Piénsalo bien: las tarjetas de crédito no dejan de ser un incómodo engorro. ¿Realmente necesitamos llevar todas ellas encima? ¿Y qué hay de la seguridad? En un mundo ideal, podríamos centralizar todos nuestros medios de pago en el smartphone y así dejar de llevar tantas tarjetas en la cartera. Y eso por no hablar de la seguridad: quien haya perdido alguna vez la cartera conoce bien la angustia que se siente ante el riesgo de que alguien nos esté vaciando la cuenta mediante compras en Internet, o bien el trabajo que supone tener que llamar a cada banco para anularlas, y luego vuelta a hacer lo mismo para pedir unas nuevas. En este sentido, parece anacrónica esta dependencia de formatos físicos cuando ya está disponible la tecnología y los medios que nos permiten tener todo integrado en el smartphone.

Hace unas semanas Apple sorprendió presentando su propia plataforma de pagos, y aquello parecía seriamente la solución a todos nuestros males: usar el smartphone como herramienta de pago completamente segura y mucho más rápida que el engorro de las tarjetas y su firma o clave. El sistema de los de Cupertino se 'apoya' además en el plástico actual emitido por los bancos, con lo que no parte de crear todo un entramado financiero de cero. Pero es que además, hemos sabido del reciente lanzamiento de Affirm, una start-up de Max Levchin, uno de los cofundadores de Paypal, que añade un nuevo ingrediente al asunto del pago mediante el teléfono: la financiación. Y todo basándose en dos principios básicos: la transparencia, y la sencillez que implica el pago con un dispositivo que siempre se lleva encima.

Pongamos por caso que deseas efectuar una compra on-line un tanto voluminosa (por ejemplo, un portátil). Pues bien, al finalizar todo el proceso de compra, si el comercio on-line soporta Affirm, te aparecerá como forma de pago y una vez habiendo seleccionado esta opción, el usuario podrá escoger en tiempo real entre diferentes formas de financiación existentes en el mercado, y todo sin trampa ni cartón. El comprador verá tres líneas: precio neto, intereses y precio final financiado. Pulsa desde el teléfono "aceptar" y ya cierra la compra mediante pagándola a crédito. Sin más papeles ni compleja burocracia. Por el momento, el servicio operará únicamente en Estados Unidos, pero parece fácil creer que se extienda al resto del mundo si las cosas salen según lo planificado. ¿Lograremos pagar e incluso financiar nuestras compras usando únicamente el smartphone? Parece que sí...