Black Mirror: Bandersnatch es la propuesta más interesante que ha realizado Netflix en el conjunto de su recorrido como creadora de contenido audiovisual. A través del desarrollo de nuevas herramientas y la aplicación de un formato narrativo ya conocido en otros ámbitos a una producción como la serie que da nombre a esta película, la plataforma de contenido en streaming ha abierto las puertas a un nuevo formato para la pequeña pantalla.

La pasada semana nos sentamos con Fionn Whitehead y Will Poulter, los protagonistas del filme, además de con Charlie Brooker y Annabel Jones, creador y productora ejecutiva, respectivamente, donde contaron a Hipertextual sus diferentes puntos de vista acerca del cine interactivo y el proceso creativo, entre otros aspectos. Ahora ha sido precisamente Brooker quien ha revelado a The Wrap las razones de que exista contenido dentro de Bandersnatch al que el espectador nunca podrá acceder.

Un red demasiado compleja

A pesar de que el director de la película, David Slade, ya había comentado la existencia de estas escenas, Brooker explica ahora por qué se incluyeron definitivamente en la versión final de la misma y qué es lo que impide que cualquiera pueda verlas.

"No podemos acceder a ellas porque hemos hecho cambios en bastantes cosas y el resultado –técnicamente, debido a la forma en que se ha elaborado– es como una gran línea de tiempo con todo el material grabado y una especie de saltos que llevan a un punto u otro a lo largo de esa línea", explica el creador. De esta forma, algunas de las modificaciones realizadas que afectaban al desarrollo de la historia interactiva provocaron que determinadas secuencias dejasen de ser necesarias, no pudiéndose suprimir del conjunto debido al intrincado montaje del mismo.

A lo que sí puede acceder el espectador es a determinados finales ocultos que solo se muestran bajo una serie de determinadas combinaciones en las elecciones a lo largo de la historia o al lúdico proceso que supone encontrar todos los easter eggs referentes al universo Black Mirror que esconde la obra. Estas últimas componen una muestra más de las posibilidades de las narraciones interactivas y lo mucho que queda aún por explotar al respecto.

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