análisis

Samsung Galaxy Note 9

- Ago 22, 2018 - 10:20 (CET)

Ficha técnica

  • Procesador: Exynos 9810.
  • Memoria: 128 GB / 512 GB.
  • RAM: 6 GB / 8 GB.
  • Pantalla: 6,4” SuperAMOLED QHD+.
  • Batería: 4.000 mAh.

En la gama alta, Samsung cierra el 2018 con la presentación del Galaxy Note 9. No revoluciona nada respecto a modelos anteriores, pero la ausencia de puntos débiles le sitúa, incuestionablemente, entre los candidatos a mejor smartphone del año. Esto es todo lo que necesitas saber sobre él.

Dos años después del triste fracaso causado por el Galaxy Note 7, la familia Note brilla más fuerte que nunca. El aura de originalidad que les caracterizó durante los primeros años parece haberse disipado, pero la solvencia y contundencia con la que golpea el mercado es, ahora, mucho mayor de lo que jamás ha sido.

El Galaxy Note 9 es uno de esos pocos teléfonos a los que no se les puede encontrar un gran ‘pero’. Su precio —1.000 euros en España— es, quizá, la única barrera a tener en cuenta. Aunque viendo las cifras por las que se distribuyen algunos de sus rivales —1.159€ el iPhone X, 950€ el Galaxy S9+ y 899€ el P20 Pro—, probablemente no sea tan descabellado.

Desde el momento en el que sacas el Galaxy Note 9 de la caja sientes que este no es un teléfono cualquiera. Su peso, grosor y construcción transmiten calidad casi al instante. Sus líneas rectangulares —aunque, a su vez, suavizadas— emiten una sensación similar a la que las BlackBerry alcanzaban en su momento de apogeo: productividad, seguridad y poderío.

Comparado con el Galaxy S9+, el Note 9 es menos esbelto y estilizado. Sin embargo, el extra de grosor, los radios de curvatura y la “cuadradez” de su chasis hacen que en la mano se sienta algo más cómodo y robusto.

Y hablando del chasis, el Galaxy Note 9 presenta una estética muy similar a la de su predecesor. La única diferencia, más allá del grosor y del acabado de los laterales, es la ubicación del lector de huellas dactilares. Ahora está bajo la cámara, un lugar infinitamente más accesible que el de su predecesor. Eso sí: habría sido aún mejor si cayera un poco más abajo —tal y como sucede con el Galaxy S9+—.

También está presente en este nuevo modelo el sistema de escaneo inteligente, que combina datos del iris y el rostro para autenticar al propietario del teléfono. Su funcionamiento se resume en tres puntos:

  • Cuando la luz abunda, el sistema es muy veloz. No hay fricción ni esperas. El comportamiento es perfecto.
  • Cuando la luz disminuye, el sistema se ralentiza. No llega a desesperar, pero si necesitas acceder al teléfono con velocidad, el lector de huellas te entregará una respuesta más veloz.
  • La seguridad mejora, pero sigue un paso por detrás. Si quieres la máxima seguridad, el escaneo inteligente no es la mejor opción. Tanto la huella dactilar como el iris (configurado de forma independiente) ofrecen un mayor nivel de protección. Samsung lo reconoce abiertamente durante el proceso de configuración del teléfono.

En lo que a autonomía se refiere, Samsung ha dado un importante paso hacia delante con el Galaxy Note 9. Su interior alberga una batería de 4.000 mAh de capacidad (21% más que su predecesor) equiparable a la de equipos como el Huawei P20 Pro. La respuesta de dicha batería es fantástica, y casi permite despreocuparse del cargador en largas jornadas de trabajo.

Un ejemplo práctico: de vacaciones, operando sobre roaming en el extranjero, consultando Google Maps con frecuencia, realizando centenares de fotografías e interactuando con las decenas de notificaciones habituales, no hubo un solo día en el que necesitara un chupito de energía antes de la noche. El iPhone 8 Plus, en el mismo escenario, tuvo que pasar por la estación de carga a media tarde.

También en el interior del Note 9 se esconde uno de los microprocesadores más poderosos del mercado. En la versión europea y latinoamericana, ese es el Exynos 9810, el mismo SoC que gobierna en el Galaxy S9+ y que compite en la mayoría de aspectos con el A11 del iPhone X y el Snapdragon 845 de Qualcomm.

A su lado se encuentran módulos de 6 u 8 GB de memoria RAM, dependiendo de la configuración adquirida por el cliente. Hipertextual ha probado ambas variantes, y las diferencias en cuanto a rendimiento son casi imperceptibles. Ambos teléfonos fluyen y ofrecen una respuesta sensacional en todo tipo de situaciones.

El software del Galaxy Note 9 es exactamente el mismo que encontramos seis meses antes en el Galaxy S9. Samsung ha pulido algunos detalles aquí y allá, pero, a gran escala, no hay diferencias sustanciales ni en el plano estético ni en el funcional.

Tampoco hay diferencias sustanciales en lo que a audio se refiere. El nuevo modelo hereda los mismos sistemas de sonido que el Galaxy S9+ (Dolby Atmos, altavoces estéreo con mayor potencia, etc.), los cuales ofrecen una experiencia fantástica. La vieja época en la que la familia Galaxy sonaba “a lata” es cosa del pasado.

La pantalla, como en generaciones anteriores, merece una mención especial. Mide 6,4 pulgadas (en diagonal), tiene resolución QHD+ y presume de tecnología SuperAMOLED. La representación de color es fantástica, los niveles de brillo excelentes y el espacio de color, como en modelos anteriores, cumple con los mayores estándares actuales. No sería descabellado calificarla como la mejor pantalla jamás montada en un teléfono móvil.

Eso sí: como en modelos anteriores, la configuración por defecto (modo Adaptive Display) desvirtúa los colores y los aleja de la realidad, lo que puede entorpecer tareas creativas como la edición fotográfica. Para obtener una mayor fidelidad, Samsung también ofrece los modos Cine AMOLED (DCI-P3), Foto AMOLED (Adobe RGB) y Básico (sRGB).

Un paso más allá con la cámara

En lo fotográfico, el Galaxy Note 9 presenta una configuración similar a la del Galaxy S9+. En pocas palabras:

  • Lente principal. Sensor de doce megapíxeles, estabilización óptica de imagen y lente con apertura variable entre f/1.5 y f/2.4. Cuando las condiciones lumínicas son adversas, el teléfono utiliza el f/1.5 para captar la mayor cantidad de luz posible. Por el contrario, si la luz abunda, apuesta por el f/2.4 para captar algo más de detalle en los objetos y reducir ligeramente la distorsión en la imagen.
  • Lente secundaria. Sensor de doce megapíxeles, estabilización óptica de imagen y lente teleobjetivo capaz de ofrecer un zoom de hasta dos aumentos sin pérdida de calidad.

Al igual que el Galaxy S9+, la cámara del Note 9 es una de las mejores del sector. Es consistente, enfoca con velocidad, suele medir bien las escenas y resuelve con solvencia incluso las situaciones más oscuras.

Tomada con el modo HDR y la detección de escenas activa.

Tomada con todos los ajustes automáticos desactivados. Sin HDR ni detección de escenas automática.

Si entramos en detalle y comparamos con el iPhone X, hay varias apreciaciones interesantes:

  • El modo HDR del Galaxy Note 9 es más agresivo que el de otros teléfonos. En algunas escenas hace un trabajo fantástico y permite salvar las sombras y las luces por igual. En otras, en cambio, se pasa de frenada y resta realismo a la imagen.
  • El modo retrato del Galaxy Note 9 funciona mucho mejor que en modelos anteriores. Detecta los bordes de los contornos con mayor precisión, el desenfoque es más progresivo y mide mejor las distancias.
  • Los tonos de piel captados por el Note 9, sobre todo en selfies y modo retrato, son menos atractivos que los capturados por el iPhone X.
  • El modo retrato con la cámara frontal es muy superior al del iPhone X.
  • En cuanto a colores e iluminación, el iPhone suele ser un poco más neutro. Eso hace que el proceso de edición sea ligeramente más sencillo y versátil que en el Galaxy Note 9. Quienes tengan experiencia fotográfica valorarán esta diferencia.
  • La estabilización de vídeo es muy superior a su predecesor, el Note 8.
  • En la grabación de vídeo, el Galaxy Note 9 capta más detalle y un volumen más alto que el iPhone. El teléfono de Apple, en cambio, suele medir mejor la escena y ajusta los parámetros con mayor acierto.

El S-Pen mejora, pero no revoluciona

Una de las principales estrellas del nuevo modelo es el S-Pen, que ahora cuenta con conectividad Bluetooth de bajo consumo y permite interactuar con el teléfono a distancia. Entre sus capacidades se encuentran: controlar la reproducción de música, pasar las diapositivas de una presentación y actuar como mando a distancia para la cámara.

Los pequeños añadidos se agradecen, aunque no suponen ninguna revolución respecto al S-Pen que ya se ofrecía junto al Galaxy Note 8. La situación podría mejorar con el futuro lanzamiento del SDK, que permitirá integrar las nuevas capacidades del S-Pen en aplicaciones desarrolladas por terceros.

Más allá de las capacidades como controlador remoto, este S-Pen es exactamente igual que el de su predecesor. Se integra en el propio chasis del teléfono y resulta extremadamente útil para tareas que requieran precisión (como la edición fotográfica o el trabajo en hojas de cálculo). También puedes tomar notas con él, aunque he de reconocer que el reducido tamaño de la pantalla resulta bastante frustrante para ello.

Apuntes finales

  • Tiene carga rápida e inalámbrica.
  • La versión de 8 GB de memoria RAM tiene 512 GB de almacenamiento interno. Con una tarjeta microSD se puede expandir hasta 1 TB.
  • Samsung sigue apostando por el puerto de auriculares, el USB Tipo C y la certificación IP68 frente a polvo y agua.
  • El modo DeX puede funcionar sin el dock. Un cable HDMI a USB Tipo C es más que suficiente.
  • Cuenta con la mayor oferta de conectividad posible: LTE hasta 1,2 Gbps, Wi-Fi, Bluetooth 5.0, NFC, GPS, GLONASS, etc.
  • Bixby sigue en coma. Las mejoras integradas en este nuevo teléfono no resuelven prácticamente nada. La diferencia respecto a Google Assistant y Siri es abismal. Y sí, aún no comprende la lengua de Cervantes.

Conclusión

9
10

Hay algo en el Galaxy Note 9 que va más allá de los números y las comparaciones. Con este teléfono puedo ir a un viaje de trabajo, a una reunión o a un festival y saber que siempre voy a obtener la mejor experiencia posible. Es una sensación de poder, confianza y seguridad que muy pocos teléfonos consiguen transmitir.

Evidentemente, el nuevo retoño de Samsung no es perfecto, pero se queda a escasos milímetros de conseguirlo. Detalles como el tratamiento de las imágenes tomadas con su cámara o el funcionamiento del sistema de escaneo inteligente en condiciones lumínicas adversas son algunos de los aspectos en los que Samsung podría trabajar de cara a futuras generaciones.

Considerando los lanzamientos aún pendientes (Pixel, iPhone, Mate 20, etc.), sería aventurado denominar al Galaxy Note 9 como el mejor teléfono de 2018. Sin embargo, no sería nada irresponsable afirmar que este fantástico producto estará, sin lugar a dudas, entre los candidatos más fuertes para hacerse con dicho galardón.


Pros

  • La mejor pantalla del sector.
  • Sólida autonomía.
  • Rendimiento de primer nivel.
  • Una de las mejores cámaras que puedes encontrar.

Contras

  • Bixby sigue en coma.
  • El escáner inteligente podría funcionar mejor en condiciones lumínicas adversas.