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Entrevista a Kameron Hurley: “Creo que la igualdad es algo que no conocemos, que no hemos vivido”

- Ago 5, 2018 - 11:34 (CET)

Ficha del entrevistado

Kameron Hurley es una autora estadounidense de ciencia ficción y fantasía, autora de Las estrellas son legión y La revolución feminista geek. Ganó el premio Sydney J. Bounds, otorgado por la British Fantasy Society, a la mejor escritora novel en 2011 así como el Kitschies a la mejor primera novela.

Kameron Hurley, escritora de ciencia ficción y fantasía, ha participado en el Festival Celsius 232 que se celebra en Avilés (Asturias). Hipertextual se sentó a hablar con ella para hablar de sus recientes publicaciones en España y sobre feminismo.

Kameron Hurley (Battle Ground, Washington, 1980) es escritora de fantasía y ciencia ficción, además de feminista. En Estados Unidos cuenta con una larga trayectoria de relatos cortos y novelas (aunque en este formato lleva desde 2010), pero en España, por el momento, solo se han traducido dos de sus obras: Las estrellas son legión (también conocida como Lesbianas en el espacio) y La revolución feminista geek. En inglés, su novela de fantasía God's War ganó el premio Sydney J. Bounds a la mejor primera novela y estuvo nominada al Nebula y al Arthur C. Clark. También dio inicio a una trilogía de fantasía con el título general de The bel dame apocrypha. Además, en 2014 ganó el premio Hugo por escribir sobre género, sin recibir remuneración económica, y como autora del mejor ensayo publicado recientemente en La revolución feminista geek.

Kameron Hurley ha pasado varios días en España, más concretamente en Madrid, Avilés y Barcelona, donde ha participado en varias charlas y en el Festival Celsius 232 que se celebra en Asturias desde 2014. Es allí donde Hipertextual se reunió con ella para hablar de sus recientes publicaciones en España y sobre feminismo.

¿De dónde salió la idea de crear un mundo sólo de mujeres para Las estrellas son Legión?
Pregunté en Twitter si habían leído algún libro o alguna obra en la que solamente hubiera mujeres y no se hiciera ninguna referencia a hombres. Estuvimos hablando y me dijeron que había muchas obras en las que solo había mujeres porque había una guerra, enfermedad o algún tipo de suceso extraño, pero en absoluto había ningún tipo de historia en la que solo se hiciera referencia a mujeres. Así que pensé: si tiene sentido y sirve a la historia, ¿por qué no? Además, con el mundo tecnológico que tiene, la base de las naves siendo un organismo y demás tiene sentido, así que dije "puedo hacerlo y lo voy a hacer" (risas).

¿Y por qué naves espaciales que son seres vivos?
Siempre que pensamos en el espacio pensamos en grandes latas espaciales que nos llevan de un lado a otro, pero yo pienso que viendo la distancia a recorrer, quería algo que se pudiera reparar sólo, algo más real como un organismo. Hay series que lo han explorado como Babylon 5. Pero quería llevarlo cada día mas lejos, pensando que tenían que viajar durante medio millón de años, que tienen que llevar cargamento y un montón de cosas, pues pensé que era mucho más fácil hacer una nave orgánica y no una máquina.

Cuando escribes sobre ciencia ficción, ¿te documentas sobre los temas científicos de los que vas a hablar?
Hago mucha investigación, sobre todo en la biblioteca, aunque también colaboro con algún científico a veces. Soy una historiadora de corazón, tengo un máster en Historia de la Resistencia contra la Autoridad, así que estoy acostumbrada a trabajar entre archivos, libros y ahí hay mucha documentación.

A España ha llegado una edición limitada de Las estrellas son legión con sobrecubierta que titula la obra como Lesbianas en el espacio. ¿Cómo surgió este nombre?
En una reseña preliminar que hicieron del libro hubo un señor que se peleó muchísimo: le dio una sola estrella, gritando que "por qué solo había mujeres, que es un libro muy político, que ¿qué es esto?" ¡Lesbianas en el espacio! Pues sí, es lesbianas en el espacio. El señor lo puso en Twitter y a todo el mundo le gustó.

Así que cuando el editor español me dijo que se le había ocurrido sacar esta sobrecubierta, me encantó. Porque allí, en Estados Unidos, los fans lo piden. De hecho, yo hice pósteres y chapas, pero nada más. Así que me parece muy divertido que en España se haya sacado así, es una gran faceta de márketing.

¿Por qué les molesta a los hombres que mujeres escriban sobre mujeres?

Porque se les deja fuera de todo el ambiente. Cuando estuve en Madrid, en la Fundación Telefónica, me preguntaron que por qué los hombres ven el feminismo como algo opresivo, y yo creo que es porque la igualdad es algo que no conocemos, que no hemos vivido y no entendemos cómo funciona. Así que los hombres que no lo han visto nunca están acostumbrados a verse representados en todo, por eso es mucho mas difícil enfrentarse al hecho de que ya no lo tienen todo para ellos.

Hay varios estudios que dicen que, cuando las mujeres hablan más de un 20-25% de la conversación, los hombres se sienten amenazados y creen que las mujeres está sobrerrepresentadas y creen que hay muchas más mujeres en los espacios de los que hay. Esto hace que veamos la igualdad desde un punto de vista desequilibrado.

Últimamente se habla mucho sobre la necesidad de referentes femeninos para las niñas y niños y se reivindican figuras históricas de mujeres desconocidas. ¿Por qué se ha silenciado a las mujeres en todos los campos?

Busco escribir futuros esperanzadores, futuros llenos de mujeres y repletos de oportunidades precisamente por eso. Si lo ves te lo puedes creer, puedes llegar a hacerlo. Es difícil imaginarse un futuro si no te dan ninguna oportunidad. Cuando tienes representación real sientes que hay una comunidad, que hay un grupo de personas que te apoyan que han estado antes que tú, que vendrán después. Porque es muy duro ser siempre la primera en algo, la que tiene que romper todas las barreras. Te sientes sola, te sientes muy mal.

Hablando con mi madre y con mi abuela sobre distintos eventos del pasado dicen que no tenían ningún camino ni opciones. Solamente casarse, tener hijos y poco más. Por eso, es importante tener opciones y poder verlas, por eso se ha reprimido tanto, porque si te hacen pensar que las mujeres solo sirven para tener hijos y para quedarse en casa y cuidar del marido, es todo lo que vas a hacer. Y ahí está la importancia de la representación.

Hay escritores que opinan que meter personajes LGBT+, racializados o cualquier cosa que no sea hombre blanco cishetero es forzar sus historias para “cumplir cuotas”, ¿qué les dirías a estas personas?

Que es gente que no quiere romper la ilusión de que el mundo es mayoritariamente blanco y de hombres y cishetero, que es una ilusión que nos fuerzan. Los hombres no se preguntan nunca: "¿Seré bueno para este premio? ¿Me lo he trabajado lo suficiente? o ¿Me lo merezco de verdad?" No, los hombres lo cogen. Y cuando se ven en paridad, en igualdad, se sienten oprimidos porque ven que se les rebaja, pero no ven la igualdad dentro de eso. E incluir representación dentro de tus libros te hace romper esa ilusión y ver el mundo tal y como es. Cuando tenia 20 años empecé a viajar, a ver mundo y me di cuenta de que el mundo no era como la ficción y como los medios te lo enseñan: todo blanco y lleno de hombres heterosexuales. Por eso yo quería romper con esa idea.

Otros lo consideran censurar al autor...
Nadie te fuerza a que escribas una historia que no quieres contar, pero tus acciones tienen consecuencias. Y una cosa es la libertad de expresión y el hecho de poder expresarte, pero también tienes que enfrentarte a las criticas y no solo a las criticas, a las sugerencias también. Muchos hombres tienen este ideal de que hay una novela clásica en la que el hombre es el protagonista, las mujeres son personajes secundarios que aparecen y al final tienes que aceptarlo. El mundo es así y el mundo las incluye. Y cada vez somos más personas las que hablamos al respecto y si no quieres oírnos, no nos oigas, pero ahora tendrás una consecuencia.

¿Hay que deshacerse del protagonista hombre blanco y cishetero que copa los libros?

La diversidad incluye a todo el mundo y, por supuesto, también incluye a los hombres blancos y cishetero. Pero, en general, es un conflicto de educación y de identidad propia: para arreglar un problema hay que admitir que hay un problema. Hay que admitir que hay un error y ser capaz de afrontarlo y arreglarlo. Muchas veces no se hace y, si no se reconoce, la gente no lo puede hacer bien, por ejemplo, yo misma: en mi última novela he incluido unas frases que me dieron algún problema. Entonces, si la gente no sabe cómo actuar, tampoco sabe cómo arreglarlo. Darle ánimos y la oportunidad a mujeres y personas diversas siempre es un punto de partida interesante.

Al principio las editoriales rechazaban el libro de J. K. Rowling porque decían que la historia no iba a tener éxito, ¿crees que si la protagonista hubiera sido mujer se habría llegado a publicar?

Al hablar de un fenómeno tan grande como es Harry Potter es difícil llegar a evaluarlo. Además, después hemos tenido Los juegos del hambre, protagonizado por una mujer, y que ha sido un éxito. Pero sí que es verdad que hay muchas mujeres que, en el mundo editorial, tienen que usar pseudónimos o esconder su nombre de mujer, como la propia Rowling, porque hay mucho rechazo y misoginia en este mundo, aunque está mejorando. En el caso de Harry Potter... se dieron los factores exactos en el momento justo para que fuera un fenómeno fan.

En España hubo revuelo cuando se conoció que sería un hombre el encargado de traducir La revolución feminista geek, ¿crees que la perspectiva de una mujer traductora puede influir a la hora de traducir un libro que trata sobre situaciones que les pasan a las mujeres por serlo?

Al principio yo no lo sabía, elegir al traductor era cosa de la editorial española. Y cuando empezó el revuelo sí se sintieron un poco cohibidos porque él ya había comenzado el trabajo y no querían romperle el ritmo para dárselo a otra persona simplemente por un sistema de cuota o algo así, porque tampoco tiene sentido. La editorial sí que lo está pensando para el futuro, porque les resulta muy interesante poder ver la perspectiva de una traductora en lugar de un hombre, pero como ya estaba hecho y en rodaje, pues se quedó así. A mí me encantaría trabajar con una traductora, pero era el mismo que hizo Las estrellas son legión y en la editorial están contentos con él, aunque sí que sería interesante darle un enfoque de otra mirada a la traducción.