heathrow día de star wars

Lucasfilm

Los fanáticos de la celebérrima saga cinematográfica de space opera que inició el californiano George Lucas en 1977 saben muy bien que cada 4 de mayo se celebra en todo el mundo el Día de Star Wars, y a pesar de que lo crearan sus seguidores y luego de difundiese por las redes sociales, su origen está en la felicitación del Partido Conservador del Reino Unido para Margaret Thatcher, ese mismo día de 1979, por su elección como primera ministra del país: “May the 4th be with you, Maggie. Congratulations”. Lo que muchos no sabrán con certeza es si la conocida Dama de Hierro se encontraría a un lado o al oro de la Fuerza según su trayectoria ni, entonces, en qué vuelo embarcaría hoy desde el aeropuerto londinense de Heathrow. Porque los pasajeros que hayan viajado durante el presente día desde la terminal 5 de ese aeropuerto han podido ver unos destinos la mar de curiosos en uno de sus paneles de información:

En el vuelo R2D2, a Tatooine, el planeta desértico de los Territorios del Borde Exterior de la galaxia en el que se criaron Anakin y Luke Skywalker. En el vuelo BOBA, “retrasado mucho, mucho tiempo en una galaxia muy, muy lejana”, a Kamino, planeta oceánico tras el Laberinto Rishi, de la misma región galáctica, donde fabricaron el Ejército Clon de la República con el que luego se hizo el malvado Imperio y la Primera Orden. En el vuelo C3PO, “a la espera de que se despeje la nieve de la pista en destino”, a Hoth, planeta glacial también de la misma zona que albergó la base de los Rebeldes contra el Imperio y de la Resistencia última contra la Primera Orden. En el vuelo BB8, “retrasado debido a tormentas de arena”, a Jakku, árido planeta de las Extensiones Occidentales en el que se libró una gran batalla de la Guerra Civil y en el que se crio Rey. Y en el vuelo FN-2187, a Takodana, planeta del Borde Medio donde residía Maz Kanata en su castillo, asaltado por la Primera Orden.

Heathrow

En el vuelo WOOK1E, en el que había “seguridad adicional en la puerta” de embarque porque “todas las ballestas debían registrarse”, a Tashyyyk, planeta frondoso del Borde Medio y natal de los wookiees como Chewbacca. En el vuelo W1CKET, a Endor, luna boscosa del Borde Exterior que orbitaba el mundo originario de los Ewoks y los Yuzzums sobre la que tuvo lugar la batalla definitiva entre el Imperio y los Rebeldes en la que se destruyó la segunda Estrella de la Muerte y sucumbieron el emperador Sheev Palpatine y Darth Vader. La cancelación del vuelo LE1A a Alderaan, planeta montañoso de los Mundos del Núcleo en el que gobernaron los padres adoptivos de Leia Organa, se debe a que el gobernador Wilhuff Tarkin decidió probar el superláser de la primera Estrella de la Muerte con él y lo borró del mapa estelar.

Para el vuelo HAN5010 se había modificado la nave desde que la tuvo el contrabandista Lando Calrissian, gracias a lo que ahora el viajecito dura “menos de 12 parsecs”, y su información será actualizada el próximo 25 de mayo con el estreno del film Han Solo (Ron Howard, 2018); se dirigía a Kessel, planeta minero, temible para C-3PO, cuyo corredor ha surcado velozmente el Halcón Milenario con el nuevo récord tras las modificaciones avanzadas de la nave. Y para el vuelo TIE-11382 a la Estrella de la Muerte había “tiempo extra para el embarque”, lo que “posiblemente era una trampa”. Por otro lado, los nombres de los vuelos apuntan a los robots R2-D2, C-3PO y BB-8, al vil cazarrecompensas Boba Fett, a cómo llamaban a Finn en su unidad de soldados la Primera Orden, a los wookiees, al ewok Wicket Wystri Warrick, a Leia Organa, a Han Solo y a “la corbata”, tie en inglés, que les pondrían a los pasajeros a bordo de la Estrella de la Muerte. Sin duda, ha sido un homenaje hilarante y muy bien documentado.