Bicis eléctricas
– Jul 22, 2020, 10:01 (CET)

Herederas de China, inmobiliarias o la obsesión de Almeida: estas son las empresas que quieren poner bicis en Madrid

Hace unos días, el Ayuntamiento de Madrid anunciaba los candidatos a gestionar las nuevas flotas de bicis eléctricas en la capital. Te contamos quién está detrás de las empresas postoras.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, quiere llenar de bicis eléctricas la capital tras la llegada de la pandemia por coronavirus. Una decisión que se encuentra en las antípodas de lo expuesto en su carrera para hacerse con la llave de la ciudad tras afirmar que Madrid Central sería una de sus primeras cancelaciones en la capital.

Sea como fuere, tras la reactivación de la actividad del servicio de BiciMAD en la capital en las consecuentes fases de desescalada, las cifras hablan por sí solas. En los primeros días de apertura del confinamiento, el servicio de bicis públicas alcanzó más actividad que en cualquier día normal a lo largo de su vida útil.

Desde entonces, y como consecuencia del reparo al uso de transporte público -zonas de riego de contagio- su actividad ha ido en aumento. Una respuesta similar a la de Valencia con su servicio Valenbisi o el de Barcelona. El tiempo dirá si el uso de la bici en las grandes ciudades responde a una forma de transporte creciente o solo es una respuesta temporal.

Tanto así que en el caso de Madrid, Almeida tomó la decisión de incrementar el número de unidades en circulación en la capital. El pasado de junio, el Ayuntamiento de Madrid anunciaba la concesión de autorizaciones gratuitas y temporales de hasta 4.800 bicicletas eléctricas sin base fija por toda la ciudad. Dicho permiso estaría vigente hasta el 1 de septiembre de 2021, prorrogable otros 6 meses más.

Los candidatos a llenar Madrid de bicis eléctricas

A las bicis ya presentes en la capital, de titularidad pública bajo la enseña de BiciMAD, ya hay varias que se han presentado al concurso que tendrá que ajustar el Área de Medio Ambiente dirigida por Borja Carabante. Las propuestas, aún pendientes de ajuste antes del inicio de la actividad entre el 1 de septiembre y el 1 de noviembre, quedaría de esta manera:

-Brikty: 500 en la almendra central (dentro de M-30).
-Goto Global Mobility: 1.000 en el interior y 700 en el exterior.
-Movo: 2.000 en el interior y 500 en el exterior.
-Ride On Consulting: 1.000 en el interior y 500 en el exterior.
-Idribk Spain: 1.000 dentro de M-30.
-BiciMAD Go: 800 en el interior y 200 en el exterior.

Ahora, el Área tendrá que decidir la distribución final de las unidades por la capital y si todas las empresas candidatas son aptas para el servicio.

Movo

Los ya conocidos en la lista de candidatos

BiciMAD Go, propiedad directa de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) y por lo tanto de titularidad pública, es la versión sin anclajes de la ya conocida BiciMAD. Sería, de hecho, la única empresa que quiere añadir más bicis eléctricas a Madrid, que no es privada o perteneciente a uno de los nuevos grupos de nuevas formas de movilidad.

Junto a la versión pública, otro protagonista conocido: Movo. Lo negaron en un principio, justo cuando el Ayuntamiento de Madrid abría la puerta a la concesión de las 4.800 licencias, pero finalmente se han posicionado como uno de los candidatos a liderar el sector en la capital. Filial de Cabify, la enseña de transporte con coches con conductor, Movo abordó primero el negocio de las motos eléctricas compartidas –de hecho fue el primero en regresar a la actividad tras el parón por el confinamiento–, para pasar a los patinetes y ahora, también, a las bicis. Es, de hecho, la que más unidades quiere desplegar en la ciudad.

La tercera en discordia: Goto Global Mobility (Goto Mobility) quizá no es tan conocida, pero hace solo unos días que la compañía era noticia. De origen israelí y habiendo desplegado operaciones en Malta, la empresa anunciaba a principios de julio su firme intención de abrirse camino en Europa y, concretamente, en España. ¿Su peculiaridad? Además de sus más de 20 millones para crecer a golpe de talonario al sur del continente, Goto Mobility es la nueva adquisición –al menos de su 33% del capital– de Adam Neumann.

El polémico fundador de WeWork que, desde verano de 2019, está fuera de su compañía por lo que, según la directiva de la misma, se consideró una mala gestión de las cuentas afectando a la cancelación de su salida a bolsa y actual crisis de la misma. Desde entonces, y a través de su familly office, Neumann ha estado invirtiendo en compañías de sectores estratégicos.

Los no tan conocidos, al menos de nombre

En la lista, un nombre desconocido: Idribk Spain. Con su administrador único Alessandro Felici desde el 28 de octubre de 2019 según el Registro Mercantil, la candidata a gestionar 1.000 bicis eléctricas en Madrid es propiedad directa de Idri Bk SRL. Una compañía afincada en Italia dedicada a la gestión de alquileres de bicis y gestión de flotas con 11 filiales y 4,17 millones de euros en ventas el pasado ejercicio.

Por este nombre y entramado societario es complicado llegar al corazón de la enseña. La realidad es que Idribk no es nueva en el sector y mucho menos en Madrid. Es la heredera directa de Mobike, la firma china que ya en 2018 intentó conquistar el sector con su modelo de negocio agresivo en el momento de auge de empresas chinas desplegando bicicletas en las grandes ciudades europeas.

La historia ya la sabemos todos: una mala gestión de las flotas, vandalismo y poco mantenimiento, así como una mala gestión del negocio terminó por llevarse por delante a la totalidad de empresas de bicis de las capitales. Ofo, oBike y Donkey Republic fueron otros de los grandes rivales de Mobike por aquellas fechas, y que terminaron tirando la toalla.

Mobike, financiada con más de 600 millones de dólares en junio de 2017 liderados por Tencent, finalmente fue vendida a la web de comercio chino Meituan. El primer movimiento de la nueva propietaria, que mantiene el domicilio fiscal de Mobike en Caimán, fue el de deshacerse de la mayor parte de los mercados extranjeros; es decir, todo lo que estuviese fuera de China.

En mayo de 2019 se supo que los ejecutivos de la marca en Europa estaban pujando con una oferta de 20 millones de dólares para hacerse con el negocio en el continente. Finalmente, Meituan decidió dividir la actividad en tres: norte, centro y sur. Este último abarcaría el negocio de España e Italia; el que terminase siendo adquirido por IDRI BK Srl a finales de 2019 con la idea de volver a conquistar España en cuanto se presentase la oportunidad.

ir en bici por ciudad

La empresa más misteriosa de la lista

Aparece la primera en el listado publicado por el Ayuntamiento de Madrid y en verdad es la que más dudas genera: Brikty, S.L.

Solo existe una empresa en el Registro Mercantil que coincida con el nombre de la empresa que postula a conquistar el sector de las bicis eléctricas en Madrid. Constituida en 2016 con Santiago Benjumea y Nicolás García Martínez-Bordiú como administradores únicos, Brikty fue concebida como un portal web de promoción inmobiliaria que proponía el contacto entre compradores y vendedores de forma directa. Desde 2017, la startup se integró en el ecosistema de Wayra –la aceleradora propia de Telefónica–. Hoy, su web y aplicaciones están desabilitadas y del Brikty de aquel momento poco queda.

Permanece, eso sí, en el Registro Mercantil como empresa de gestión inmobiliaria pero con cambios en su administración. Fue en septiembre de 2018 cuando Benjumea cesaba en el cargo dejando a Martínez Bordiú como único administrador de la empresa.

Desde octubre de este mismo año, el fundador de Brikty –y administrador único en ese momento– se unió a las filas de Mygo, la empresa de movilidad compartida, como jefe de operaciones. Tras la compra de la compañía por parte de la estadounidense Wheels, Martínez Bordiú mantiene el puesto en dicha compañía.

Su experiencia en el sector de la movilidad, principalmente en los patinetes eléctricos, podría haber sido la puerta de entrada del empresario a la oportunidad abierta por el Ayuntamiento de Madrid con un cambio de orientación de la compañía de la que aún es administrador único. Sobre esta cuestión, Martínez-Bordiú no ha respondido a las preguntas realizadas por este medio.

La empresa que obsesionó a Almeida durante su oposición

La última en discordia: Ride On Consulting ofreciendo 1.000 bicis dentro de la M-30 y otras 500 en distritos más alejados del centro de la capital.

Ride On, que también ha declinado hacer declaraciones a Hipertextual, es una conocida en el sector de la movilidad compartida en la Madrid y País Vasco. Ride On, junto con las empresas asociadas –que mantienen mismo administrador y sede fiscal en Pamplona– Booster Bikes y Bonopark. Esta última, ganadora de los contratos concesionarios para el despliegue de la red de BiciMAD en 2013 pese a que, como señaló el PSOE en su momento, el contrato se adjudicase en "ausencia de solvencia técnica y económica" de la compañía.

Tres años después, y con pérdidas declaradas de casi 300.000 euros, EMT adquirió por por 10,3 millones de euros el servicio; pasando, de esta manera, todos los empleados y gestión de la actividad a la empresa pública. Fue precisamente esta operación la que generó el debate en el Ayuntamiento, iniciado por el propio Almeida, en 2016.

Según el Partido Popular de aquel momento, en oposición al Ahora Madrid de Carmena, la compra se realizó sin los procedimientos necesarios y con perjuicio para las arcas del Ayuntamiento; no existía ningún documento que avalase la realidad sobre el precio de la compra de la actividad de bicis eléctricas en Madrid. El propio partido de la oposición acusaba al consistorio de haber evitado la realización de un estudio previo antes de la compra. Ofreciendo, de esta manera, un cheque en blanco a la compañía.

El propio Almeida declaraba en ese momento que "se pagó un precio muy superior al real, generando un gasto inoportuno, inapropiado y excesivo". Un precio que el propio Partido Popular posicionaba en 20 millones de euros, casi 10 más de lo que los contratos –que también consideraron irregulares– afirmaban.

Este caso inició una comisión de investigación por prevaricación y malversación de fondos en el Ayuntamiento que quedaría paralizada por falta de documentación y una querella en los juzgados. La misma que en 2019 terminó por ser rechazada al considerar el juez que no había pruebas sobre el caso. Tanto lo mismo ocurría con la comisión que, por falta de documentos, quedó desierta.