Tras unos meses de idas y venidas, culebrón con Elon Musk llegaba este sábado a un fin aparente tras llegar a un acuerdo con la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). Una decisión que acontecía tan solo dos días después de hacerse públicas las intenciones del organismo regulador de emprender acciones contra él y la compañía, una situación que habría propiciado el propio CEO al rechazar en el último momento un acuerdo preliminar muy similar al firmado posteriormente.

Algunos ya apuntaban los días anteriores que el desenlace podría ser este a pesar de la reticencia original de Musk, puesto que a largo plazo resultaría más beneficioso llegar a un acuerdo con la SEC que no hacerlo. De esta manera, tanto Tesla como la Comisión obtienen posturas cómodas, la primera de ellas acatando unas órdenes que no afectarán demasiado al desempeño operativo de la compañía y, la segunda, posicionándose como un órgano que vela por el control de las compañías y los intereses de los accionistas –recordemos que el desencadenante de todo esto fue el polémico tweet donde el ejecutivo avisaba de sus planes de privatizar la empresa–.

Además de una multa de 20 millones a Musk y otra de igual cantidad a Tesla, la compañía tendrá que incorporar a dos directores independientes a la consejo de administración. Además, las comunicaciones de Musk a través de Twitter y otras plataformas relativas al mercado de valores, las compañías o de índole económica y empresarial serán a partir de ahora revisadas por expertos antes de ser publicadas. Sin embargo, es la primera y más importante de las condiciones de la SEC la que ha causado más revuelo: el puesto de presidente debería ser ocupado por otra persona.

Nadando entre amigos

"Musk renunciará como presidente de Tesla y será reemplazado por un presidente independiente. Musk no será elegible para ser reelegido presidente en tres años", reza el comunicado de la Comisión. De esta manera, la polémica figura de un paso a un lado para dejar espacio en los próximos 45 días a un nuevo presidente independiente, pero podrá seguir perteneciendo al consejo de administración, de donde saldrá elegido el nuevo presidente.

El quid de la cuestión reside en este mismo grupo, que ya ha demostrado en el pasado estar al servicio de las ideas de Musk y que se encuentra compuesto en la actualidad por nueve personas, varias de las cuales son inversores desde los inicios de la compañía y guardan estrechos lazos de amistad con el CEO. El único que no podría ser elegido entre los diez miembros restantes –los ocho actuales, sin contar a Musk, más los dos que llegarán próximamente– es Kimbal Musk, hermano de Elon que no cuenta, por esa razón, con el rol de director independiente.

Es probable, dado el histórico de acciones del consejo de administración, que el nuevo presidente sea elegido entre los siete miembros del consejo de administración actual, con los nombres de James Murdoch (CEO de 21st Century Fox) y Antonio José Gracias (amigo cercano de Musk) sonando como principales candidatos al puesto. Será en las próximas semanas cuando lo sepamos de manera definitiva, pero con semejante desenlace posible, y teniendo en cuenta que Musk seguirá conservando su calidad de CEO y un puesto en el consejo de administración, las imposiciones de la SEC no parecen tan estrictas ni limitadoras para el futuro gobierno de Tesla como podría parecer.