ATENCIÓN: Este artículo contiene SPOILERS de Gladiator 2.
Gladiator 2 ya ha llegado a los cines. Veinticuatro años después de la legendaria película original, Ridley Scott regresa al Imperio Romano con una secuela que muchos tildaban de innecesaria y que ahora ya se ha ganado el favor de la crítica. La historia sigue a Lucio, el niño que en la primera interpretó Spencer Treat Clark. Ahora, este muchacho se ha hecho un hombre y el cotizado actor Paul Mescal asume los galones para llevarle hasta el Coliseo.
Toda la cinta gira alrededor de la venganza de Lucio, pues las tropas de Roma arrasaron su hogar en Numidia y mataron a su esposa. Convertido en esclavo y después en gladiador gracias a Macrino, el héroe de Gladiator 2 se ve envuelto en una intrincada conspiración entre las esferas más poderosas de la capital del Imperio. Una situación que pretende poner patas arriba toda la estructura política y definir el futuro del planeta entero.
En el último acto de película, Macrino se desvela como el gran villano de Gladiator 2. El dueño de gladiadores interpretado por Denzel Washington traiciona al propio Lucio al entregar a Lucilla, Marco Acacio y los senadores que conspiraban contra los emperadores Geta y Caracalla. Tras la muerte del general al que da vida Pedro Pascal en la arena del Coliseo, Macrino da paso a su siguiente fase del plan.

Matar el sueño
En una conversación con Lucilla, Macrino deja claro cuál es su objetivo. El emperador Marco Aurelio hablaba del sueño que era Roma. Un sueño tan fácil que solo podía ser susurrado. Una idea por la que Máximo Décimo Meridio dio su vida y que los nuevos conspiradores confiaban en culminar. Pero para el villano de Gladiator 2, esto es imposible.
Él no piensa que el poder deba llegarle al pueblo. Por el contrario, considera que personas como él, que llega a definirse como un elegido, deben salir desde el pueblo -él mismo fue un esclavo en tiempos de Marco Aurelio- y alcanzar la gloria. Macrino no quiere el favor de Geta y Caracalla. Lo que quiere es convertirse en el nuevo emperador de Roma, gobernar sobre el Imperio que un día le oprimía con cadenas. Y para ello, debe acabar con los dos emperadores presentes.
La tarea le resulta relativamente sencilla. Lo primero que hace es, con el pueblo muy agitado tras la muerte de Marco Acacio, enfrentarlos entre sí. Macrino le lava el cerebro a Caracalla haciéndole pensar que Geta pretende inculparle y así acabar con él. Antes de que eso suceda, el enloquecido joven atenta contra la vida de su hermano y, con la ayuda del propio personaje de Washington, le decapita. En Gladiator 2 ya solo queda un emperador, que además nombra a Macrino como su mano derecha política junto a su mono Dundus.

Un último combate
Entre tanto, Lucio entiende quién es el verdadero enemigo. Así, con un anillo de Lucilla que perteneció a su abuelo y a su padre, le pide un último favor a su migo curandero, Ravi. Este debe llevar el anillo a las tropas de Marco Acacio que esperaban a las afueras de Roma para tomar la ciudad. Con ese gesto, sabrán que deben intervenir. Pero a su vez, Macrino y Caracalla organizan un nuevo combate, el último de Gladiator 2, en el Coliseo para ajusticiar a Lucilla y los senadores que pretendían cometer la traición junto al personaje de Pedro Pascal. Y Lucio, ataviado con la armadura de Máximo, será su único defensor frente a la guardia pretoriana.
Pero el protagonista se adelanta al malévolo plan y en los sótanos del Coliseo libera a todos los gladiadores para que le ayuden en su revuelta. Se desata así una feroz campaña en la arena y también en las gradas del anfiteatro. El senador Graco muere a manos de los pretorianos en pleno combate. Pero la ira del pueblo es ya insostenible y Macrino se da cuenta. Uno de sus informantes le revela que numerosas tropas están cabalgando hacia Roma dispuestas a unirse a Lucio y su lucha. Y el villano de Gladiator 2 toma dos drásticas decisiones. Primero asesina a Caracalla sin que nadie le vea. Y después, antes de huir, le tira una flecha al corazón de Lucilla justo antes de que su hijo pueda liberarla.
El querido personaje de Connie Nielsen fallece en manos de Lucio. Este, enrrabietado, opta por perseguir a Macrino y los hombres del emperador hasta las puertas de Roma, donde se encuentran con las de Marco Acacio. Allí parece que va a liberarse una brutal batalla campal en la que a buen seguro habrá miles de bajas, como había ocurrido al comienzo de Gladiator 2. Pero no sucede así.

Gladiator 2 define el futuro de Roma
Lucio y Macrino optan por medir sus fuerzas de manera individual, sin más derramamiento de sangre. El antagonista está a punto de salir victorioso cuando casi ahoga al joven héroe, pero este recibe la fuerza necesaria en una visión antes de irse al otro mundo y consigue salir del agua. Al final del combate, Macrino muere y Lucio, con un improvisado discurso, convence a las tropas de ambos bandos de que no deben luchar, sino ayudar a reconstruir el sueño de Roma de su abuelo. El poder ha de estar, esta vez sí, en el pueblo.
Gladiator 2 concluye con Lucio llorando a todos sus seres queridos en un Coliseo ya vacío. Y un último y poético plano muestra la mano del protagonista en el mismo campo de trigo que la icónica escena de Máximo en la Gladiator original. El protagonista ha seguido los pasos de su padre, culminando su deseo. Y además está vivo, por lo que todo queda abierto para una hipotética Gladiator 3.

