La guerra con drones autónomos queda lejos, y la mayoría de los estados del mundo con la capacidad de crearlos se han comprometido de alguna u otra forma en no hacerlo. Pero el compromiso no es definitivo.

Son los denominados Sistemas de Armamento Letal Autónomo (LAWS por sus siglas en inglés), o Robótica Letal Autónoma (LAR), que son los encargados de quitar el sueño a diplomáticos, asociaciones de derechos humanos y políticos. Armamento capaz de decidir a quién matar por su cuenta cambiaría las reglas de la guerra. Desde las Naciones Unidas ya en 2013 se redactó un extenso reporte centrándose en los peligros de este tipo de sistemas, pero la preocupación sigue latente, un estado como Corea del Norte o una organización terrorista financiada por un estado podrían amenazar la paz mundial con este tipo de armamento.

Ser asesinado por un drone autónomo ya no es un elemento exclusivo de la ciencia ficción. Pero no serán los robots que todos imaginábamos

Hasta ahora siempre ha habido una toma de decisiones finales por parte de un humano que es el encargado de realizar la acción letal final en una campaña militar. Pero la reducción de la dificultad para crear la tecnología para crear drones pequeños —comparativamente con otros drones militares— capaces de matar de atentar de forma selectiva —o peor aún, indiscriminada— es el miedo real. En poco tiempo podríamos ver los primeros atentados con pequeños drones que lleven una carga explosiva capaz de matar a una o varias personas. O peor aún, la creación y puesta en marcha de millones de estos baratos aparatos en una frontera o una zona de guerra podría causar el caos total e incontables muertos.

Ser asesinado por un drone autónomo ya no es un elemento exclusivo de la ciencia ficción. Stuart Russell, experto en inteligencia artificial y profesor de Berkeley puso en sobre aviso a los asistentes del foro económico de Davos el pasado 21 de enero: "Estamos hablando de sistemas que pesan menos de 60 gramos, capaces de ir más rápido que una persona corriendo y que pueden hacer un agujero en la cabeza con sólo un gramo de material explosivo".

Un drone de Hezbolá fue recientemente capturado a más de 200 kilómetros tras la frontera de Israel

De la misma forma que los IED activados con un móvil barato permiten detonar bombas en un momento concreto de forma remota, estos pequeños drones podrían dotarla de movilidad suficiente como para asegurarse una mayor capacidad mortal. El rango va desde pequeños aparatos de juguete hasta drones "civiles" de 20-30 kilogramos capaces de transportar varios kilos de explosivos. Ya son utilizados para cruzar droga a través de fronteras de forma efectiva gracias a la dificultad para detectarlos por su pequeño tamaño. La facilidad de réplica y su bajo coste los hacen perfectos para organizaciones terroristas. Un drone de Hezbolá fue capturado cuando ya se había adentrado más de 200 kilómetros tras la frontera de Israel, el peligro es real y está aquí.

Poco parecen importar entonces las convenciones de Ginebra sobre conflictos armados que protegen a los prisioneros de guerra o enemigos en paracaídas de aviones dañados, los protocolos contra armamento bio-químico, etc. si los estados con mayores ejércitos se niegan a ratificar partes dedicadas en contra de dichos sistemas autónomos letales, o si son creados por actores totalmente ajenos a las mismas.

Los robots humanoides asesinos han capturado la imaginación de muchos de nosotros durante décadas. Pero los T-800, Ultron, los Cylon, los Droides de Star Wars, y compañía no serán nuestra amenaza. Irónicamente, inocentes pequeños drones voladores o rodantes capaces de colarse por nuestras ventanas o atacarnos desde el aire serán los que nos causen problemas.

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