The Bear toma para su cuarta temporada una decisión complicada. La de intentar evolucionar hacia lugares por completo nuevos, a partir de la última escena del final de la entrega anterior. Por lo que los nuevos episodios de la serie, comienzan exactamente en el mismo punto. Carmy (Jeremy Allen White) acaba de recibir la esperada — e importante — crítica del Chicago Tribune. Y como temía, no ha sido buena. O no tanto como el exigente chef desearía. Para el influyente periódico, la oferta gastronómica del recién abierto The Bear es inconsistente, por no decir confusa y poco atractiva. Una combinación de factores que hacen incierto el futuro del local.
Por supuesto, la decisión del creador y guionista Christopher Storer de enfocar los nuevos capítulos en la dificultad no es nueva. De la misma manera que ocurrió con el antiguo The Original Beef of Chicagoland, el destino del restaurante The Bear pende de un hilo. Pero en esta ocasión, el grupo de esforzados familiares y parientes de los Berzatto que lucharon para evitar el cierre del negocio familiar, no es el mismo. Todos tienen aspiraciones personales muy distintas a las antiguas y pocas, coinciden con los esfuerzos de Carmy. De hecho, uno de los puntos más interesantes de la cuarta temporada de The Bear es que ahora, el éxito no depende de la solidaridad, ni, tampoco, del apoyo mutuo.

The Bear (T4)
La cuarta temporada de ‘The Bear’, regresa a sus orígenes. Por lo que la gran meta es salvar, de la manera que sea, el recién abierto restaurante de Carmy Berzatto. También, explorar en el miedo al fracaso, la necesidad de triunfar, la lealtad y el amor, siempre en el entorno de la cocina. La fórmula resulta una vez más. Pero ahora, hay un evidente cierre de etapa, necesario para la evolución de la trama. Algo que la entrega logra a medias.
En lugar de eso, el guion se enfoca esta vez en cómo sus personajes equilibran el peso de la responsabilidad moral con The Bear y las ambiciones propias. Un giro de enorme interés, que permite mostrar un escenario cada vez más complejo en la evolución de la historia. Más allá del fracaso económico, familiar y hasta personal que podría implicar el cierre del restaurante de Carmy, el argumento se enfoca en otro elemento. Lo que, también, podría demostrar su triunfo, de cara a la vida de Richie (Ebon Moss-Bachrach), Sydney (Ayo Edebiri) y Tina (Liza Colón-Zayas).
Nuevas metas que cumplir para ‘The Bear’

Así que la nueva temporada, comienza de forma ambigua. La crítica no ha sido devastadora, pero sí preocupante. Por lo que The Bear — el restaurante — se enfrenta a la disyuntiva de cambiar por completo su propuesta — y crear una más sólida — que le permita, ahora sí, ser competitivo. Pero mientras eso ocurre, sus personajes se enfrentan a que cada uno está por recorrer caminos distintos. O que el trabajo y dedicación que supone el éxito, pone en riesgo sus propios planes. Por lo que esta vez, la decisión está entre sobrevivir en equipo o alcanzar el triunfo, por separado.
Parte del éxito de la temporada, radica en el hecho de que The Bear está muy consciente que su identidad como producción también está en plena evolución. Carmy Barzatto sobre todo, no se limita a ser un chef neurótico, acosado por la ansiedad y la necesidad de validar su talento. Ahora también es el líder de un proyecto que le sobrepasa y que, de una u otra manera, pertenece a todos los que le rodean. No obstante, el personaje ya no insiste en ser una imitación para otros estratos, del chef de alta cocina que vino para ocuparse del negocio familiar. Ahora, también es un hombre comprometido que sabe que el riesgo del fracaso, arrasaría con las aspiraciones y oportunidades de todo su equipo.

Uno de los puntos más interesantes de este giro es, finalmente, brindar la oportunidad a Carmy de madurar. Hasta ahora, el personaje pareció encontrarse en medio de dos aspectos muy distintos. Por un lado, un neurótico controlador al borde del colapso mental, en su intento por sobrellevar el duelo por la muerte de su hermano y mantener a flote el local a su cargo. Por el otro, un hombre lleno de inseguridades, agobiado por la culpa, la ansiedad del triunfo y la necesidad de expresar su innegable talento.
La cuarta temporada de The Bear finalmente logra que Carmy sea no solo un personaje mucho más sólido, con mayor liderazgo y más recursos de los que nunca tuvo. También, uno que sabe que su talento y su capacidad para hacer uso de sus conocimientos, es su mayor punto fuerte. Por lo que la nueva entrega, encuentra a un Carmy decidido a triunfar, a pesar del reloj financiero en contra y con los recursos para lograrlo. Lejos del hombre siempre al borde del desastre, Carmy parece ser más consciente de su lugar en el mundo. También de su responsabilidad extendida hacia lo que les rodean. Lo que agrega capas de profundidad y complejidad a sus decisiones y errores.
Personajes en busca de su destino

Otro de los personajes que adquiere nuevos y sustanciales matices en la nueva temporada es Sydney. La segunda a bordo de The Bear, terminó la temporada anterior con la oferta de un nuevo empleo y la responsabilidad de ahora sí, ser chef en su propia cocina. Pero la nueva temporada no hace fácil la decisión, mucho más porque Sydney es consciente que Carmy, sin su apoyo, probablemente no sea capaz de sacar adelante su proyecto. The Bear logra equilibrar la idea de la familia escogida en combinación con la laboral, de forma elegante y emotiva.
Por lo que la decisión de la chef tiene mucho más que ver con todo lo que debe dejar atrás, como persona, profesional e incluso, como amiga de su entorno. De nuevo, Ayo Edibri brinda a Sydney una serenidad conmovedora y una profundidad que la convierte, otra vez, en elemento central de la temporada. En especial, esta vez la actriz — que escribe uno de los episodios junto a Lionel Boyce — tiene más dominio de las múltiples facetas de Sydney.
De modo que todos los roles — hija, amiga y chef — se exploran a mayor profundidad. Algo que brinda a la serie varias de sus mejores escenas, como su durísima conversación con Donna Berzatto (Jamie Lee Curtis), acerca de su partida del restaurante. También, trasladan el centro de interés de The Bear más allá de Carmy, lo que al final beneficia al resto del elenco.
Nuevos escenarios, viejas luchas

Claro está, The Bear no sería lo que es sin el resto de sus personajes. Así que la serie brinda a cada uno un momento central para mostrar su importancia y nueva madurez. El primo Richie se encuentra en el terreno complicado de batallar con todas las armas a su disposición para evitar el cierre de The Bear. Algo que significaría el fracaso de su carrera como jefe de cocina. Lo mismo podría decirse del tío Jimmy (Oliver Platt), corazón financiero del argumento.

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Para este último, el puente entre lo meramente práctico y lo emotivo, la trama reserva varios de los momentos más duros. En especial, cuando de su interés en continuar — o no — con el negocio, depende la supervivencia del local. Por ende, el futuro de los personajes. Pero el argumento evita que su participación y posterior decisión, sea lo que defina el futuro del restaurante. Así que, aunque el personaje es el motor de cambios y algunos, duros de sobrellevar, también es un hombre dispuesto a darlo todo por el todo en pro del éxito. Eso, sin otro motivo que su apoyo emocional a Carmy.
Un final que anuncia nuevas etapas

Y aunque la cuarta temporada de The Bear pierde parte de la urgencia de otras entregas, de nuevo mantener el local de Carmy es prioridad. Un giro que pone a todos en la perspectiva de que el proyecto familiar, convertido en una empresa y la puerta de entrada al éxito, sea un objetivo imprescindible de cumplir. Mucho más, que demuestra los cambios de la serie de cara al futuro.
Si antes mantener abierto The Original Beef of Chicagoland era tanto un homenaje a la memoria de Mikey (Jon Bernthal) como una meta, ahora todo se trata de saber que hace que valga la pena luchar. ¿Tiene The Bear el mismo valor que el antiguo restaurante para sus trabajadores e inversores? Es la pregunta que la serie intenta responder a través de diez capítulos.
Por lo que el final de temporada tiene algo de agridulce y el inevitable anuncio de que la siguiente entrega, encontrará un panorama nuevo que afrontar. Una evolución necesaria que convierte a la cuarta temporada en, de alguna manera, el cierre de una etapa. Lo más duro e interesante de la entrega.

