La segunda temporada de Andor llega por fin a Disney+. La exitosa serie de Star Wars regresa con 12 nuevos episodios divididos en cuatro arcos narrativos. Con ellos, el título alcanzará su final definitivo, conectando directamente con Rogue One. El proyecto protagonizado por Diego Luna es uno de los más queridos por los fans, hasta el punto de que muchos la consideran como la mejor serie de toda la franquicia.
En la segunda temporada de Andor, las relaciones entre Cassian y los demás personajes de la serie se intensifican a medida que la guerra se acerca. El protagonista tendrá que asumir definitivamente su papel como pieza clave para la Alianza Rebelde. Y es que, cuando la Rebelión crece, también aumentan los riesgos, las traiciones, los sacrificios y los conflictos de intereses. Todos se verán puestos a prueba con el destino de la galaxia en juego.

Andor
La segunda temporada de Andor recupera el mejor nivel de Star Wars con una entrega llena de tensión e intriga. La serie crece muchísimo en ambición y, pese a que arranca con un ritmo bastante lento y muy denso, en su segunda mitad todo se dispara para dejar un desenlace magistral. Sus dos últimos arcos, particularmente el tercero, son de una brillantez muy pocas veces vista antes en la saga.
Se cuece a fuego lento
La segunda temporada de Andor abarca un total de cuatro años de historia, frente al año único que fue la primera temporada. Por ello, muchos pensaban que esta vez el proyecto mantendría un ritmo mucho más acelerado y frenético. Pero no ha sido así. Como en la primera entrega, la serie arranca con una cadencia muy baja. De hecho, hasta la mitad de la serie -es decir, durante sus dos primeros arcos- los acontecimientos explosivos llegan a cuentagotas. Eso sí, esto no es algo particularmente negativo.

La segunda temporada de Andor ya está disponible
En una era llena de peligros, engaños e intrigas, Cassian Andor descubrirá el decisivo papel que puede desempeñar en la lucha contra el tiránico Imperio Galáctico y emprenderá un viaje que lo convertirá en un héroe rebelde.
Tony Gilroy, creador del proyecto, no ha querido caer en precipitaciones que reventaran el tono de su serie. Por eso, se toma las cosas con mucha calma. Sobre todo porque la trama de Andor es muy densa. Es un thriller político y de espías muy adulto, que presenta multitud de personajes y conflictos y que va saltando de un lado a otro de la lejana galaxia sin dejarse llevar por las prisas. Así que no es fácil de seguir. Y como tal, necesita tiempo para poner en su sitio todas sus piezas para que los espectadores no pierdan el hilo.
El trabajo de guion es exquisito, de lo mejor jamas visto en la saga. Pero eso requiere mucha concentración y pausa que a más de un espectador le va a pesar bastante en las dos primeras semanas de emisión. Hay un conflicto central que poco a poco va atando y uniendo todos los puntos de Andor. Y para descubrirlo, los espectadores necesitarán armarse de paciencia. Pero podemos asegurar que merecerá la pena. Porque cuando todo estalla, la serie alcanza cotas nunca antes vistas.

El mejor Star Wars
A partir del séptimo episodio, en cuanto arranca el tercer arco, Andor se convierte en uno de los mejores títulos de la historia de Star Wars. El ritmo acelera enormemente y, desde ese momento, ya no hay quien lo pare. Cada capítulo es una obra de arte en sí misma. La serie se llena de acción, explosiones, disparos… La tensión está por las nubes y mantendrá a los espectadores al borde del sofá. Particularmente el tercer arco es absolutamente demencial. Como mínimo, a la altura del de la cárcel de Narkina 5 de la primera temporada. Palabras mayores.
Cada escena, cada diálogo y cada plano están destinados a un mismo fin. La dirección es una maravilla que alcanza la excelencia gracias a un reparto en estado de gracia. Particularmente, Diego Luna brilla en la que es sin duda una de las mejores interpretaciones de todo Star Wars. Pero el resto no se quedan atrás. Adria Arjona crece enormemente respecto a la primera entrega, confirmando la gran actriz que Lucasfilm fichó para dar vida a Bix.
Quizá, por poner el punto “negativo”, Ben Mendelsohn está un poco desaprovechado porque tiene muy poco tiempo en pantalla. Aunque, eso sí, le basta para firmar una de las mejores escenas de la serie, porque él está maravilloso en cada segundo del que dispone. Al tratarse de cuatro arcos narrativos diferentes constreñidos en solo 12 episodios, el reparto de tiempo es muy dispar. Pero cada personaje tiene su pequeño hueco para demostrar lo que vale. Por ejemplo, la Mon Mothma de una sensacional Genevieve O'Reilly también deja una secuencia para el recuerdo.

Una serie en crecimiento
Al ver la serie completa, la sensación que deja la segunda temporada de Andor es de que la serie se ha hecho grande. La primera temporada ya fue muy buena. Pero esta nueva entrega es muy distinta, crece mucho en escala. Lo hace a nivel narrativo y temático, pero también a nivel técnico. La ambición es mucho mayor en todas sus vertientes.
Un buen ejemplo, además de todo lo anteriormente mencionado, es su diseño de producción. Frente al mundo digital que copa la ciencia ficción cada vez en mayor medida, Star Wars inclusive, aquí Gilroy ha optado por lo práctico. Preciosos y enormes sets muy tangibles llenan la pantalla plagados de detalles muy bien trabajados. Vestuarios fabulosos y atrezzos exquisitos generan una sensación de inmersión única.

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Destaca en este aspecto Valencia. La Ciudad de las Artes y las Ciencias se convierte de ahora en adelante en la sede del Senado Galáctico de Star Wars. El papel que juega este enclave español en Andor es vital. Hasta el punto de que es casi un personaje más en la trama. Su diseño futurista ya no solo atraerá a los turistas que quieran disfrutar de una paella. También acercará Coruscant a los aficionados galácticos.

Temas adultos
La gran virtud de Andor, que la convierte en un título tan destacado y diferente dentro del universos Star Wars, es lo mucho que se distancia de toda la saga sin perder jamás la esencia. Gilroy se propuso abrazar la franquicia creada por George Lucas para darle el tono más adulto, político y sofisticado posible. Dicho y hecho.
Lejos quedan todos los temas de la Fuerza, los Jedi o toda la mitología galáctica. Aquí, de lo que nos habla Andor es de algo infinitamente más terrenal y reivindicativo. La serie va de la lucha obrera. De resiliencia en tiempos de dictadura. De ansias de libertad en un mundo que oprime hasta ahogar. De cómo una galaxia entera se levantó poco a poco frente al Imperio. Y de cómo estos, con todo su poder, quisieron explotarlo hasta límites inhumanos. Justamente por eso, paradójicamente, es la serie más humana de la lejana galaxia.
Sus personajes están llenos de contradicciones. De miedos. De ambición. De sueños. En definitiva, son "reales". Lejos quedan los arquetipos de héroe o villano tan planos y maniqueos. Aquí, para llegar a ser una cosa o la otra, hay que recorrer un camino de sacrificios y supervivencia lleno de altibajos. Es sensacional ver cómo toda la serie se construye casi exclusivamente en base a su contexto sociopolítico y a las relaciones y reacciones de los personajes. Es en ellos donde Andor alcanza su grandeza.

Una conclusión perfecta
En resumen, Andor crece aún más con su segunda temporada y se convierte en un prodigio televisivo. No es solo lo más destacable de la franquicia galáctica sino que se gana un hueco en el Olimpo de las mejores series en activo en los últimos años. Lo hace a pesar de una primera mitad densa, lenta y no tan fácil de seguir como cabría esperar en Star Wars. Pero es que su segunda mitad es tan buena que lo compensa todo.

