Está empezando a ser una constante en las rondas de financiación en España: el panorama inversor, aunque bueno, se le queda pequeño a algunas startups. El caso de OnTruck, liderada por Íñigo Juantegui. La ronda multimillonaria de Spotahome dando la entrada, por primera vez en España, al fondo norteamericano Kleiner Perkins. O el caso de Valeet, que está cambiando su sede a Estados Unidos, para poder levantar su primera ronda de casi 20 millones de dólares. Solo algunos ejemplos a los que se les suma otro del mundo fintech.

Bnext, fundada por Juan Antonio Rullán y Guillermo Vicandi en 2017, se sube al carro de los inversores internacionales. Fondeada en primera instancia por un grupo de business angels, una operación de crowdfunding y Plug and Play, además de una serie de notas convertibles y un crédito de ENISA, el marketplace de productos financieros acaba de cerrar su última operación. Elevada para ser un seed, la fintech española ha levantado su primer millón y medio de euros. Sin ningún fondo o inversor al sur de los Pirineos, el objetivo no está en buscar su salida al extranjero, sino en la agilidad de la operación.

Dejando a un lado inversores del calibre de Atomico, la realidad es que la mayor parte de ellos cuenta con tickets de seis cifras. Founders Future, con Marc Manasé liderando la operación y sumándola a sus más de 30 participadas. Pipeline Capital Partners, que cuenta entre sus empresas participadas SpaceX, o miembros en el equipo de decisiones de la talla de Airbnb o Lyft. Y también Andreas Mihalovits, business angel que también ha participado en las operaciones de Valeet y Comprea.

En este sentido, Vicandi explica a Hipertextual que para qué quedarse en España a levantar dinero en España si la oferta fuera es mucho mayor". Con los ojos puestos en futuras rondas que exijan volúmenes mayores, el co-fundador de Bnext tiene claro que, "aunque el track record de los fondos nacionales sea muy bueno, en general sueñen ser fondos pequeños; buscar estos inversores ahora con un ticket pequeño, pero con posibilidad de aumentar en el futuro, hará más fácil lograr una ronda mucho más elevada con ellos en un tiempo".

No dan cifras de negocio, pero buscan llegar a los 100.000 euros de facturación a finales de 2018. Con un crecimiento del 40% en usuarios por semana, lo que genera una comunidad de 40.000 registrados y 20.000 usuarios activos.

En mitad de la batalla por el liderazgo

Rullán por la parte tecnológica y Vicandi por la parte financiera, después de estar en banca de inversión en BBVA, la idea de forma Bnexts venía directamente de la duda de si una empresa sería capaz de articular servicios bancarios, sin ser un banco y, por lo tanto, no tener que acogerse a la regulación bancaria. La teoría, y ahora mismo la práctica, afirman que así es. Con una cuenta y tarjeta asociadas, que funcionan de forma similar a entidades como Revolut, lo que hace Bnext es emplear fichas de entidades de dinero electrónico (pecunias), para luego vender productos de terceros: préstamos, fondos, inversiones... Empezando a trabajar ya con las grandes entidades bancarias, la mayor parte de su oferta ha venido precisamente de oreas fintech.

"La teoría era que en otro tipo de servicios se contrata lo que más se ajusta a las necesidades de los clientes, ¿por qué no hacerlo con la banca?"

Con la vista puesta en un Reino Unido que pronto tendrá que separarse de la Unión Europea, incluida su regulación financiera, la realidad es que el equipo de Bnext entiende que los reguladores en España, aunque lentos, están fomentando el desarrollo de las nuevas tecnologías. "Hace unos años, los bancos pensaban que el regulador les iría a proteger de las nuevas tecnologías, pero no ha sido así. El regulador, aun así es cauto, pero está ayudando", argumenta Vicandi.

Su proyecto ha cuajado en las instancias de la CNMV, pero asumen que el cambio de mentalidad (respecto al foco de su actividad) va a ser complicado. En esa lucha eterna de quién se quedará, si los bancos o las fintech, se impone una mentalidad anglosajona. Por el camino se quedarán muchos bancos, muchísimas más fintech, pero la banca tradicional seguirá estando ahí acompañada de nuevos modelos de negocio.