Aunque la ejecutiva de Trump sigue manteniendo que la presión sobre Huawei es independiente de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, la Casa Blanca mantiene las licencias a las principales tecnológicas en el aire a la espera de una mejora de la situación.

Trump anunció el pasado 1 de agosto la imposición de una tasa del 10% a unas importaciones equivalentes a 300.000 millones de dólares en productos procedentes de China a partir del próximo mes de septiembre. Mientra tanto, el gigante asiático contraataca con una reducción en la adquisición de la producción agrícola que importaba desde Estados Unidos.

Comercio con Huawei sí, pero los cultivos primero

Como respuesta a esto y según afirman en Bloomberg, el Departamento de Comercio mantiene las peticiones de comercio con Huawei –que serían unas 50 ya la semana pasada– a la espera de una respuesta oficial que les de luz verde.

Esta decisión por parte de Estados Unidos daña no únicamente a los productores tecnológicos locales, entre los que se encuentra Qualcomm y otros como Xilinx o NeoPhotonics. En su lugar, extiende la incertidumbre al mercado agrícola internacional, que ha visto sacudido el precio de la soja. China es uno de los grandes consumidores de este producto y, aunque niega este movimiento, mira a otros mercados como Rusia para satisfacer su demanda interna.

En pocos años, Huawei se ha convertido en uno de los mayores fabricantes de tecnología a nivel mundial. Tanto su división de consumo, con los smartphones al frente, como su equipamiento de redes para operadoras, cuentan con una posición muy relevante en el mercado. Si bien se han sentido las trabas al gigante chino de las telecomunicaciones, estas no han supuesto mayor impedimento para que el fabricante se mantenga en cifras récord el pasado trimestre.

El pasado junio, Donald Trump encendía la luz al final del túnel, anunciando durante la cumbre del G20 los permisos al comercio –pero manteniendo en la llamada Entity List– a empresas nacionales con Huawei. Esa intención se enmarca dentro de la guerra comercial e iba ligada al aumento de la importación de productos agrícolas por parte de China, lo que parece no estar cumpliéndose. Y no parece que el anuncio de nuevos impuestos o llamar a China un manipulador de divisas esté sirviendo de gran ayuda.

Perjuicio mutuo

Logo de Huawei durante el MWC 2019
Imagen: David Ortiz.

Mientras tanto, Trump mantenía recientemente que no tienen intención de retirar la posibilidad de nuevos permisos a las empresas estadounidenses. Estas mismas han presionado a la ejecutiva, según afirma Bloomberg, para retomar los negocios con la mayor prontitud posible.

Y es que tras Huawei se esconde, a ojos de estas multinacionales con sede en Estados Unidos, un aspiradora de ventas que les factura hasta 11.000 millones de dólares. Esto se traslada, según cálculos del Instituto de Políticas Económicas, a al menos 40.000 puestos de trabajo que se quedan en el país.

Hoy Huawei ha presentado finalmente Harmony OS, su sistema operativo propio y con capacidad para funcionar en una variedad de dispositivos –aunque no parece probable que pueda estar a la altura de Android si ha de finalmente reemplazarlo–. Desde hace un par de meses, Google también presionaba a la administración estadounidense para evitar que se pivotara a un sistema operativo fuera de su control y, por supuesto, suponer una amenaza al dominio internacional.

Huawei ha seguido funcionando con relativa normalidad en lo referente a nuevos anuncios de producto. Los recientes Honor 20, sin ir más lejos, llegaron al mercado durante el conflicto. Esto es debido tanto al acopio de productos inicial y como a la demora de la entrada en vigor inicial. Pero no todos los productos han tenido la misma suerte y al menos uno de sus portátiles MateBook se canceló sin vistas a ser relanzado.

Mientras crece la tensión entre Estados Unidos y China, Huawei no es mucho más que un peón con la que elevar la presión sobre la ejecutiva adversa.