Android 9.0 Pie: la tercera madurez se consolida

Tras varios meses probando Android P Developer Preview y Android 9.0 Pie, esta es nuestra experiencia con una versión llamada a colmatar los grandes cambios iniciados con Android 5.0 Lollipop, la senda de la estabilidad comenzada con Android 6.0 Marshmallow y la de los cambios pequeños pero útiles de Android 7.0 Nougat.

Por – Ago 27, 2018 - 17:34 (CET)

A lo largo de la historia de Android, que comenzó con el lanzamiento de la HTC Dream en 2009, el sistema operativo móvil de Google ha atravesado distintas etapas. Una primera, que va desde Android 1.5 Cupcake hasta 2.3 Gingerbread, sistema con el que por primera vez se comienza a sentir cierta madurez. A raíz de ahí, comienza otra épóca con Android 4.0 Ice Cream Sandwich, que llega hasta Android 4.4 Kit Kat, en la que, con detalles como Project Butter, Google Now o la interfaz Holo, se empezó a considerar que, por primera vez, el sistema estaba a la altura de iOS.

A partir de ahí, el siguiente escalón, y última etapa, comenzó con Android 5.0 Lollipop. El sistema necesitaba aplicaciones de calidad y una homogeneidad que no había llegado con Holo. Además, iOS 7 se había renovado con una interfaz más plana y limpia, y Google respondió brillantemente con Material Design. Tal y como ocurrió con Ice Cream Sandwich, Lollipop no fue un gran sistema en cuanto a estabilidad, pero sí comenzó el camino para dar dignidad a las apps, hacerlas reconocibles y muy modernas. Android 6.0 Marshmallow trajo la estabilidad que se había perdido, y con Android 7.0 Nougat comenzó la senda que se colmata con Android 9.0 Pie, la de la adición de pequeñas funciones que marcan, poco a poco, la experiencia del día a día.

Estamos en la tercera gran era de Android, y detalles como la renovación de Material Design y los cambios profundos a la interfaz hacen que pese a los pocos cambios en general, probar una nueva versión sea tan estimulante como siempre. Esta es nuestra experiencia con Android Pie desde las primeras betas hasta hoy.

Gestos

Cuando se supo que Android P tendría gestos opcionales, una parte de mí se emocionó, porque eso significaba decir adiós a la barra de navegación que desde 2011 me había hecho feliz, pero que desde esa misma época se había mostrado con una pérdida de espacio en pantalla frente a los sistemas de gestos de otros sistemas operativos móviles como webOS, Meego o BB10 o iOS 11 en el iPhone X, sin ser nada realmente nuevo, mostró lo anticuado de la propuesta de los tres botones que debutó en Android 4.0 Ice Cream Sandwich. Así, todos los fabricantes corrieron a imitar a Apple, como si antes no hubiera habido tiempo para pensar con tranquilidad el futuro de las interfaces.

Al probar en profundidad, los gestos de Android 9.0 Pie son una decepción. En mi opinión, sólo destacan por tres cosas respecto a los otros sistemas de gestos que he podido probar (y seamos claros, Google tiene más facilidad que el resto para hacer algo bien con este calado en el sistema). La primera de ellas es que no se pierden funciones, sólo cambia la forma de ejecutarlas. Se sigue pudiendo invocar Assistant y existe la opción de ir a la app anterior rápidamente (desde Android 7.0 Nougat, haciendo doble tap en el boton cuadrado de apps recientes o multitarea) con tan sólo llevar el nuevo botón deslizable a la derecha. La segunda cosa en la que destacan es por cómo implementan las animaciones, que son muy fluidas y, al llegar con Android 9.0 Pie, por tener gran integración con el Launcher, las apps sugeriadas por IA y la vista de recientes o multitarea.

No es poco, no. El problema es que, Google "no ha cambiado nada", sobre todo sin launcher de Pixel. Es decir, el manejo de las apps sigue siendo el mismo, la esencia muy parecida salvo por poder moverte entre apps recientes "más rápido", y el espacio ocupado, el mismo. Nos queríamos librar de la barra inferior de tres botones, y en su lugar, nos hemos librado del botón de "Recientes", pero el de "Atrás" y el de "Inicio" siguen exactamente en su forma clásica.

A diferencia de implementaciones como la de OnePlus o Xiaomi, no se gana espacio en pantalla, y particularmente, no pienso que se gane fluidez de uso respecto a los tres botones. Además, la función que se gana de poder acceder a la barra de búsqueda o a sugerencias por IA, si se cambia el launcher, como acostumbro a hacer, deja de estar activa. No debería pasar en Android, pues Google sabe de sobra que a los usuarios entusiastas que adquieren un Pixel, les gusta personalizar. En el iPhone, los gestos a nivel de acompañar al dedo se sienten mucho mejor pensados, pero en Android lograr lo mismo requiere más trabajo.

La forma de mejorarlos puede ser optar por esconder opcionalmente los botones, y aplicar gestos a izquierda o derecha al estilo de los de Motorola sobre los lectores de huellas frontales. En cualquier caso, Google debe lanzar próximamente un sistema de gestos tan bueno que se ofrezca como opción por defecto. Que desde dentro de Mountain View sientan que lo que tienen entre manos, es válido para los millones de usuarios del sistema operativo más popular.

Vista de multitarea-apps recientes

Así ha cambiado la multitarea frente a la de Android 8.1 Oreo en el OnePlus 6.

Junto a los nuevos gestos, Android 9.0 Pie ha renovado su panel de aplicaciones recientes, conocido popularmente como multitarea. Además de cambios que ya hemos comentado en el apartado anterior, como la inclusión de las apps recomendadas por el sistema, el acceso al cajón de aplicaciones, o la barra de búsqueda, que de momento son funciones exclusivas de los Pixel (y de su launcher), lo importante es que la vista de aplicaciones recientes ahora se presenta en tarjetas de forma horizontal, es decir, con scroll hacia los laterales en vez de hacia arriba y abajo.

Esto tiene cosas positivas y negativas. Las buenas es que el contenido delas aplicaciones se ve de forma más clara, pues muestran previsualización completa al no superponerse como tarjetas unas sobre otras. Es algo que ya hizo Apple con iOS 7 e iOS 8, y que luego se echó de menos en iOS 9. Android ha pasado por tarjetas pequeñas en vertical, hasta Lollipop, y tarjetas en vertical superpuestas, desde ese sistema. Eso permitía ver varias aplicaciones a la vez para navegar en la multitarea, pero verlas peor. Ahora se ve muy bien una sola (con dos a los laterales que prácticamente tienes que intuir), algo a lo que me he acostumbrado, pero que no prefiero, pues tengo que hacer más scroll lateral que anteriormente vertical para encontrar la app que busco.

La parte buena de que ahora se aprecien tan detalladamente las previsualizaciones es que se puede copiar texto visible en ellas. De esta forma, si tenemos abierta una pestaña de un artículo en el navegador, sin tener que abrir la app, copiar y luego pegar el contenido en otra, podremos copiar directamente y pegar donde mejor venga. La pena es que esta función sólo se activa si el idioma del sistema está fijado en inglés estadounidense. No tiene mucho sentido, porque una vez establecido, copia de texto español. De hecho, el sistema también hace reconocimiento de texto (OCR) en capturas de pantalla o en imágenes que presenten escritos, y funciona perfectamente en cualquier idioma, lo cual parece casi mágico. Pero, aun así, Google obliga, sin sentido, al inglés.

Android 9.0 Pie y la inteligencia

A nivel de software, hace tiempo que la apuesta estrella de Google es la inteligencia artificial. Es algo que, de mano del aprendizaje automático, hemos visto en profundidad en los últimos Google I/O celebrados por los de Mountain View. 2017 y 2018 han marcado la explosión definitiva de la tendencia, con la llegada de las primeras unidades de procesamiento neuronal (NPU) y el abuso del término "AI" en absolutamente cada presentación de smartphones, particularmente en el apartado de cámara.

Aunque Android 8.0 Oreo y 8.1 Oreo (e incluso anteriores) ya contaban con su dosis de inteligencia artificial y predicción, Android 9.0 Pie es el sistema donde se vislumbra lo que puede venir en los próximos años. Y digo próximos años porque, aunque todas las novedades de Android se agradecen, realmente no son nada que otros fabricantes en sus capas u otros sistemas operativos no hayan implementado antes sin tanto alarde. Aún no hemos visto nada que nos haga llevarnos las manos a la cabeza como hicimos con la presentación de Google Duplex, y eso no es malo, simplemente hay que saber que estamos en los inicios.

En Android 9 Pie, las implementaciones más a mano de la inteligencia artificial están en el brillo automático, que ahora se adapta según el entorno y las actividades que realice el usuario (algo que en iOS se ha visto desde hace muchos años) y, sobre todo, con la gestión de batería. Como con cada nueva versión de Android, Google ha prometido avances en la batería, limitando ahora el consumo de las aplicaciones que no se usen con frecuencia. Lo cierto es que la autonomía del Google Pixel 2 XL ya era muy buena con Android 8.0 Oreo, y no he notado que el tiempo de use se incremente o decrezca.

En el cajón de aplicaciones, ahora existe lo que Google llama "Acciones", pequeños accesos directos con los que el sistema trata de adelantarse a nosotros sugiriendo personas a las que enviar mensajes, o áreas de una app de podcasts que solemos abrir para escuchar, etc. Está muy bien aunque hace falta que los desarrolladores adapten mejor sus apps. Por otra parte, lo que no ha llegado aún son las "Slices" o "rodajas", cachitos de aplicaciones que pueden ejecutarse a lo largo del sistema para, por ejemplo, reservar un restaurante en una búsqueda, sin tener que entrar en la app. Sin embargo, el problema con esta función es que aún no está activa.

Digital Wellbeing

Digital Wellbeing es la función con la que Google quiere tutorizarnos, y lo consigue. De momento se puede probar en versión beta, y es más que válida tanto para quien tiene un problema de sobreuso del terminal como para el que no. Simplemente, resulta interesante consultar qué tipo de uso hacemos del terminal, algo que se agradece más cuando no eres consciente de que haces mucho. Como me encontraba estudiando, he puesto limitaciones al uso de Twitter, y funcionaba como debía. En cualquier caso, si de verdad queremos usar el móvil, por mucha oposición que el sistema ponga, lo acabaremos haciendo. El cambio pasa por el usuario.

Tema oscuro

El tema oscuro es algo que se le lleva pidiendo a Google (y a Apple) demasiado tiempo. El sistema ya fue bastante oscuro en la época previa a Android 5.0 Lollipop, y desde entonces ha ido perdiendo tonos oscuros para ir volviéndose más blanco, tal y como vemos a lo largo de Android 9.0 Pie en su edición para la familia Pixel. En la nueva versión, se ofrece un tema oscuro en ajustes, que se puede ajustar manualmente o de forma automática dependiendo del fondo de pantalla establecido. En cualquier caso, cambian los ajustes rápidos, el cajón de aplicaciones, por lo que se queda muy corto. Google tiene gran control de la experiencia, con aplicaciones masivas clave como Gmail, YouTube y Maps, y es ahí donde tiene que empezar a mostrar que un modo oscuro global es posible.

Los ajustes rápidos, por cierto, ya no ofrecen la conveniencia de otras versiones, y por ejemplo, para ver la lista de dispositivos Bluetooth o redes Wi-Fi, habrá que hacer pulsación larga para ir a la app de ajustes. Es algo incomprensible, pues en ese detalle Android ganaba por mucho a iOS.

Gestión de volumen

Algo que los sistemas operativos móviles siempre están modificando es el comportamiento y la interfaz del control de volumen del sistema. En Android, desde 6.0 Marshmallow, teníamos deslizadores de volumen separados y expandibles, pero en Android 9.0 Pie volvemos a tener un único control. De las barras verticales superiores pasamos a una vertical que se sitúa en la parte derecha. Un gran cambio, además del visual, es que ahora se modifica, por defecto, el volumen multimedia en lugar del volumen del tono.

Algo que también añade es el hecho de, con un sólo botón que aparece encima del deslizador vertical, se puede establecer el modo de volumen en silencio total, vibración y sonido. Además, ahora se puede poner directamente el terminal en vibración o silencio (según elijamos) con una pulsación simultánea del botón de encendido del de subir volumen, es decir, lo opuesto al combo de capturas de pantalla. Eso sí, ejecutar la función sólo es posible con la pantalla encendida, con lo que seguimos sin la conveniencia del botón lateral de tres posiciones de los OnePlus.

La parte negativa es que se pierde la opción de llegar igual de rápido al resto de deslizadores de volumen, haciéndose necesario pulsar un botón de ajustes que aparece debajo como acceso directo a los ajustes de volumen.

Pequeñas funciones (donde Android mejora más desde Lollipop)

Los grandes cambios están muy bien, pero un sistema tan maduro como Android lleva cambiando muy poco desde el salto dado por Android 5.0 Lollipop, y particularmente desde las tuercas que apretó Android 6.0 Marshmallow. Así, estos son los pequeños grandes cambios que hacen el día a día mejor

  • Lupa en la selección de texto: tal y como ya hace iOS, la selección de texto en Android ahora se puede hacer de forma más precisa, pues en lugar de tener que atinar con el dedo a ojo sin ayuda, el sistema ahora amplía el texto para que elijamos bien hasta donde queremos seleccionar.
  • Rotación inteligente: soy de esas personas que cambio mucho de posición al usar el móvil, y normalmente lo hago en vertical. Por ello, no me gusta que cualquier ligera inclinación rote la pantalla. En Android 9.0 Pie, Google ha añadido una opción muy interesante, por la cual, cuando el sistema detecta una rotación con el bloqueo puesto, muestra un símbolo a la derecha de la barra de navegación, para que, al pulsarlo, la app en la que estemos pueda rotar de forma indefinida pese a girar el smartphone, hasta que pulsemos de nuevo el botón, y la app vuelva a su disposición original.
  • Edición de capturas de pantalla: a Google, desde que Samsung dio el paso de permitir anotar capturas con el Note, casi todos los fabricantes le han superado en gestión de capturas de pantalla. Ahora, por fin, tras hacer una, podremos editarla con recortes y anotaciones, para luego guardarla, compartirla y/o eliminarla.
  • No molestar: ahora este fantástico modo es mejor aún, y se puede configurar para no tener ninguna distracción óptica o sonora si ese es el objetivo del usuario, a diferencia de antes, donde incluso estando activado, las notificaciones aparecían, aunque fuese en silencio. Funciona a la perfección.

Android 9.0 Pie: conclusiones

Android 9.0 Pie es exactamente lo que esperábamos. Un sistema que, de no tener gestos o una renovación visual, no sería recordado por casi nada. No es algo malo, es la tónica que toca en los dos grandes sistemas operativos móviles, tal y como ha pasado con los sistemas operativos de escritorio cuando ya habían madurado. Con Android Pie estamos inmersos en la tercera madurez del sistema operativo. Todas las novedades son bienvenidas, salvo algún pequeño cambio que siempre toca refinar a posteriori.

Android 9.0 no soluciona ninguna gran carencia, porque ya no las había, salvo los gestos, que precisamente tienen mucho que mejorar aún. Hay muchas promesas respecto a la inteligencia artificial que aún tienen que demostrar su valía. Más allá de eso, a día de hoy, la realidad es que desde Marshmallow y Nougat, salvando motivos de seguridad, es difícil echar de menos novedades y sentir que estás en un sistema viejo. Android tiene sus problemas con los plazos de actualización, pero todo aquel que esté en Oreo, tiene muy pocos motivos para desear con ansia la llegada de Pie. Y eso no es poco decir de Pie, sino decir mucho del estado tan bueno en que Android lleva desde hace tres años.