Los coches de Fórmula 1 son máquinas extremadamente complejas, quizás una de las más complicadas del planeta y que ha logrado hacer de una competición de velocidad, un movimiento que mueve a millones de personas. Los monoplazas de Fórmula 1 son técnicamente muy avanzados y el objetivo que dio pie a la competición fue desarrollar novedades y mejoras para los coches de calle, y de ahí que muchos elementos sean *compartidos*: pedales, frenos, materiales y, hace muchos años, también el volante. ¿Por qué ya no son redondos los volantes de F1?

En 1957 los volantes de los coches de Fórmula 1 eran redondos y además estaban hechos de materiales que poco o nada beneficiaban a la seguridad: metal y madera. Además eran volantes tremendamente grandes para lo que estamos acostumbrados. Si bien los monoplazas han evolucionado muchísimo desde la década de los años 50, te sorprendería saber que la innovación en materia de diseño y funcionalidades de los volantes es relativamente reciente. A finales de la década de los 60 llegaba el cuero para mejorar el agarre del volante y su diseño se hizo más pequeño para favorecer la maniobrabilidad.

Durante los primeros 35 años, los volantes no evolucionaron más allá que en el uso de materiales y colores. La incorporación a finales de los años 80 de la suspensión activa y de transmisiones semiautomáticas comenzó a condicionar el volante de un Fórmula 1. Ya no eran un elemento que solo servía para cambiar la dirección del monoplaza sino que tenía que ayudar al piloto a controlar otros aspectos como la suspensión, la comunicación con el equipo o el cambio de marchas.

Hasta el año 1995 los volantes siguieron siendo redondos con alguna contada excepción. En este año el volante de Michael Schumacher incorporaba hasta 6 botones y varios selectores para configurar en cada curva el coche de una forma diferente. Con especial atención sobre el reparto de frenada entre el eje delantero y el trasero y las levas para el cambio, toda una novedad que reducía al mínimo el tiempo que necesitaba el piloto para cambiar de marcha. En este año los volantes de Fórmula 1 comenzaron a recortarse en su parte superior, un cambio que afectó a casi todos los equipos, tuvieran un volante con formas redondeadas o uno más achatado.

Tuvieron que pasar más de 40 años para que el volante de un Fórmula 1 se parezca en algo a lo que estamos acostumbrados a ver en la actualidad. Modelos rectangulares, muy pequeños, que parecen teclados por la gran cantidad de botones y selectores que incorporan para que el piloto tenga el control total del monoplaza.