En Gladiator 2, Roma se convierte en escenario de intrigas, violencia y redención. Mucho más, explora en las cruentas luchas de poder, tanto entre las cabezas coronadas como en la arena de los gladiadores. El resultado es una interesante visión acerca de una época especialmente convulsa, a través de personajes atractivos, complejos y de moral gris. De la misma manera que su predecesora, Ridley Scott utiliza el escenario histórico para narrar un relato épico y conmovedor con un final impactante.
No obstante, y también, de la misma manera que la película original, Gladiator 2 tiene todo tipo de problemas con la forma en que plantea el uso de la historia para profundizar en su argumento. En especial, por tomar los datos verificables sobre emperadores, figuras e incluso contexto cotidiano y usarlos a conveniencia. No es un tema ajeno para Scott. El año pasado, Napoleón, fue señalada por contener todo tipo de errores acerca de la vida de la célebre figura francesa. Mucho más, por usar a conveniencia la información histórica, para brindar mayor dramatismo a la cinta. El director se defendió y aseguró que el cine de ficción, no necesariamente debe ser exacto o preciso. Una opinión que provocó debates y polémicas alrededor de la película.
Con Gladiator 2 ocurre algo parecido e incluso, más complicado. El guion de David Scarpa y Peter Craig, relata una historia en que el contexto es fundamental para comprender la actuación de los personajes. Solo que, buena parte de ellos, actúan a conveniencia del argumento, contradiciendo directamente la crónica real de eventos y situaciones. Peor aún, explorando en situaciones que directamente no ocurrieron y que, además, se transforman en una confusa serie de eventos, unidas alrededor de la figura de Roma Imperial. Ante las críticas, Ridley Scott adujo — de nuevo — que su historia solo era ficción y no un documento histórico. Aun así, la polémica está servida.
Las contradicciones entre la historia real y el argumento en ‘Gladiator 2’

Uno de los apartados más controvertidos de la película es la forma en que el guion replantea a los personajes históricos —reales— en su trama. Eso, debido a que los sucesos que narra ocurren durante el régimen de terror de los emperadores Geta (Joseph Quinn) y Caracalla (Fred Hechinger). En Gladiator 2, ambos se muestran como una pareja torpe y con un sentido perverso de la justicia. Pero en realidad, se trató de una pareja de gobernantes conocida por su crueldad, violencia y carácter sanguinario.
Ambos fueron nombrados emperadores durante el año 211 d. C., padre Septimio Severo, que murió poco después. Pero el doble tutelaje, provocó una batalla de intereses entre los hermanos que se hizo cada vez más cruenta, violenta y brutal. A lo largo de dos años — el lapso de tiempo en que presumiblemente ocurre Gladiator 2 — la vida de los emperadores se llenó de enfrentamientos por la lealtad y crueldad contra el pueblo. Por último, Caracalla, terminó por matar a su hermano y después, desatar una ola de terror contra sus enemigos políticos.

Otro punto en que los datos históricos y Gladiator 2 se contradicen, es en la vida y sucesos alrededor de Lucilla (Connie Nielsen). La hija del emperador Marco Aurelio, murió seis años antes del nacimiento del emperador Caracalla. Por lo que la mera premisa de que ambos compartan situaciones, es directamente una ruptura con la cronología que sigue la vida de emperadores y parientes de Roma. Otra contradicción flagrante es la del héroe Lucius (Paul Mescal), que murió incluso antes que Cómodo llegara al poder. Lo que convierte la existencia del personaje — y su gloriosa gesta — en poco menos que una invención de la cinta para un escenario épico.
Todo tipo de escenarios imposibles

Pero la inexactitud histórica de Gladiator 2 va más allá de la vida de los personajes que forman parte de la trama. También, en las situaciones e incluso, los eventos corrientes que les rodean. Algo que la historiadora norteamericana Shadi Bartsch ha comentado en diversas ocasiones. Según una entrevista que recoge Artnet News, la película está plagada de decisiones artísticas que contradicen la crónica real. Algunas, además, podrían considerarse detalles de considerable importancia, a pesar de no estar relacionados directamente con el argumento principal.
Desde el Coliseo inundado para hacer más complicada la lucha entre gladiadores, hasta el hecho de asegurar que los espectáculos de arena incluían tiburones y rinocerontes. Lo cierto es que el punto de vista sobre una Roma exótica, salvaje y brutal, es inexacto en más de un sentido. Bartscha detalla que, a pesar de que en más de una ocasión, se representaron batallas navales con el método de inundar el Coliseo, el uso de animales no formaba parte del espectáculo. Mucho más, porque para la época, y siempre según la experta, era muy poco probable que los romanos conocieran la existencia de Tiburones o tuvieran la posibilidad de llevarlos a un coliseo, vivos al menos.

Los gazapos abarcan hasta la puesta escena. En al menos dos escenas de la película puede verse al traficante de armas Macrinus (Denzel Washington), sentado en un café mientras lee el periódico. Lo cual, reimagina y no para bien, la historia romana. Lugares semejantes llegaron a la cuna del Imperio Romano alrededor del siglo XVIII, mucho después de la caída del imperio. Y a pesar de que los romanos disponían de noticias relativamente actualizadas, jamás eran en papel, si no que eran grabadas en piedra o arcilla, para luego ser colgadas en lugares específicos.
¿Es conveniente la manipulación de la historia en favor del espectáculo?

Se trata de una pregunta frecuente con respecto a las películas históricas. Según Shadi Bartsch, la historia real es lo suficientemente entretenida como para sostener el argumento de una película de acción. Por otro lado, la reconocida escritora e historiadora Estelle Paranque, comentó en una entrevista con Northeastern Global News, que aunque la ficción histórica puede tomarse libertades, no debería hacerlo al perpetuar conceptos erróneos. Lo que implica datos confusos sobre batallas, formas de comunicarse e incluso, el conocimiento de fauna y flora de la época.
Al final, ambas expertas coinciden en el hecho de que, a pesar de que una cinta no debería ser por necesidad, una crónica detallada de la realidad, tampoco debería distorsionarla hasta hacerla irreconocible. Algo que parece ocurrir en más de una ocasión en medio de los asombrosos escenarios que plantea Gladiator 2.

