análisis

Microsoft Surface Go

- Ago 30, 2018 - 9:06 (CET)

Ficha técnica

  • Pantalla: Pantalla de 10 pulgadas con resolución 1.800 x 1.200 píxeles.
  • Procesador: Intel Pentium Gold 4415Y a 1,6 GHz.
  • Memoria RAM: 4 / 8 GB.
  • Almacenamiento: 64 GB / 128 GB.

El nueva Surface Go de Microsoft es uno de los equipos más interesantes que ha recibido el mercado tecnológico en los últimos meses. Toma el afamado ADN del resto de portátiles del fabricante y los ata en un formato mucho más compacto, versátil y atractivo.

Su etiqueta de venta –desde 449 euros sin teclado; 548 con el teclado oficial– invita a pensar en este producto como una versión “barata” de los Surface superiores. Sin embargo, el propósito real del Surface Go es ofrecer la experiencia premium de su familia en un formato mucho más compacto y versátil. O lo que es lo mismo: Microsoft no pensó en hacer “un Surface barato”, pensó en hacer “un Surface de gran calidad en un formato más compacto”.

Con esa idea en la mente resulta mucho más sencillo comprender las virtudes y los defectos de este nuevo equipo. No sorprende, por lo tanto, la inclusión de uno de los mejores teclados de su rango, ni tampoco la precisión de su trackpad, el cual, pese a su reducido tamaño, resulta bastante cómodo de utilizar.

Lo mismo sucede con la pantalla, que ofrece una calidad –tanto en resolución como en otros parámetros– inédita en su segmento de precios. Microsoft la denomina PixelSense, cuenta con capacidades táctiles y, como era de esperar, trabaja a la perfección junto a los lápices táctiles del propio fabricante.

La atención al detalle que Microsoft ha puesto sobre este equipo es fascinante e impropia de un equipo de unos 500 euros. La construcción es sólida, estéticamente es atractiva y todos esos pequeños e influyentes detalles (trackpad, pantalla, etc.) cumplen con creces los niveles esperados. Ahí es donde más se nota que este equipo no ha sido concebido como un producto de bajo coste.

Desafortunadamente, no todo en la Surface Go es felicidad y castañuelas. La variante superior (procesador Intel de bajo consumo, 8 GB de memoria RAM y SSD de 128 GB) es, en algunos momentos, insuficiente en lo que a rendimiento se refiere. La versión más básica (mismo procesador, 4 GB de memoria RAM y 64 GB de almacenamiento de menor velocidad), podría ser incluso peor.

Puedes trabajar con aplicaciones de ofimática, navegar con soltura a través de internet y utilizar las aplicaciones más populares del mercado. Pero cuando la carga de trabajo aumenta con el uso de aplicaciones ligeramente más avanzadas, el rendimiento del equipo decae significativamente.

Mi día a día, que consiste en ofimática, aplicaciones de mensajería instantánea y correo electrónico, encaja a la perfección con las prestaciones del Surface Go. Pero cuando salía de esa rutina habitual –y pasaba, por ejemplo, a revelar fotografías en formato RAW–, el equipo mostraba cierta asfixia prestacional.

Si no abandonas su zona de confort, la experiencia con la Surface Go, de nuevo, es muy sólida. Desde el momento en el que sale de la caja, el equipo funciona a la perfección. No hay bloatware –algo de lo que otros fabricantes de PCs abusan–, ni demasiados pasos de configuración. El proceso es sencillo y eficiente de principio a fin.

Parte de la explicación detrás ese buen desempeño está en Windows 10 S, la versión “recortada” que Microsoft anunció el pasado año. Está pensada para ser lo más simple, segura y eficiente posible. Y, como comentaba, lo consigue a la perfección. Sin embargo, el uso de Windows 10 S conlleva un importante compromiso: no se pueden instalar aplicaciones fuera de la Windows Store.

Afortunadamente, cambiar a una versión estándar de Windows 10 es posible, y el proceso intermedio es bastante sencillo. Basta abrir la Windows Store y confirmar el cambio de versión.

Como en otros equipos de la familia Surface, el formato de este modelo se basa en una bisagra abatible y un teclado extraíble. El peculiar formato, también empleado por Apple en sus iPad Pro, tiene ciertas virtudes y desventajas:

  • Solo en superficies planas. La bisagra y el teclado no ofrecen la misma estabilidad que un portátil convencional. Usar la Surface Go junto a su teclado implica, por lo tanto, hacerlo sobre una mesa estable. Si decides trabajar con este equipo sobre tus piernas o en el sofá, tendrás que hacerlo manteniendo cierta firmeza y estabilidad.

  • Cómodo para dibujar. Al ser una bisagra regulable, puedes abatirla hasta niveles muy bajos, consiguiendo una posición ideal para dibujar y tomar notas con este equipo.

  • Ideal en formato tablet. Con el teclado desconectado, la bisagra del Surface Go resulta extremadamente útil para situar el equipo sobre una superficie plana y disfrutar de contenidos multimedia durante tiempos prolongados. Ejemplo práctico: un viaje en avión.

Pequeños detalles

  • Intenta evitar la versión básica. 4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento es una condena a largo plazo. Ni siquiera debería existir esa variante. Es mejor invertir un poco más de dinero y obtener un equipo que aguante mejor el paso de los años.

  • ¡Puertos! El Surface Go tiene un puerto de carga propietario, un jack de 3,5 milímetros y un único conector USB-C. Esto implica dos cosas: no podrás conectar demasiados dispositivos de forma simultánea y, para muchos accesorios, necesitarás un adaptador a USB-C. A la larga, el planteamiento de Microsoft es lo mejor (pocos puertos pero universales). Sin embargo, todavía estamos en un proceso transicional hacia ese futuro con USB-C y conexiones puramente inalámbricas.

  • Batería estándar. No esperes obtener una autonomía de 12 horas. Con el uso esperado, la autonomía oscila entre 5 y 7 horas. Suficiente para la mayoría de personas, aunque no impresiona.

  • El teclado es una importante barrera de entrada. Los 99 euros del teclado –que representa, en realidad, una compra casi obligatoria– restan cierto atractivo al Surface Go. La versión más barata con teclado tiene un coste de 548 euros. La versión superior se aproxima a los 700 euros. Una reducción del coste del teclado –a, quizá, 49 euros–, le haría un gran favor a su posicionamiento en el mercado.

  • Compatible con Windows Hello. Quizá parezca algo secundario, pero proteger apropiadamente los contenidos que almacenamos en un ordenador es algo esencial en el siglo XXI. El Surface Go, afortunadmente, es compatible con Windows Hello y el reconocimiento facial.

Conclusión

8
10

El nuevo integrante de la familia Surface tiene muchísimos aspectos positivos a su favor. Pocos ordenadores de precio similar ofrecen una experiencia tan sólida en aspectos como la pantalla, la construcción o el teclado –que, por lo general, suele ser bastante mediocre en los PCs con Windows de coste reducido–.

Sin embargo, hay dos cosas que juegan claramente en su contra: el rendimiento fuera de su zona de confort y el gasto extra –y casi obligatorio– que representa el teclado externo. Si eso no influye especialmente a tu decisión de compra, la Surface Go es, simplemente, una delicia de dispositivo.


Pros

  • Calidad del teclado, el trackpad y la pantalla.
  • Formato versátil y atractivo.
  • Buena construcción y diseño.
  • Software limpio, sin bloatware y bien configurado.

Contras

  • En tareas avanzadas, el rendimiento del equipo puede ser insuficiente.
  • El teclado, pese a su calidad, encarece el producto.