Si hay algo que nos gusta a los seres humanos incluso más que una conspiración es, sin duda, un viral de temática animal. Lamentablemente, algunas veces detrás de sus simpáticos protagonistas hay un velado sufrimiento, mientras que otras directamente lo que se dice no es verdad. Esto es precisamente lo que ocurre con la última publicación sobre este tema que ha inundado las redes. Se trata de la imagen de una leona mordiendo los testículos de un león.

La fotografía fue tomada en el zoológico de Rotterdam por la zoóloga Safi Kok, quien se limitó simplemente a mostrar la escena. Sin embargo, a medida que se ha ido difundiendo por las redes sociales ha comenzado a circular la idea equivocada de que el doloroso acto de la hembra tiene unos fines reproductivos que, en realidad, no tiene.

La verdad sobre la leona mordiendo los testículos del macho

La imagen lo tenía todo para triunfar: animales, sexo y una cómica mueca de resignación plasmada en la cara del león.

Entre las personas que lo compartieron en Twitter, una de ellas dio su propia explicación a la escena. Y aquí fue donde empezó la confusión.

Según esta usuaria, la hembra estaba demandando atención por parte del macho, que se encontraba ya exhausto después de numerosos encuentros sexuales. La verdad es que un mordisco doloroso en los testículos no parece la mejor forma de animar a alguien a tener sexo. Pero no podemos meternos en la mente de una leona, quizás fuera cierta.

No obstante, según explican en un artículo aclaratorio publicado en IFLScience, se trata de algo mucho más “tierno”.

La verdad detrás de la foto

En realidad, al ver a esta leona mordiendo los testículos de su compañero no estamos ante una imagen relacionada con el apareamiento, sino ante una estampa familiar.

Los propios cuidadores del zoológico publicaron en 2019 una entrada sobre estos leones, haciendo referencia al macho, llamado Aapel, y a sus cachorros, nacidos en agosto de 2018. Concretamente, advierte que, si bien en un inicio las hijas solo lo miraban desde la distancia, con el tiempo comenzaron a acercarse a juguetear con él, mordiéndole la cola, la melena y el trasero.

La de la imagen es una leona joven, concretamente una de esas tres cachorritas que en su día jugaban a morder a papá. Al parecer lo sigue haciendo, aunque esta vez con un tamaño un poco mayor, más fuerza en los dientes y algo más de desasosiego para el pobre Aapel, que aguanta estoico la situación. Además, cabe destacar que en el momento de la fotografía la leona no tendría ni dos años, por lo que no habría alcanzado la madurez sexual.

¿Por qué lo relacionaron con el sexo?

Los leones asiáticos, a los que pertenecen Aapel y sus hijas, se aparean en rondas de entre 3 y 7 días, en las que, a más coitos, más probabilidad de éxito.

Los machos, al igual que otros mamíferos, tienen penes cubiertos de espinas de queratina, cuyo fin es desechar posibles restos de esperma de otros machos e irritar la vagina de la hembra, estimulando la ovulación. Por suerte, durante nuestro propio proceso evolutivo los seres humanos perdimos esa cualidad, que nos habría traído más desgracias que alegrías.

Una vez retirado el pene, los leones descansan (eso no ha cambiado tanto en los machos humanos) y vuelven a la carga, pasado un periodo refractario suficiente. La teoría de esta imagen es que una hembra no pudo soportar la espera y azuzó al macho, cuya cara de cansancio lo explicaría todo.

Pero no tiene nada que ver con eso. Es la cara de un padre que quiere echar la siesta mientras su hijo pequeño le demanda juegos y atención. Quizás la demanda de esta joven leona fue un poco más dolorosa de lo habitual, pero no con los fines que nos han hecho creer en redes sociales.