La Sociedad Española de Oftalmología ha publicado un duro comunicado en el que rechazan que la luz de los dispositivos móviles sea perjudicial para los ojos y que los filtros para bloquear la luz azul sean realmente beneficiosos para prevenir un hipotético daño. La entidad, que agrupa a los oftalmólogos de nuestro país, afirma haber realizado un "análisis concienzudo de la literatura científica" sobre el tema descartando que los filtros como Reticare hayan demostrado su eficacia en ensayos realizados en seres humanos.

"Actualmente no se puede recomendar el uso de pantallas de protección de luz azul como el Reticare para evitar un daño no demostrado en condiciones reales y en humanos por estos dispositivos", asegura la Sociedad Española de Oftalmología en su posicionamiento oficial. En el pasado, la organización también había descartado el empleo de este tipo de filtros "al no existir estudios científicos en humanos de que la luz azul visible sea la causante de la degeneración macular y que los filtros para smartphones y tablets eviten la misma". Aquel primer comunicado fue compartido también por la Sociedad de Investigación en Retina y Ciencias de la Visión en su página web.

Desde el año 2013, la compañía Tecnología Sostenible y Responsable comercializa las pantallas amarillas de Reticare, un producto desarrollado por la Dra. Celia Sánchez Ramos, investigadora de la Facultad de Óptica y Optometría de la Universidad Complutense de Madrid. En los últimos cuatro años, las estrategias de marketing para promocionar los filtros ha utilizado mensajes publicitarios basados en el miedo de los consumidores, incluyendo eslóganes como "riesgos de ceguera central", "protege tus ojos de la luz de las pantallas" o "la solución a un grave problema de salud pública desconocido para la mayoría".

"No hay ningún estudio realizado en humanos, necesarios antes de poder emitir una recomendación definitiva acerca del daño de la luz azul emitida por las pantallas de visualización. Estos estudios deben realizarse en humanos y bajo unas condiciones de uso reales y no in vitro o en animales de experimentación sometiéndolos a luces azules de gran intensidad", asegura la Sociedad Española de Oftalmología en su comunicado. Tal y como demostró una investigación sobre Reticare realizada por Hipertextual, el negocio millonario montado alrededor de estos filtros incluye varias empresas familiares, algunas de ellas especializadas en publicidad, que han utilizado el mensaje del miedo para promocionar la comercialización de estas pantallas sin evidencia científica.

El posicionamiento de la Sociedad Española de Oftalmología, que se une a la postura mantenida desde hace años por la Asociación Americana de Oftalmología, el Comité Científico del Real Colegio de Oftalmología o el Consejo General del Colegio de Ópticos-Optometristas, llega unos días después de que la Unión Europea emitiese un informe oficial sobre la luz LED. El estudio señalaba que no existían pruebas de que este tipo de iluminación fuera dañina para los ojos o la piel, siempre que se cumplieran los límites de exposición establecidos en la actualidad. Actualmente el brillo de la luz azul procedente de las pantallas es inferior al 10% de la dosis máxima de luz que se consideraría peligrosa para la retina, según el posicionamiento científico europeo.