En la actualidad, las plataformas tienen un reto que superar. El de ser originales en cuanto a contenido, forma de ofrecerlo y en especial, que esas opciones solo puedan encontrarse en su catálogo. Todo lo anterior es un escenario complicado, en un medio de la gran cantidad de servicios de suscripción disponibles: Max, Netflix, Disney+.... Mucho más, cuando la mayoría presumen de incluir en sus colecciones, los títulos más novedosos y los que acaban de ser estrenados en la cartelera de cine. En particular, los que producen grandes discusiones en redes sociales y otros medios.
Tal vez por todo lo anterior, Max decidió que uno de sus fuertes — sobre todo, después de su reestructuración de imagen y concepto — podía ser el cine clásico. Una mirada a la historia cinematográfica que permite no solo profundizar en todo lo que séptimo arte representa para la cultura pop. También, se trata de un recorrido a través de sus historias más recordadas, estrellas más queridas y los grandes relatos que han marcado un antes y un después, en la forma de relatar en la pantalla grande. La decisión de la plataforma le ha convertido en un lugar obligado para todos los amantes del Hollywood dorado. Especialmente, los que disfrutan de comprender la evolución de la meca del cine a través de sus historias.

Date de alta en HBO MAX y tendrás acceso a las mejores series y películas exclusivas como The Wire, Los Soprano o Casa del Dragón. Incluye todo el catálogo de Warner, los clásicos de Cartoon Network, los grandes estrenos y el mejor deporte.
Te dejamos cinco joyas de cine clásico que puedes encontrar ahora mismo en Max. De un romance trágico que se volvió de culto hasta una agridulce mirada sobre el amor adulto. Cada una de las cintas, es una pieza de arte en celuloide que merece la pena una segunda revisión o incluso, disfrutarla por primera vez, si es el caso. Lo mejor que Max puede ofrecer a sus suscriptores.
Casablanca

En 1943 y en el momento más duro de la Segunda Guerra Mundial, el director Michael Curtiz exploró en el amor, la lealtad y las ambiciones personales en Casablanca. Una cinta que además de resumir la presión política y cultural a la que estaba sometida buena parte de Europa, también es un romance elegante y conmovedor. Todo, en medio de la exótica ciudad de Marruecos que le da nombre a la cinta y que sirve de escenario para una confrontación simbólica de voluntades.
El guion de Julius J. Epstein, Philip G. Epstein y Howard Koch, sigue a Rick (Humphrey Bogart), un hombre misterioso que regenta un hotel en el enclave de África septentrional. Eso, mientras el conflicto bélico en Europa se hace más complejo y obliga a cientos de refugiados a buscar un lugar seguro en mitad de la amenaza. Una de ellas, es Ilsa (Ingrid Bergman), un viejo amor de Rick y que será el comienzo de una extraña historia de lealtades y recuerdos en mitad del miedo.
Este clásico del cine, es imprescindible para todo amante del séptimo arte. Más allá de su importancia en la industria, se encuentra su sensibilidad, elegancia y la forma en que creó una nueva mirada sobre el drama. Para el recuerdo: la escena que muestra una multitud angustiada entonando la Marsellesa a la entrada de un grupo de nazis de Rick. Y por supuesto, su dolorosa escena final, que marcó un antes y un después en la visión acerca del amor tintado de la amargura de la separación.
Lo que el viento se llevó

Victor Fleming (y otros cuantos directores), llevaron a la pantalla grande la que se considera la cinta fundacional del cine moderno. En medio de un rodaje caótico, la novela de Margaret Mitchell se volvió un suceso total que sacudió a la incipiente industria de Hollywood. Con sets gigantescos y los más costosos hasta entonces construidos en Los Ángeles, la cinta relataba además, un momento incómodo de la historia estadounidense. Lo ocurrido en el sur en medio de la guerra civil Norteamérica.
Pero nadie se llame a equívocos. Esta es una historia de amor y a gran escala. Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) es la hija caprichosa de una familia acaudalada. Rhett Butler (Clark Gable, en la actuación de su vida), es un jugador y bebedor, sin más norte que divertirse y gastar dinero a manos llenas. Los destinos de ambos terminarán por cruzarse, cuando se enamoren para, después, afrontar un país dividido y herido por un enfrentamiento fratricida.
Gigantesca en ambiciones y puesta en escena, Lo que el viento se llevó marcó la llegada del cine histórico como contexto para otros géneros. A la vez, demostró todo lo que el mundo cinematográfico podía dar al público. Polémica en la actualidad por la forma en que edulcora el tema de la esclavitud y otros puntos críticos, lo cierto es que la cinta es una leyenda. Y ahora la puedes encontrar en el catálogo de Max.
La naranja mecánica

Stanley Kubrick tomó la novela de Anthony Burgess y la convirtió en una burla satírica acerca de la violencia, la crueldad y la deshumanización. Pero más que eso, logró contar una historia brutal a través de una puesta en escena elegante, psicodélica y llena de secuencias absurdas y algunas, directamente, perturbadoras.
El resultado es un clásico imperecedero que ha envejecido bien, pero que además, con el correr de las décadas, se ha vuelto más pertinente y preciso. Alex (Malcolm McDowell) y su grupo de inadaptados, recorren las calles de Londres para golpear, violar e incluso, matar. Todo, en medio de un comportamiento desinhibido y brutal, que poco a poco se volverá cada vez más incontenible.
Todo irá a peor, cuando Alex se convierta — o demuestre ser — un monstruo con el rostro de un joven cualquiera. Para su traumático final, Kubrick demuestra que los horrores de nuestra época, son parte de la vida cotidiana. En especial, ante la indiferencia cultural. La brillante denuncia que la película muestra, sin caer en demagogia o moralismos.
Cantando bajo la lluvia

Este clásico sin discusión, dirigido por Gene Kelly y Stanley Donen, es, además de uno de los mejores musicales jamás hecho, un tributo directo a la historia del cine. No solo por mostrar los dolores y penurias del cine mudo, sino, a la vez, explorar lo que fue para los actores y actrices, el terremoto que provocó la llegada del sonoro.
Eso, mientras Kelly demuestra sus habilidades para la actuación, canto y baile. Todo a la vez. La cinta, considerada el primer paso para un nuevo tipo de cine — en especial, para el espectáculo total que definiría a la edad dorada de Hollywood — es un disfrute total. No solo para los amantes del género musical — que lo es, en muchas formas y sentidos — sino también, por su celebración al séptimo arte como un escenario mágico.
Para la posteridad, Cantando bajo la lluvia deja su escena más emblemática y la que, claro está, da nombre a la película. Y es precisamente esa en la que estás pensando: Kelly, paraguas en mano, en un número de baile inolvidable mientras la lluvia cae a su alrededor. Una secuencia icónica dónde las haya.
Los puentes de Madison

Esta película de Clint Eastwood, presume de dos extraños hitos. Es una de las raras ocasiones en que la adaptación es mucho mejor que el libro, en este caso, el romance trágico homónimo de Robert James Waller. Al otro extremo, fue una de las primeras en profundizar en el amor adulto y hacerlo, además, sin juicios o proclamas morales.
La historia de amor entre Francesca (Meryl Streep) y Robert (Eastwood, que también protagoniza), hizo llorar a una generación. A la vez, demostró el buen pulso del director para narrar una historia pausada, alejada de sus películas habituales. Pero es su final doloroso y la forma en que el argumento explora en el dolor con sensibilidad y respeto, lo que convirtió a Los puentes de Madison en un clásico moderno. Uno que puedes disfrutar ahora mismo en Max.

