Marvel se enfrenta a una nueva e inesperada crisis. El creador de Deadpool, Rob Liefeld, ha anunciado que abandona la compañía. Lo hace, además, indignado y de malas maneras. Y todo se debe a la premiere de Deadpool y Lobezno (Deadpool & Wolverine) de hace medio año. Fue entonces cuando la bomba estalló definitivamente y el artista optó por separar caminos con el estudio y la editorial a la que tantos años de vida ha dedicado.
Liefeld acaba de exponer abiertamente su decisión en su podcast Robservations, así como en una entrevista con The Hollywood Reporter. Al parecer, en la premiere de Deadpool y Lobezno, se enteró de que ni él ni su familia estaban invitados a la fiesta posterior. Normalmente es un detalle al que las compañías sí acostumbran, pues él mismo ya había acudido en ocasiones anteriores. "Tenía como objetivo avergonzarme, hacerme de menos, derrotarme", afirma, molesto.
También, según cuenta se sintió despreciado por los directivos de Disney, especialmente por Kevin Feige. Y es que, durante la alfombra roja de Deadpool y Lobezno llegaron a estar al lado, pero el CEO de Marvel Studios ni siquiera lo saludó. Y la tercera gota que colmó el vaso se dio en las fotografías de la prensa acreditada al evento. Liefeld asegura que posó junto a los creativos del equipo de Deadpool y Lobezno. Pero posteriormente su publicista le confesó que esas fotos fueron borradas. El artista dice que solo se tomaron como cortesía de Marvel y en ningún momento pretendían utilizarlas.
Por todo ello, ha decidido separar caminos con el estudio y con la editorial de cómics, donde considera que ya no le valoran. "En algún momento, dices: 'He recibido el mensaje y el mensaje es claro'", lamenta el creador de Deadpool. "Kevin Feige no trata bien a los creadores de cómics. Esa es mi experiencia personal", señala también en el podcast.

La relación de Marvel y los creadores de cómics
En realidad, para Deadpool y Lobezno, Liefeld aparece en la película debidamente acreditado como el cocreador del personaje. Es más, en la inolvidable escena en la que los protagonistas luchan contra las Deadpool Corps., lo hacen frente a una tienda que se llama "Liefeld's Just Feet", una broma interna sobre el artista, que según sus fans no dibuja pies en sus viñetas. Un homenaje del que muy pocos pueden presumir. A su vez, durante el rodaje le invitaron a visitar el set en Londres.

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Sin embargo, Liefeld asegura que nunca se ha sentido del todo bienvenido en Marvel Studios. Incluso manifiesta que su relación con la extinta 20th Century Fox era mucho mejor. Le permitían participar en las proyecciones de prueba de las dos primeras películas de Deadpool e incluso mantuvo reuniones con el equipo de marketing de Deadpool 2. “Me llevaron a participar en el viaje y no causé ningún drama. Estaba feliz de estar allí”, recuerda.
En realidad, sus rencillas con Marvel comenzaron a principios de 2023, cuando se enteró de que Marvel había tomado la decisión de cambiar los créditos de Lobezno y otorgarle el estatus de cocreador al editor Roy Thomas. El personaje fue creado hace décadas por el fallecido Len Wein. Liefeld aún no trabajaba en el mundo de los cómics, pero es cercano a Christine Valada, la viuda de Wein, quien se molestó con la decisión.

Un email que lo rompió todo
Un año después, a raíz de Deadpool y Lobezno, Liefeld envió un correo electrónico a Marvel preguntando si podía recibir un crédito especial en la película más allá de aparecer al final como "creador" del personaje. Es algo que, por ejemplo, ya ocurre en Superman (1978), donde el nombre de sus creadores aparecen en grande y muy bien remarcados al comienzo de la cinta. Liefeld no pidió más dinero, pero sí pidió ciertos beneficios como acceso a estrenos de películas u otras oportunidades promocionales.
"El trato que Marvel da a los creadores nunca ha sido su punto fuerte", escribía Liefeld en el email. "Sin los mundos, los personajes y los conceptos que creamos —y en este caso específico, el mundo de Deadpool— no hay películas que rodar. No hay blockbusters que distribuir…", defendía, "soy la imaginación humana detrás de todo". En el propio mail demandaba que esta solicitud le llegara a Feige o al CEO de Disney, Bob Iger. "Los creadores de cómics no pueden seguir siendo relegados a un segundo plano”, lo resumía.

Liefeld no recibió respuesta, pero sus agentes le dijeron que el mensaje no fue bien recibido dentro de Marvel. Finalmente, la situación ha llegado a un punto crítico en el que el artista ha optado por marcharse y no mirar atrás. Deja así un legado de treinta años y personajes como Deadpool y Cable, fundamentales para entender La Casa de las Ideas tal y como la conocemos.

