entrevistas

John Scalzi: «A quien dice que no se puede hablar de nada serio desde la ciencia ficción o el humor, le enseñaría mi puto premio Hugo»

- Ago 8, 2019 - 10:00 (CET)

Ficha del entrevistado

John Scalzi

Scalzi nació en California, aunque actualmente reside en Ohio. Prolífero columnista y escritor, actualiza practicamente a diario su blog The Whatever, uno de los más antiguos de Internet. Su saga de aventuras espaciales, La vieja guardia, comenzó siendo una novela serializada en su blog, para después obtener un contrato de publicación por parte de Tor Books. Además, en 2006 fue premiado como mejor escritor novel en los premios John W. Campbell. Ha sido nominado en varias ocasiones a los premios Hugo y lo ha ganado en varias ocasiones, con su novela Redshirts ganó el de mejor novela en 2013.

John Scalzi es un escritor de ciencia ficción humorística que ha escrito la saga La vieja guardia o la trilogía, todavía sin terminar, La interdependencia. En 2013 ganó el Premio Hugo y el Locus por su novela Redshirts. Scalzi estuvo en el Festival Celsius 232 que se celebra todos los años en Avilés y en Hipertextual hablamos con él sobre ciencia, personajes femeninos y LGBTI+ en la ciencia ficción y la importancia del humor en la literatura.

¿Es importante tener conocimiento científico para escribir ciencia ficción? ¿Cómo se documenta para escribir?

Solía ser generalista, ahora escribo sobre ciencia, tengo un libro sobre astronomía (The Rough Guide to the Universe, 2003), por lo que es en parte una inclinación natural y en parte mi propio interés profesional.

También creo que es importante entender la ciencia si estás escribiendo ciencia ficción. Por ejemplo, no puedes estar escribiendo una ciencia ficción y realmente creer que la Luna está hecha de queso verde o algo así (risas). Pienso que saber de ciencia es útil. Creo que si sabes de ciencia te puedes lucir escribiendo ciencia ficción.

Voy a escribir un libro y la Luna está hecha con queso, pero tienes ese enfoque, eso es divertido y no es porque no entiendo que la Luna no es queso, es porque tomamos esta premisa fantástica. Y si estás escribiendo ficción especular y no te estás centrando en la ciencia, entonces estás escribiendo fantasía. Y eso está bien, la fantasía es genial, pero implícito en la ciencia ficción está la idea de que las cosas suceden por una razón y eso requiere un cierto conocimiento científico.

En El fin del imperio final y su continuación, El Imperio en llamas, resuelves el tema del viaje a la velocidad de la luz mediante el Flujo, ¿por qué usar este recurso?

Creo que viajar a más velocidad que luz no es una buena idea, en realidad las leyes de la física dicen que no se puede. Así que todas mis naves espaciales, en todos los libros que escribo, no van más rápido que la luz, simplemente no sucede.

Lo que hago es desarrollar formas de ir más rápido que la luz que se basan, normalmente, en cosas que especulamos hoy. Y las especulaciones que manejamos hoy van sobre saltar entre universos múltiples, cómo de rápido puede viajar la luz de un universo a otro y cómo de lejos puede ir. Tiene todas las características de un viaje más rápido que la luz, pero no es algo que pueda hacer la ciencia, solo explicarlo.

El Flujo funciona con la idea básica de que proviene de otros universos, puedes imaginar el espacio real del resto de los mundos y puedes ir más rápido hacia esa luz. Pero es algo que la gente realmente especula, así que lo usé para crear la idea de Flujo. Una vez más, lo divertido de la ciencia es que te limita, pero tienes que encontrar la creatividad para dar con otros caminos que solucionen tu problema, porque nadie ha hablado del Flujo antes, así que es divertido poder decir que esta es mi solución a este particular problema. Es decirle a la velocidad de la luz “no te necesito, tengo el Flujo” (risas).

La novela Redshirts está claramente inspirada en Star Trek, ¿qué otros libros, series o películas de ciencia ficción le han inspirado?

Bueno, todos... Me encanta la ciencia ficción desde que era un niño, así que no hay necesariamente una sola obra concreta que me haya inspirado, tomo de muchas fuentes. Por ejemplo, La vieja guardia tiene claras influencias de Robert Heinlein, autor de Starship Troopers, ya que básicamente es tropas del espacio con gente mayor, pero, por dar otro ejemplo, también está igualmente influenciada por Half-Life, el videojuego. El rifle, el MP-35 de La vieja guardia, puede cambiar su armamento al vuelo, y eso es porque en el juego Half-Life, el protagonista va por ahí cargado de armas: un rifle, un pie de cabra (la palanca), un lanzacohetes, armas alienígenas... va hasta arriba. Eso no es realista. Si llevaras tantas cosas a la vez, te sería imposible correr y saltar así. Vendrían los aliens y te comerían. Así que de ahí surgió la idea. De hecho, la historia de este videojuego fue escrita por un novelista, Mark Laidlaw, y el ritmo influyó en cómo conté yo la mía.

También [he recibido influencias] de películas, claro. Los diálogos de mi libro no son diálogos al uso en la ciencia ficción, tienen mucho de las películas de comedia tipo screwball comedy, donde varios personajes se complementan entre ellos, no sólo siendo graciosos como personaje sino como dúo, trío, etc. Así que no, no hay un único lugar donde me inspire para mis libros.

Redshirts está, evidentemente, basada en Star Trek, pero también habla de Hollywood, de la forma en que contamos historias normalmente, de que, lo que unos consideran frívolo o superfluo tiene consecuencias para otra gente. Si te ataca un gusano gigante extraterrestre, y alguien muere, tú no lo conoces, pero dentro de ese universo, esa persona tiene familia y amigos que van a llorar su muerte. A nosotros nos puede parecer divertido o emocionante que a alguien así, sin nombre, sin cara, lo devore un bicho espacial, pero en su mundo, es una tragedia, y eso es lo que hace que el libro funcione.

¿Qué puede encontrar un fan de la ciencia ficción en tu nueva trilogía La Interdependencia (El fin del imperio y El imperio en llamas, la tercera parte saldrá en Minotauro en 2020)?

La clave de ese libro es la misma que todas mis novelas de ciencia ficción: tienen la intención de ser accesibles, que se los podrías dar a alguien que no lee ciencia ficción normalmente y decirle "prueba esto a ver si te gusta". Es ciencia ficción claramente, tiene naves, tiene un imperio, estrellas... Pero los humanos son relevantes, el diálogo es divertido, no da la sensación de ser intimidante y esa es la razón por la que la gente sigue contando conmigo. Soy una persona que puedes leer para empezar y luego, cuando dices “hostia la ciencia ficción no
es una mierda”, y si te gusta esto, aquí tienes todo el resto de ciencia ficción. Así que ese es mi trabajo.

A propósito, esa fue la razón por la que en mi editorial estadounidense, Tor Books, me dieron un contrato de trece libros en diez años. Decían: “Eso que haces de que podamos dar el libro a cualquiera, luego van y compran el resto de tus libros y algunos también de otros autores, sigue así”. No me tengo que preocupar por qué voy a hacer durante la próxima década después de eso, ya estoy jodido (risas).

¿Necesitamos más mujeres y personajes LGBTI+ en la ficción?

No es obligatorio, cada uno puede escribir lo que quiera, pero mi filosofía es que quiero crear el futuro que quiero ver. En mi presente, lo que vivo ahora, conozco mujeres, conozco personas LGBTI+, conozco personas racializadas... Conozco a todas estas personas y sé que existen, sé que no todo el mundo es el típico hombre blanco heterosexual. En este caso, ¿qué puedo reflejar el futuro sin tener representación?

Por supuesto que no voy a escribir solo hombres heterosexuales, voy a escribir el futuro que quiero ver y eso incluye a estas personas. Además, en ciencia ficción y fantasía se puede hacer mucho mejor y no tiene por qué ser una gran cosa. No tengo por qué decir "tengo representación LGBTI+, ¡felicitadme!" No necesito esto.

Pero es muy fácil no hablar del género de un personaje y que se le trate en neutro, al final el lector se quedará pensando que desconoce el género y reflexionará sobre el no binarismo y el género fluido, y eso es bueno. Cuando después se encuentren con una persona en la vida real no pensarán que está pasando por una crisis de género sino que eso forma parte de su historia personal.

No soy la persona correcta para hablar sobre representaciones, ¡mírame, soy un hombre blanco y heterosexual! Pero a la vez no tener a estas personas en mi futuro sería incorrecto porque ellos están en mi presente y deberían estar en el futuro. Los quiero ahí, así que los pongo en mis novelas.

Hay personas que piensan que desde la ciencia ficción, la fantasía o, incluso, desde el humor no se puede hablar de temas serios, ¿qué les dirías?

Les enseñaría mi puto premio Hugo (risas). Porque Redshirts estaba escrito específicamente como un libro de humor y fue directo a la lista de best sellers. Cuando la gente dice que no puedes hacer cosas en ciencia ficción o fantasía... ¿Qué coño? Porque es ciencia ficción o fantasía puedes hacer literalmente lo que te de la gana porque de eso va el género.

Por otro lado, el problema con el humor en la ciencia ficción no es que no puedas hacerlo es que la gente no lo hacía de forma que conectara con los lectores y yo personalmente culpo (aunque culpa no es la palabra correcta) a la Guía del autoestopista galáctico porque cuando salió fue tan importante que redefinirlo lo que era el humor en la ciencia ficción y el problema con eso fue que Adam Douglas era un cómico británico más que un escritor de ciencia ficción, es una de las pocas personas fuera de los Monty Python que tiene crédito por escribir ese tipo de cosas, sabía lo que hacía intentaba ser gracioso y lo era, si no eres un cómico británico e intentas hacer una farsa británica tienes muchas posibilidades de cagarla y lo que pasó fue que después de ese libro todo el mundo dijo “así es como tiene que ser el humor en la ciencia ficción” y mucha gente lo hizo malamente porque no tenían esa clase de entrenamiento inclinación y talento que el autor del libro obviamente tenía y se convirtió en algo que los editores decían “no el humor no vende” tuve que escribir ocho libros de ciencia ficción que tuviera humor antes de poder decir aquí tenéis un libro de humor de ciencia ficción.

Luego el libro salió y tuvo mucho éxito y un par de años después era en plan “no puedes escribir humor en ciencia ficción, solo puede Scalzi”, lo que ya no es cierto porque mucha gente ahora lo está haciendo este año Catherynne Valente ha escrito una space opera que es deliciosa y divertidísima pero es muy específica.

El problema es que el humor es difícil y todo el mundo cree que es fácil porque lo sientes así, todo el mundo cree que sabe hacer chistes pero no todo el mundo es gracioso y eso es lo más difícil. El otro problema con el humor, generalmente y particularmente en ciencia ficción, es que si leo una escena dramática que tiene intención de hacerte llorar y si funciona 100%, lloras, si funciona 75% te pones así como mal; si funciona 15%, estás en plan “aaay que penica”; si falla, falla con estilo porque siempre consigues alguna reacción.

Si las cosas son graciosas solo hay dos opciones: o es gracioso o piensan ¿por qué coño crees que eso es gracioso? No hay un punto intermedio y el humor es tan idiosincrático que las cosas que me hacen gracia a mí no tiene por qué hacerte gracia a ti. Así que Redshirts es gracioso, pero si vas a ver las reseñas tiene el mayor número de reseñas de una estrella y cinco estrellas de todos mis libros porque alguna gente está en plan “dios es el mejor libro del mundo” y otros en plan “por qué os parece esta mierda graciosa, da PENA” y eso es algo que tienes que asumir con el humor: no a todo el mundo le hace gracia lo mismo.

Hablemos ahora de un tema controvertido: el tierraplanismo. ¿Qué opinas del tema del tierraplanismo?

El tierraplanismo ha golpeado duro en Estados Unidos, pueden parecer majos y piensas "oh, corazón eres idiota", pero no se lo puedes decir. No creo que la Tierra sea plana y mi mujer está seis horas por detrás de nosotros. ¿Qué pasa con la Tierra plana? Simplemente con pensar que tengo esperar unas horas para poder llamarla y decirle "cariño, te quiero, te echo de menos" y solo con eso ya significa que la Tierra no es plana, ¡tenemos husos horarios! No es tan complicado, ¿sabes?

Sabemos que en Estados Unidos cada vez hay más personas que creen que la Tierra es plana, en España, hace poco, han cambiado el nombre de un club de fútbol a Flat Earth F.C., ¿tenéis algo similar allí?

Me parecería muy gracioso que un club se llamara Flat Earth y jugaran al frisbee, ¡sería muy divertido! (risas) Pero volviendo al tema, creo que en Estados Unidos no hay nada de este estilo, quiero decir, está la Sociedad de la Tierra Plana y hay mucha gente que participa, pero "oh, corazón"... (risas).

Ha llegado hasta España la convocatoria para asaltar el Área 51, ¿va a ir y hacerse con su propio alien?
Es una idea malísima (risas). No, en serio, no es buena idea porque, no sé si aquí lo sabéis, pero los militares de Estados Unidos tienen armas... Y el Área 51 es un lugar en el que se guardan secretos de estado, que es la razón por la que la gente piensa que hay aliens y esas cosas. La cosa es que cualquiera que quiera asaltar la zona se va a encontrar con estos tipos armados, que tienen permiso para disparar y se llenará todo de sangre... Lo militares no se van a parar a decirte "eres idiota", van a disparar y ya.

No, definitivamente, no es buena idea. La gente cree que no lo van a hacer y pasar la noche en el calabozo sería lo mejor que les podría pasar, pero es mejor dejarles con sus secretos.

Pero ¿te gustaría que hubiera aliens dentro?

La verdad es que me sorprendería que hubiera aliens (risas). Quiero decir, sobre todo ahora que tenemos un presidente que... no es que sea la persona que mejor sepa guardar secretos, ¿sabes lo que quiero decir, no? (risas). Si [Trump] supiera que hay aliens en el Área 51, ya lo sabríamos todos y ¡lo habría anunciado él mismo!