que aceleraban su pulso al doble y aumentaban su presión sanguínea a niveles preocupantes. Laika, la perra elegida para volar dentro del Sputnik 2 por Oleg Gazenko, fue introducida al satélite 3 días antes de la misión. Segundos después del lanzamiento su pulso aumentó al triple y al llegar a gravedad cero tardó tres veces más en normalizarlo en comparación con las pruebas hechas en la tierra, otra demostración del stress que sufrió.

Por años la Unión Soviética aseguró que Laika murió ahogada cuando las baterías del Sputnik 2 fallaron, otras veces dijeron que murió por medio de gas o por comida envenenada, en 2002 el doctor Dmitry Malashenkov del Instituto de Problemas Biomédicos de Rusia y parte del equipo de la misión confirmó que Laika efectivamente murió 7 horas después del lanzamiento por stress y temperaturas extremas dentro de la cápsula. Un hecho alejadísimo de todo el glamour de una misión espacial.

En 1998, Oleg Glazenko, responsable de enviar a Laika al espacio dijo en una conferencia de prensa:

Mientras más tiempo pasa, peor me siento al respecto. No aprendimos lo suficiente de esta misión como para justificar la muerte de la perra.

Laika fue y es parte de la cultura pop contemporánea, pero dependiendo de la época, las opiniones son a favor o en contra del trato que recibió a expensas de la experimentación: antes el común denominador celebró su muerte, hoy es motivo de rechazo.